Big data y el ecosistema financiero: MIT Sloan

A partir del análisis de datos, las empresas pueden tomar mejores decisiones financieras en beneficio del negocio, minimizando los riesgos

La gestión y el procesamiento de datos, se han convertido en una herramienta clave para las empresas que buscan eficientar sus procesos y mejorar la experiencia del cliente. A medida que avanza la digitalización de las empresas, crece la cantidad de datos que se obtienen a través de diferentes plataformas como redes sociales, aplicaciones móviles o comercio electrónico, entre otros.

En este sentido, en el artículo “El rol de la Nube y la ciencia de datos en el ecosistema financiero”, publicado por el  MIT Sloan Management Review México; Germán Sánchez comparte la conversación con Juan Pablo de Botton, director general de Nafin y Bancomext, quien destaca que la difusión de los conceptos para hablar de innovación en el sector financiero es insuficiente.

En este contexto, el directivo, menciona dos conceptos importantes dentro del ecosistema financiero.

Cómputo en la Nube

La nube permite acceder a recursos informáticos o información a través de internet, en cualquier momento y desde cualquier lugar, sin tener que comprar un local o las computadoras.  Las nubes públicas, han permitido la presencia de más actores dentro del ecosistema, quienes pueden acceder a más infraestructuras a bajo costo.

Big data

La capacidad de procesar información que brinda el big data, permite manejar un gran volumen de datos; incluso los semiestructurados.

“Big data es como el músculo, te permite recibir y tener capacidad de procesamiento, y en la parte de ciencia de datos, tiene que ver mucho más con el cerebro, es decir, con la parte analítica”.

Ambos elementos tienen un papel fundamental dentro del sector financiero, ya que permite procesar y analizar información valiosa como, amortizaciones, inversiones, liquidez, apalancamiento financiero, rentabilidad ganancias, etc.

Además, a partir del análisis de datos, las empresas pueden tomar mejores decisiones financieras en beneficio del negocio, minimizando los riesgos; así como analizar la situación del mercado y estar preparado ante cualquier contingencia.

“Vivimos en una época en la que gracias a las tecnologías disponibles como big data y cómputo en la nube, podemos empoderar a la gente, no sólo a la institución, sino a las personas a quienes el banco pueda atender”.