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El pulso del consumo: inflación y demanda

por Mundo Ejecutivo

Durante el 2024, el costo de vida en México continuó al alza, con una inflación que cerró en un 4.6% en octubre, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este incremento afectó principalmente a los alimentos, energía y productos de consumo básico, creando un panorama difícil para las familias mexicanas. La escasez de algunos productos, como los cereales y el aceite, y los aumentos constantes en los precios de los alimentos provocaron que las personas se ajustaran a sus compras.

La capacidad adquisitiva de las familias se vio afectada, lo que los obligó a priorizar bienes y servicios esenciales. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), señaló que “el consumidor está extremadamente presionado por el aumento de precios. Muchos se han visto forzados a abandonar productos no esenciales y se han enfocado en lo más básico, lo que está afectando a todo el comercio en general”.

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Según un análisis de la ANPEC, los productos más afectados por la inflación han sido aquellos que anteriormente no representaban una prioridad para los consumidores, pero ahora se han vuelto más costosos, como el aceite de cocina y los granos.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó que en el primer trimestre de 2024, la canasta básica de alimentos incrementó su costo en un 6.8% en comparación con 2023, lo que generó un desajuste en los presupuestos familiares. Para muchas familias, esto significó hacer sacrificios en otras áreas de consumo. Rivera destacó que “se ha perdido poder adquisitivo y las familias han tenido que aprender a vivir con menos. El comercio minorista se ha visto afectado, pero aquellos que tienen precios accesibles, como las tienditas de barrio, siguen siendo la mejor opción para muchos”.

Este fenómeno también fue exacerbado por los desastres naturales que afectaron diversas regiones del país. Desde el huracán Otis en octubre, que causó estragos en Acapulco, hasta las sequías que han golpeado al norte del país, la infraestructura comercial tuvo afectaciones. Muchos negocios, particularmente los pequeños, se vieron obligados a cerrar u operar con una capacidad limitada debido a la escasez de productos y la imposibilidad de restablecerse rápidamente.

Puesto en la balanza

A pesar de la presión generalizada sobre el consumo, algunos sectores han resistido mejor que otros. Según Rivera, los productos de primera necesidad, como los alimentos, han mantenido una demanda constante, pero con cambios notables en las preferencias. “La gente ha cambiado sus hábitos de consumo. Las proteínas, como el pollo y la carne, se han visto afectadas por los precios altos, mientras que productos como los frijoles, que son más baratos, han incrementado su demanda”.

Este cambio en los hábitos alimenticios también se refleja en la dinámica de compra. Según la Secretaría de Economía, el precio del pollo subió un 14% en el primer semestre del 2024, lo que llevó a muchas familias a optar por alternativas más accesibles como el huevo o el pescado. Rivera explicó que “las familias no sólo están comprando menos, sino que están optando por productos de menor calidad, lo cual afecta el bienestar a largo plazo”.

Por otro lado, la categoría de bebidas experimentó un crecimiento inesperado, impulsado por las altas temperaturas del verano. Según un informe de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC), las ventas de refrescos, jugos y bebidas isotónicas aumentaron un 9% en comparación con 2023.

“El calor ha impulsado el consumo de bebidas como agua embotellada y refrescos, a pesar del aumento en los precios”, comentó Rivera. Este fenómeno también se vio en las bebidas alcohólicas, particularmente la cerveza, que experimentó un crecimiento del 12% en sus ventas en lo que va del año, según la Cámara de la Industria de la Cerveza y la Malta (CICM).

De cara al 2025, el panorama de consumo en México sigue siendo incierto. Aunque algunos analistas prevén una desaceleración en la inflación, Cuauhtémoc Rivera es cauto en sus expectativas.

“No vemos un cambio drástico en el corto plazo. Si bien las proyecciones apuntan a que la inflación podría bajar ligeramente, los problemas de inseguridad y los desastres naturales continúan siendo una amenaza para el consumo”.

La ANPEC también ha señalado que la inseguridad sigue siendo uno de los mayores obstáculos para el desarrollo del pequeño comercio. Según datos de la organización, más del 30% de los pequeños comercios en México han reportado incidentes de robo, extorsión o vandalismo en los últimos 12 meses. “La violencia y la inseguridad son un factor que no podemos ignorar”, agregó.

El presidente del organismo también destacó la importancia de las políticas públicas que apoyen el comercio local y aseguren el abasto de productos esenciales. “Es necesario que se implementen medidas que no sólo busquen regular los precios, sino también asegurar que los productos lleguen a las comunidades más necesitadas sin incrementos injustificados”, señaló.

A largo plazo, se espera que el pequeño comercio, especialmente en comunidades rurales y urbanas marginales, continúe siendo un pilar clave para la economía mexicana. Rivera compartió: “El pequeño comercio es el motor de la economía nacional. A pesar de las dificultades, seguimos siendo el soporte que da empleo a millones de mexicanos y proporciona bienes a las familias”.

Francisco Cervantes Díaz, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), ha proyectado que la Inversión Extranjera Directa (IED) en México podría alcanzar los 60 mil millones de dólares para el 2025, debido al creciente interés en el país. Esta inversión podría influir en la capacidad de consumo y en la recuperación económica de México, fortaleciendo el comercio local y asegurando el abasto de productos esenciales.

En el marco de El Plan México, presentado por Claudia Sheinbaum, presidenta de México, Octavio de la Torre, presidente de la Concanaco Servytur, señaló que “la economía mexicana depende del dinamismo del sector empresarial, que es el motor principal de nuestro desarrollo. Con políticas públicas responsables y una colaboración estrecha con el gobierno, podremos generar un crecimiento sostenido, tanto en el comercio interno como en el externo.

Artículo escrito por Diego Alejandro Tello,

Reportero de Mundo Ejecutivo

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