¿Tu equipo se siente frustrado? Esto puedes hacer

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La frustración está relacionada con la tristeza y el enojo, que se genera cuando no logramos nuestras metas, afirma Raciel Sosa, especialista en Liderazgo del siglo XXI

Raciel Sosa
Experto en Liderazgo del siglo XXI

A menudo, los objetivos que establecemos desde un inicio son imposibles de lograr, por diferentes factores como tiempo y recursos. También, puede ocurrir que el comportamiento del equipo no sea el adecuado e impida lograr lo propuesto.

La frustración genera desmotivación y provoca una disminución en el desempeño; además, es un sentimiento que se contagia.

Resiliencia es al antídoto

La resiliencia es la capacidad de reponerse frente a situaciones cotidianas. Es imposible mantenernos impávidos y el ser resilientes nos permite subsanar nuestras frustraciones. La resiliencia es la capacidad para enfrentar de forma adecuada las “desviaciones” en el resultado de nuestro trabajo.

¿Cómo detectar la frustración?

Existe un principio en el desarrollo del ser humano que señala que “la energía no miente” y que es algo totalmente visible en un grupo social.

En este sentido, el líder de un equipo debe hacer contacto con la energía del grupo, y así detectar si es saludable o tóxica. Esto se refleja en el comportamiento de las personas; por ejemplo, cuando la gente ya no quiere dar el extra, no cree, ni se compromete, se convierten en “devoradores del tiempo” (dedican demasiado tiempo al café, a comer y llegan tarde).

Capitalizar errores

Lo primero que un líder debe hacer es capitalizar los errores como aprendizaje. La frustración se da cuando algo no salió bien o hubo errores camino al logro de un objetivo, por lo que un líder que entiende el error, que lo utiliza como una herramienta didáctica para el crecimiento del equipo; convierte el error en un tema motivacional, ya que el punto de aprendizaje es enteramente motivacional.

Es indudable que el cometer errores tiene una parte buena: el aprendizaje. Ahora ya sabemos qué no debemos hacer para evitar que vuelva a ocurrir, por lo que aquello que generó frustración, ahora nos provoca una sensación de crecimiento que se traduce en madurez. El líder que sabe capitalizar los errores como una herramienta académica, didáctica y formativa cambia la sensibilidad del equipo: no estamos perdiendo, estamos aprendiendo.

En definitiva, el líder debe saber detectar los errores, transmitirlos claramente a su equipo, identificar las causas que los generaron y tener un plan de seguimiento para eliminarlos.

Finalmente, eEs importante establecer procesos o planes de reconocimiento cotidianos, en que se premien los comportamientos que, de forma indiscutible nos van a llevar al éxito; pequeños reconocimientos que le permitan a la gente sentir que van avanzando en ese proceso.