5 malos hábitos de los emprendedores

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Los seres humanos tenemos muchos malos hábitos incrustados a nuestra actividades diarias. Y cuando alguien funda un negocio, éstos se pueden mezclar fácilmente con las actividades diarias de un emprendedor

Los seres humanos tenemos muchos malos hábitos incrustados a nuestra actividades diarias. Y cuando alguien funda un negocio, éstos se pueden mezclar fácilmente con las actividades diarias de un emprendedor.

Lo importante es aprender a reconocerlos pues, según Murray Newlands, un asesor de startups, los malos hábitos suceden y hay que tomar medidas activas para erradicarlos.

Ser adicto a las patentes

Inventar es parte del espíritu emprendedor, sin embargo patentar puede llegar a ser adictivo. Y las patentes, a menudo, no generan ganancias. Los coleccionistas de patentes se resisten a dar el siguiente paso. La recomendación de Newlands es elegir las patentes con las que vamos a hacer que algo suceda.

Trabajar día y noche

Esto es peor cuando se trabaja desde casa, donde los negocios se encuentran a pocos pasos de distancia. Si te encuentras trabajando 24/7, es momento de establecer un calendario y atenerte a él. Se necesitan lapsos decentes de tiempo sin trabajo para ser más productivos.

No planear

El plan de negocios es la perdición para muchas startups y a muchos empresarios parece no gustarles planear. Sin embargo, es crucial y nunca debe ser evitado. Si se necesita ayuda, hay que acudir con asesores. Ellos ayudarán a establecer un plan de ganancias, de procesos y del negocio en general.

Esperar resultados inmediatos

Amazon no se construyó en un día (de hecho, comenzó en 1995). Los emprendedores tienen que ser realistas sobre lo que pueden esperar y deben de entender que, a veces, tomará varios años llegar al punto de equilibrio. Esa es una de las principales razones por las que la mayoría de las nuevas empresas fracasan. Hay que estar listos para los años de austeridad.

Elegir socios equivocados

No importa si es tu primer empleado, el co-fundador o tu contador. El concepto del “eslabón más débil” es un fenómeno muy real y, por desgracia, muchos empresarios no hacen las mejores elecciones al asociarse. Muchos buscan a sus mejores amigos, no a los mejores profesionales que tienen las habilidades y se adaptan a la cultura que la empresa necesita.