5 pasos para relacionarte con un mal jefe

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Tu jefe es la persona que tiene más influencia sobre tu felicidad en el trabajo y la influencia sobre tu evolución profesional

BETTY ENCINALES*

Los malos jefes son la principal fuente de infelicidad en el trabajo de cualquier persona. Y esto no es por casualidad: tu jefe es la persona que tiene más influencia sobre tu felicidad en el trabajo y la influencia sobre tu evolución profesional, así que si tienes que llevar a un mal jefe acá te compartimos unos pasos para que lo puedas gestionar de mejor forma.

1. Gánate su confianza

Los principios básicos para poder llevar a un mal jefe son los mismos que para llevar a cualquier jefe: la clave fundamental es cambiar la manera de verlo, pasar de verlo como un superior jerárquico del que recibes órdenes a verlo como un cliente muy importante del que debes ganarte su confianza. Si te ganas la confianza y el aprecio de tu jefe será más fácil que te ayude, te preste atención, te escuche cuando tengas que pedirle algo importante, o que te asigne a proyectos interesantes. Existen estas claves para ganársela:

  • Ponte en su lugar para conocer sus necesidades y retos
  • Ve a tu jefe con soluciones, no con problemas
  • Promete poco y cumple lo que dices.

2. Identifica el tipo de mal jefe que tienes

Puede ocurrir que a pesar de ganarte su confianza tu jefe te siga haciendo profundamente infeliz en el trabajo. Puede que tu jefe sea un déspota, un controlador, o por el contrario alguien que no te dedica tiempo, que te tiene abandonado y no te brinda el apoyo que necesitas. Puede que no tenga mala intención pero que le falte la formación adecuada. En cualquiera de estos casos el primer paso es identificar el tipo de jefe que tienes.

Según Alex Kjerluf en su libro “Happy hour is 9 to 5”, los malos jefes se pueden clasificar en tres grandes categorías:

  • Categoría 1. Tu jefe no sabe que es malo.
  • Categoría 2. Tu jefe sabe que es malo y quiere mejorar.
  • Categoría 3. Tu jefe no quiere saber que es malo o no quiere mejorar.

Si no estás seguro de la categoría en la que cae tu jefe te recomendamos que de momento asumas que pertenece a la primera o a la segunda: no tiene mala intención, no sabe que lo está haciendo mal y está abierto a cambiar su manera de gestionar personas.

3. Habla con él

Si tu jefe cae dentro de las dos primeras categorías te sugerimos hablar con él. Prepara bien esta conversación con él.

  • Escoge un momento adecuado para hablar con él
  • Busca un momento en el que no esté ocupado, no tenga prisa y no vayas a ser interrumpido. Si puedes, fija con él una hora y reserva una sala de reunión.
  • No intentes improvisar el hablar con él, a la hora a la que suele irse de la oficina o entre reuniones.

4. Protégete

Si tu jefe es de la categoría 3 o si a pesar de ser de la categoría 1 o 2 hablar con él no da resultados vas a tener que sobrevivir bajo su mando durante un tiempo. Te recomendamos las siguientes estrategias para protegerte en esta difícil situación.

Protege tu cuerpo y tu mente. Tener un mal jefe es una situación que puede ser muy estresante tanto para tu cuerpo como para tu mente. Es muy importante estar fuerte física y mentalmente para afrontar el estrés que genera esta situación. Dormir bien, comer sano, hacer deporte, meditar, hacer yoga son maneras de reforzar tu estabilidad física, mental y emocional.

No te lo tomes personalmente. No tomes las críticas o el comportamiento de tu jefe como un ataque contra tu persona.

No rebajes la calidad de tu trabajo. Puede ser tentador el rebajar la calidad de tu trabajo para perjudicar a tu jefe. “¿Para qué esforzarme por esta persona que me está haciendo la vida imposible?” No lo hagas. El bajar el ritmo o la calidad de tu trabajo es darle a tu jefe argumentos para justificar su comportamiento o para despedirte.

Mantente un paso por delante. Anticiparse a lo que sabes que tu jefe te va a pedir es especialmente útil si tienes un jefe controlador que necesita dirigir cada paso que das.

Pon todo por escrito. Cuando tu jefe te haga una crítica o te de una orden verbalmente, pon todo por escrito en un email para confirmarlo con él. De esta manera clarificas lo que realmente quiere de ti y te proteges de futuras críticas.

5. Cambia la situación

Si a pesar de tus esfuerzos para hablar con tu jefe y protegerte la situación se hace insoportable puedes intentar cambiar la situación.

Antes de actuar espera. Antes de intentar cambiar la situación, espera un tiempo. A veces esperar es la mejor opción antes de ir a un enfrentamiento en el que no tienes todas las de ganar.

Ve a ver a su superior o a recursos humanos. Ve a hablar con su superior o, si no es posible, con recursos humanos. Explícales la situación y pídeles ayuda. Lo ideal es juntarse con otros compañeros que sean víctimas del jefe y hacer una queja conjuntamente. Antes de emprender esta acción asegúrate de que has hablado e intentado todo los posible con tu jefe, ya que puede que no te perdone. Asegúrate también de que tienes un plan B en otro departamento o en otra empresa.

Cambia de puesto o de empresa si no hay consecuencias. Puede que no vuelvas a oír de tu conversación con el superior de tu jefe o con recursos humanos. Puede que decidan tratar el tema confidencialmente. Si al cabo de un mes no ves cambios en tu jefe y la situación sigue siendo insostenible te recomendamos que cambies de puesto o de empresa.

*CEO Becruit Recruitment & Entrepreneur