Microemprendedores, víctimas de “armas financieras”

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Estas personas no tienen acceso a créditos que permitan su desarrollo digno y sostenidoMARTÍN CELAYA*Uno de los retos más complejos en nuestra vida es saber cómo administrar mejor los recursos que percibimos, porque el más volátil de nuestros bienes, después de la salud, es el dinero.

Estas personas no tienen acceso a créditos que permitan su desarrollo digno y sostenidoMARTÍN CELAYA*Uno de los retos más complejos en nuestra vida es saber cómo administrar mejor los recursos que percibimos, porque el más volátil de nuestros bienes, después de la salud, es el dinero. Con todo y que tenemos la posibilidad de elegir el destino que le daremos, nos concentramos en 10 fines: alimentación, vivienda, transporte, educación, esparcimiento, salud, vestido, muebles, ahorro y servicio de deuda.Los porcentajes destinados a cada rubro estarán íntimamente ligados al nivel de ingresos. Así, alguien que gane salario mínimo se verá en la necesidad de destinar más de 60% de su dinero a alimentación, pero quien perciba más de 10 salarios mínimos no gastará en ello más de 7%.Cada quien tendrá que determinar cómo le conviene administrar sus flujos para que le rindan mejor, analizar a fondo su situación, porque en muchas ocasiones sus decisiones no son congruentes con su realidad financiera.En los últimos 2 años se aprecia un crecimiento del interés que las instituciones financieras dicen tener por la clase más desprotegida del país. Estamos hablando de las micro y nano empresarias y empresarios que llenan las plazas de las poblaciones más pequeñas, menos industrializadas y más aisladas en México.Hablamos de personas que piensan diferente a lo que banqueros y dueños de casas de bolsa están acostumbrados; esto es del comerciante pequeño, la vendedora de tamales o golosinas afuera de la escuela, la costurera, el artesano y la vendedora de ‘milagros’ en el atrio de la iglesia del pueblo, o la promotora de la empresa de venta directa de zapatos o ropa interior para dama.Personas que no tienen acceso al crédito, salvo en pagos pequeños, pero integrados por intereses la mayor proporción de ellos; son quienes no tienen nada que empeñar más allá de su palabra y que sufren porque cada día hay menos personas dispuestas a creer en ellas o quienes pagan por ahorrar, ya que piden prestado a 16 semanas y sólo hasta que terminan de pagar se atreven a hacer efectivo el cheque del crédito, porque sólo entonces tienen la sensación de que ese dinero es suyo.Son emprendedores que ganan rendimientos semanales hasta de 100% en su negocio, pero al ser tan pobre su capital, gastan casi todo en la misma semana, y deberán arriesgar su capital una semana más. No entienden de finanzas, pero como ellos dicen: “no sé si el crédito es caro o barato, sé que cuando traigo dinero de la financiera, necesito vender 4 tacos más en la semana”.Estas personas lo único que tienen en abundancia es fe; cada día confían en que su negocio crecerá, en que a sus hijos les irá mejor que a ellos y en que el próximo que les preste no los tranzará.Así, encontramos crímenes que se cometen todos los días, con “armas financieras”, explotando la ignorancia y matando las esperanzas de progreso de miles, quizá millones de mexicanos.Se requiere apoyo de reguladores para que el interés que algunas entidades financieras dicen tener, no cobre más víctimas entre quienes tienen la posibilidad de competir en sus micro universos. Para evitar que se encarezcan los créditos con base en comisiones por recibir sus depósitos o por hacerles llegar sus recursos.En tanto el sistema de pagos no brinde acceso a recursos, habrá intermediarios financieros que fijen barreras y no permitan que los recursos lleguen a quienes más los necesitan, sin exigir una tajada en el trayecto pyme pregunto ¿Estaremos pidiendo demasiado o se lo estaremos solicitando a las instancias debidas? ¿Usted qué piensa?.*Director general de Efectivísimo