¿Cómo lidiar con gente tóxica en el trabajo?

0

Las estadísticas señalan que al menos entre el 10% y 15% de la plantilla de una empresa es gente tóxica, comenta Raciel Sosa, experto en Liderazgo del siglo XXI

Raciel Sosa
Experto en Liderazgo del siglo XXI

¿Eres una persona tóxica?

La primera característica de una persona tóxica y quizá la más importante es que tiene una mala relación consigo misma. Normalmente, se trata de personas que sufren una serie de conflictos internos que las llevan a vivir una tormenta en su interior.

Además, tienen una manera negativa de ver las cosas, sienten que todo está mal y a cada solución le encuentran un problema. También se quejan mucho y terminan por influir negativamente en el ánimo de las personas que las rodean.

Todos los días enfrentamos diferentes situaciones y estamos propensos a tener estímulos: el tráfico, un cambio de lugar en el trabajo, cambios en el equipo. Frente a ello, las personas tóxicas encuentran siempre un aspecto negativo. Cualquier estimulo lo califican como una catástrofe.

Y lo cierto es que normalmente suelen ser personas competentes, pero que cuentan con la capacidad de encontrar probabilidades negativas, aunque éstas sean bajas.

¿Cuáles son sus implicaciones?

La primera es que estas personas normalmente influyen negativamente en el ánimo de la organización. Son como “nubes oscuras” que tapan el sol y que hacen que caiga una tormenta dentro del estado de ánimo de la gente en su entorno. Lo que ocasiona que el área de trabajo se convierta en un lugar poco amable y agradable. Un lugar donde la gente no quiere estar y busca, inclusive, un traslado o un cambio de compañía.

Tips para tratar con colaborador tóxico

1.- Identificar que no es una percepción, sino que, en realidad, se trata de una persona que intoxica el ambiente.

2.- No confundir el resultado con el de la calidad de la relación. Es muy común que haya personas tóxicas que dan buenos resultados.

3.- Crear métricas relacionales dentro de la organización; es decir, debe de haber métricas para medir las relaciones. Hasta que no lo midamos, no lo podemos controlar.

4.- La intervención; es decir, una vez se detecta que existe un problema de toxicidad, hay que buscar alternativas. La primera es informar a la persona de lo que está sucediendo, lo que se transforma en retroalimentación.

Pero hay casos donde se requiere un coaching, que consiste en que un profesional le dé una guía, tenga charlas con esa persona, para hacerle ver sus lados ciegos.

Y, en casos extremos, puede ser un tema médico, ligado a padecimientos químicos, que le provocan estados de ánimo cambiantes y extremos.

En conclusión, el impacto negativo de tener gente tóxica en la organización es muy grande y conviene enfrentarlo con asertividad y mesura.