Prison Art, una firma con naturaleza social

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Desde su nacimiento Prison Art se concibió como una empresa social, y ante la pandemia de Covid-19 decidió apoyar con la producción de cubrebocas

El CEO de Prison Art, Jorge Cueto-Felgueroso, comenta que la idea de este proyecto nació hace poco más de 6 años cuando se encontraba recluso en el Penal de Puente Grande, Jalisco después de ser acusado de defraudar a la empresa en donde laboraba. El empresario salió inocente, pero su libertad no era todo lo que obtendría de lo que cualquiera podría describir como una amarga experiencia.

En la imagen, Jorge Cueto-Felgueroso, CEO de Prison Art.

En entrevista para Mundo Ejecuvito comentó que aunque él contaba con ciertos recursos económicos que le permitieron normalizar su vida más fácilmente, estando dentro de la cárcel logró darse cuenta de lo difícil que es la vida ahí dentro y las complicaciones que implica ser un exreo al momento de buscar reincorporarse a la vida laboral.

“Las muchachas y muchachos que salen de la cárcel son totalmente estigmatizados por la sociedad, rechazados, y les es sumamente difícil conseguir un trabajo honrado y decente que les permita mantenerse a ellos mismos y a sus familias”.

Asimismo, destacó que esa dificultad para reinsertarse en la sociedad los hace más susceptibles a recaer en manos del crimen organizado, quienes aprovechan esta situación para ponerse en contacto con ellos y contratarlos.

“Surgió la idea de hacer este proyecto de Prison Art con el objetivo de capacitar a los chavos que están dentro de la cárcel, porque la mayoría de ellos tienen la problemática de que no están preparados”.

Aunado a la reincorporación a la vida laboral, Prison Art creó un programa con el objetivo de apoyar a los presos con las adicciones que pudieran tener.

¿Qué hace Prison Art?

La empresa pertenece al sector de la moda y produce productos de alta calidad. Las piezas son de piel y el diseño se realiza a través del mismo método de tatuaje del cuerpo humano. Además, cabe destacar que cada uno de los diseños de la firma es único y exclusivo.

Actualmente colaboran con 7 centros penitenciarios del país y cuentan con 200 trabajadores presos, 34 exreos que ya colaboran en talleres externos de Prison Art, de los cuales 27 son mujeres, y tienen 34 empleados administrativos.

“Evaluamos que sean muchachos y muchachas que realmente tengan una intención importante de dar un giro a su vida”.

Los productos se comercializan a través de las boutiques propias en las entidades de Cancún, Playa del Carmen, San Miguel de Allende, Valle de Bravo, Ciudad de México. El crecimiento de la compañía los llevó a abrir sucursales fuera de las fronteras mexicanas, así se pueden encontrar en lugares como Berlín, Barcelona e Ibiza.

Ayuda ante pandemia

Aunque en un principio la compañía cerró todas sus tiendas y talleres como parte de las medidas para combatir la propagación del coronavirus (Covid-19), al observar la falta de material para evitar los contagios tomaron la decisión de reactivar la producción, pero en esta ocasión cambiaron los productos de lujo por cubrebocas.

El objetivo de Prison Art es alcanzar runa producción de 50 mil cubrebocas que se donarán durante el mes de abril a centros penitenciarios y a hospitales públicos como el Hospital General y demás instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y asociaciones como Reintegra y Confraternidad Carcelaria.

Finalmente, Cueto señaló que la producción y distribución de los cubrebocas se está llevando a cabo con las medidas sanitarias recomendadas por las instituciones de salud.

“Sacamos las máquinas de coser de las fábricas y se las mandamos a sus casas a los muchachos. A través de motocicletas dos muchachos se encargan de recoger los cubrebocas y traerlos a las oficinas centrales”.