Emprendedores sociales: la nueva era de los negocios

0

Para sobresalir en la competencia, las empresas deben apostar por el cambio y la innovación, así como por alianzas estratégicas que les permitan lograr operaciones exitosas e impactar positivamente en las regiones donde operan.

Además de trabajar con casas de estudio y jóvenes talentosos, impulsamos el crecimiento y desarrollo del sector empresarial con impacto social”, asegura Romain Sibille, director de Ciudadanía Económica para Todos, de Ashokan, una organización que fomenta el cambio social en las universidades y las empresas –nacionales y extranjeras–, pero también entre los jóvenes.

Ashokan, fundada hace 30 años y cuya principal línea de acción está centrada en el apoyo a líderes emprendedores sociales, trata de identificar nuevas oportunidades de negocio, siempre con un enfoque de beneficio social. Los problemas económicos y ambientales de México son su detonante. Es decir, la organización funge como asesor e impulsor para las empresas interesadas en unirse a una nueva metodología de mercado.

La meta principal de Ashoka es, en forma simultánea, abrir nuevos mercados y aportar a la cohesión social. Aunque en la mayoría de los casos estas iniciativas requieren inversiones de consideración –por ejemplo, para adecuar las instalaciones o adquirir equipos tecnológicos–, las ganancias están prácticamente aseguradas gracias a que se obtienen mejoras en la productividad y baja rotación del personal. “Queremos que el negocio se sienta orgulloso de ser un mejor negocio”, dice Sibille.

Aceleradores del cambio

“Después de que la firma nos contacta, elaboramos un diagnóstico para saber exactamente en qué punto se encuentra (este proceso dura cerca de tres semanas); al final, durante todo un día nos reunimos con los directivos y tomadores de decisiones para, en equipo, pensar qué oportunidades de negocio pueden poner en marcha”, detalla el ejecutivo acerca del funcionamiento de Ashoka.

De forma paralela, somos un agente de acercamiento a las comunidades donde se echará a andar la iniciativa. Esta medida permite reducir riesgos y asegurar la aceptación por parte de los habitantes de la región.

La colaboración activa de las autoridades locales es de vital importancia, ya que se desenvuelven también como facilitadores. Así, en estas cadenas de valor, el componente gobierno es representado por instancias como el Banco Interamericano de Desarrollo y las secretarías de Agricultura y Ganadería y de Desarrollo Social.

El éxito de la organización se basa, entre otros aspectos, en el minucioso cuidado que pone a la selección de los proyectos en los que interviene y apoya. “Nuestra meta es lograr que se conviertan en acciones de largo alcance, no sólo en programas pasajeros. Allí es donde se encuentra el verdadero triunfo del apoyo social y de los negocios”, sostiene el entrevistado, quien lleva año y medio a cargo de la Dirección de Ciudadanía Económica para Todos y subraya que la seriedad y compromiso del interesado resulta fundamental.

Casos de éxito

Ashoka busca alianzas estratégicas con empresas de renombre y trayectoria, a fin de garantizar la continuidad de los proyectos. De esta forma, los casos más destacados en los que ha intervenido son:

a) De puerta en puerta. La prestigiada línea de productos lácteos Danone creó un programa de microdistribución basado en la repartición casa por casa.

Este modelo, además de ofrecer empleo a numerosas mujeres, les provee capacitación laboral. De hecho, en fechas recientes se graduó la primera generación de alumnas que tomaron un diplomado en ventas.

Por si fuera poco, las participantes obtienen orientación y datos sobre prevención de violencia, autoconfianza y capacitación para un mejor nivel de vida personal y comunitario.

b) Reciclaje inclusivo. En Mexicali se puso en marcha, hace más de un año, una plancha de reciclaje con la intención de mejorar las condiciones laborales de los separadores de desechos que, por lo general, trabajan en ambientes antihigiénicos y sin un sueldo fijo.

Las nuevas instalaciones cuentan con techo, piso firme y agua potable. Bajo este panorama, los empleados pueden hacer una mejor selección de la basura en comparación con lo que sucede en un relleno sanitario. Además, reciben capacitación laboral útil para empoderarse, mejorar sus condiciones de vida, prevenir la violencia, e inclusive combatir problemas como la adicción a drogas.

Asimismo, la empresa impulsora obtiene mayor rentabilidad, ya que adquiere su principal materia prima –plástico– en México, con lo que contribuye a evitar las importaciones.

c) Apoyo a pequeños productores. Una de las cadenas de tiendas de autoservicio con mayor expansión en México, Walmart, desarrolló un esquema de suministro de productos agrícolas con pequeños productores, en forma directa y con el cual les ofrece un canal seguro de venta y los capacita para la creación de empresas cooperativas.

“Este programa atiende a un sector que ha sido abandono a lo largo del tiempo”, especifica Romain Sibille.

d) Población segura. Iniciativa que ofrece microseguros a la población más pobre del país, que difícilmente tendría acceso a este tipo de protección. La empresa aseguradora no sólo desarrolló un nuevo producto, además ideó formas alternativas de distribución.

Aportación invaluable

Actualmente, Ashoka trabaja en la elaboración de una guía práctica para asesorar e impulsar a los emprendedores sociales, ya que los directivos de la organización están convencidos de que es indispensable otorgar las herramientas que les permitan crecer y consolidarse. Asimismo, de manera constante diseña nuevos programas, foros nacionales, reuniones y cursos propios para su mejorar su desempeño como mujeres y hombres de negocios.

“Las empresas del sector social tienen que evolucionar y abrirse a nuevos espacios”, comenta Romain, pues cada vez existe más interés por parte de aquéllas para convertirse en emprendedores sociales, si bien aún son pocas. Por ahora, a nivel internacional existen muy buenos intentos, entre los que destacan Estados Unidos, India y África.

NORA TORRES