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Zombieland, el peligro de una crisis más profunda

Por: Colaborador 30 Jun 2020

Las empresas zombie pueden generar distorsiones en la economía; además restan dinamismo al mercado, considera Armando Nuricumbo  Armando Nuricumbo Miembro del Consejo Editorial de Mundo […]


Zombieland, el peligro de una crisis más profunda
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Las empresas zombie pueden generar distorsiones en la economía; además restan dinamismo al mercado, considera Armando Nuricumbo 

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

“En el propio corazón del capitalismo yace la destrucción creativa.”
Joseph A. Schumpeter

Uno de los riesgos más importantes ante la pandemia de Covid-19 es el surgimiento de un número cada vez mayor de empresas zombie en México y el mundo. El término se utilizó por primera vez en Japón en la década de los noventas; después del colapso económico y bursátil de finales de los ochentas. Con él se hacía referencia a aquellas empresas que seguían siendo apoyadas por los bancos japoneses, a pesar de no tener posibilidades de pagar el financiamiento que seguían obteniendo.

Una empresa zombie es aquella que genera suficiente flujo de efectivo para continuar cubriendo sus costos fijos y de operación y para cubrir el pago de los intereses de su deuda; pero que nunca generará recursos suficientes para poder cubrir los pagos del capital. Por lo tanto, puede permanecer en un estado de vida artificial tanto tiempo como sus fondeadores lo permitan.

Desde la crisis global del 2008 hemos entrado a una época donde los bancos centrales del mundo, a través de sus agresivas políticas de bajas tasas de interés, han originado importantes distorsiones en la economía.

Relajamiento monetario

Un ambiente de relajamiento monetario como el que estamos viviendo actualmente, segundo más importante en menos de veinte años, ayuda a la economía, es bueno para preservar empleos, pero también produce el enorme riesgo de mantener artificialmente con vida a empresas que ya deberían de irse a la quiebra, al tiempo que se crean burbujas de activos en diversos sectores.

El problema de las empresas zombie es que le restan dinamismo al mercado, subsidian y ocultan las ineficiencias dentro de las organizaciones, le quitan recursos financieros a otros proyectos donde la utilización de capital sería mejor, y en general producen distorsiones económicas que tarde o temprano tendrán un costo para la sociedad. Una de las fortalezas principales del capitalismo es lo que el famoso economista austríaco Joseph Schumpeter identificó como la “fuerza de la destrucción creativa”.

¿Qué es la destrucción creativa?

La destrucción creativa permite que las empresas que no son lo suficientemente fuertes para sobrevivir tengan que irse a la quiebra, liberando valiosos recursos económicos que se pueden aplicar a mejores proyectos, y permitiendo una distribución eficiente del capital a lo largo de tiempo en la sociedad. La destrucción creativa favorece la innovación, el desarrollo tecnológico y la mejora continua, lo que hace que las organizaciones también sean más eficientes para competir en sus mercados nacionales e internacionales.

El ambiente actual está creando un dilema extremadamente complicado para el mundo. Por un lado, se requiere establecer programas de apoyo y subsidio para ciertas empresas e industrias que sería demasiado costoso perder. Por otro lado, se corre el riesgo de generar distorsiones de largo plazo que más adelante también será muy difícil y muy costoso corregir.

Oportunidades en las crisis

Las recesiones y las crisis tienen el efecto positivo de eliminar excesos e ineficiencias de los mercados, y por lo tanto es importante dejar que estos procesos funcionen y cumplan su cometido en el momento adecuado.

De otra manera, en algunos meses o años estaremos platicando sobre la forma de rescatar al sector financiero, el que eventualmente tendrá que lidiar con los problemas de cartera vencida originada por estas empresas zombie, a las que se les permitió vivir demasiado tiempo de forma artificial.

Creo que ningún país está encontrando la forma correcta de equilibrar los apoyos de corto plazo con las distorsiones económicas de largo plazo, y eso puede ser la semilla de una crisis aún mucho más grande.

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