Imaginación, el límite

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El director de la fraquicia Press à Print, Eduardo Mussali afirma que la impresión es un mercado en crecimiento

La publicidad a través de objetos promocionales y la decoración son mercados que se fortalecen día con día, las empresas pueden reducir costos en anuncios a gran escala pero no dejan de ejercer el marketing “uno a uno”. La franquicia Press à Print visualizó en estos una oportunidad, lo tomó hace 16 años y continúa desarrollandolos en la actualidad.

En la empresa, comenta Eduardo Mussali, director de la franquicia vimos en el mercado de la impresión una oportunidad, lo hemos desarrollado y la idea es seguir creciendo. Le damos a nuestros dueños operadores la infraestructura necesaria para imprimir en cualquier superficie.

“El límite es la imaginación”, dice. “La impresión puede realizarse en cualquier superficie, desde esferas, postales en madera o hasta vajillas lavables con el fin de personalizarlas para cada evento”.

La franquicia Press à Print nace en México en 1998, cuenta con 16 años de experiencia y presencia en toda la República Mexicana. Es considerada de bajo costo debido a que para obtenerla la inversión necesaria va de los 65 mil pesos a los 14 mil 500 dólares y de acuerdo con la cantidad se define la infraestructura que se entrega.

Press à Print: Inversión y ganancia

El modelo de negocio se ha ido consolidando. La franquicia no cobra regalías o costos fijos, unicamente pide la cuota de inversión para poder proporcionar al franquizatario una máquina de impresión QM7 de tipografía y aunque el modelo estaba destinado unicamente en impresión para publicidad ahora se destina también a la decoración., dice Mussali.

Con la cuota inicial y única de inversión, la franquicia proporciona al dueño operador, la entrenamiento en lo que respecta a la maquinaria, una página web, acceso al programa proovedor de producto al mayoreo y capacitación para que emprendedores se conviertan en vendedores consultores.

Eduardo Mussali considera que para ser empresario franquizatario se debe estar abierto a la crítica y ser arriesgado.

Es necesario poner “el bien común por encima del particular”, concluye.