Cenotes, umbrales al inframundo maya

La península de Yucatán posee un suelo de tierra caliza, donde por millones de años se ha filtrado agua, la cual ha creado ríos subterráneos, muchos de estos conectados unos con otros formando una gran cadena. A través del tiempo muchas de las superficies de estos ríos han colapsado, formando grandes o pequeños pozos acuáticos llamados cenotes. La palabra cenote proviene del vocablo maya “dzonot” que significa abismo. Para las comunidades ancestrales mayas estas cavidades ubicadas a ras de tierra o en grutas poseen una aura mística, pues su agua es fuente de vida, pero también simbolizan portales al mundo de los muertos conocido como Xibalbá o inframundo; creían que este mítico lugar donde moraban los dioses, los antepasados y demás seres sobrenaturales se ubicaba en el subsuelo y bajo el agua.

Joram Mennes /  Expo Xíimbalil Ja / La Galerie MalixAr

Yucatán tiene el mayor número de estos cuerpos de agua en México, con 10 mil, de los cuales 3 mil tiene registro, de estos últimos más de 100 cuentan con las condiciones necesarias para ser visitados por los turistas y actualmente se encuentran en un proceso de certificación por parte del gobierno estatal que avala no solo las medidas de bioseguridad necesarias ante covid-19, sino el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad de la región.

Deporte en el abismo

La profundidad entre cada uno de estos cenotes es tal, que puedes, desde nadar con toda libertad, hasta poner a prueba tu valor al saltar desde una parte alta sin riesgo de golpearte con algo o incluso puedes bucear o practicar apnea.

Practicar apnea supone para una persona poner a prueba los límites de su organismo. Se trata de un deporte extremo, un tipo de buceo a pulmón libre que se basa en la suspensión voluntaria de la respiración dentro del agua mientras se recorren largas distancias o se desciende hasta grandes profundidades.

De hecho, en Yucatán existen escuelas e instituciones dedicadas a estas prácticas, en donde te puedes certificar y así lanzarte con seguridad a la aventura de explorar y asombrarte con la belleza oculta debajo de las aguas de los cenotes, como lo hizo recientemente el apneísta profesional Alejandro Lemus Nava que, en enero de este año, en el cenote Ucil del Municipio de Cenotillo, frente a jueces internacionales, rompió tres récords mundiales en modalidades distintas: Peso Variable y Peso Variable con Monoaleta en 94 y 83 metros de profundidad respectivamente y la modalidad Peso Constante, donde logró sumergirse hasta los 82 metros.

Fantasía acuática

Entre los cenotes más sobresalientes de la península de Yucatán se encuentran: Chelentún, el Chak-Zinik-Che y el Bolom-Chojol, que son ideales para practicar esnórquel y se encuentran en el municipio de Cuzamá, a 40 kilómetros de Mérida. Por su parte, el Cenote San Ignacio, ubicado a 20 minutos de Mérida en la población de Chochola, es de poca profundidad y se puede observar una abundante fauna marina.

Entre los cuerpos de agua más enigmáticos se encuentran el cenote ubicado en las afueras de las Grutas de Calcetohk, y el Cenote Xcanché, mismo que se localiza a 1.5 km de la zona arqueológica de Ek Balam.

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