Empleo es la clave en lucha contra la pobreza

0

La CEPAL precisa que los programas de inclusión laboral deben orientarse a fomentar el trabajo formal

La generación de empleos de calidad es una pieza fundamental en la lucha contra la pobreza; sin embargo, las fuentes de trabajo deben ser de calidad, remuneradas y formales.

De acuerdo con el  estudio “Programas sociales, superación de la pobreza e inclusión laboral. Aprendizajes desde América Latina y el Caribe”, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), plantea la necesidad de que políticas de superación de la pobreza y reducción de la desigualdad enfrenten el doble desafío de inclusión, tanto en el ámbito social como en el laboral.

GINgroup, empresa mexicana con más de 38 años de experiencia en administración de talento humano, bajo la dirección del Doctor Raúl Beyruti Sánchez, no solo ha contribuido con la generación de empleo; sino que, los que genera y administra, son trabajos formales y superan las prestaciones sociales que marca la ley.

Por su parte, la CEPAL precisa que los programas de inclusión laboral y productiva deben orientarse a fomentar el acceso de las personas al mercado de trabajo formal, con protección social, y a la generación de ingresos adecuados.

Un impulso educativo

De acuerdo con la Base de Datos de Programas de Protección Social no Contributiva en América Latina y el Caribe, al cierre de 2017, se implementaban 72 programas de inclusión laboral y productiva en 21 naciones de la región. Estos se dividen en seis categorías:

1) Generación indirecta de empleo
2) Generación directa de empleo
3) Nivelación de estudios y retención escolar
4) Servicios de intermediación laboral
5) Apoyo al trabajo independiente
6) Capacitación técnica y profesional

Asimismo, refiere que los estudios sugieren “que por cada año más de educación formal, se obtiene aproximadamente un incremento del 10% en los salarios”.

El reporte del organismo internacional revela que la inclusión laboral depende de factores externos e internos a la operación de los programas de inclusión laboral y productiva.

Finalmente, señala que todo programa que intervenga en algún aspecto de la inserción laboral requiere de una demanda laboral dinámica, producto de un entorno macroeconómico favorable que permita la creación de empleos productivos, ya sea mediante la contratación de más personal o del trabajo independiente.