Cultura remota hará empresas más fuertes: MIT Sloan

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Las siguientes son algunas consideraciones del MIT Sloan para nutrir la cultura remota, a pesar del distanciamiento social 

Más allá de mantener la productividad y el control sobre los colaboradores, ante la posibilidad de que el home office o trabajo remoto sea un práctica que se instale de manera definitiva, las empresas deben replantear sus prioridades y preocuparse por cosas más complejas como el sentido de pertenencia y la cultura remota.

Han sido meses de adaptación, replanteando horarios, actividades laborales y objetivos por cumplir, la productividad y la asistencia ya no es una preocupación o al menos, no lo debería ser tanto como mantener y profundizar la cultura laboral, que sin la interacción social y lenguaje corporal realmente peligra.

De acuerdo con Jennifer Howard-Grenville, la autora del artículo ¿Hacia dónde apunta la cultura laboral? para el MIT Sloan Management Review México, los líderes de las organizaciones deben asegurarse de que perduren los aspectos valiosos de la cultura.

Haga visible la cultura llamándola

La socióloga Ann Swidler describe las prácticas habituales como los principales portadores de la cultura. Argumenta que las personas se basan en un kit de herramientas, de hábitos y prácticas culturales. Saber cómo usar dichas herramientas es la verdadera marca de pertenencia.

Debido a que las tareas cotidianas ahora se realizan de forma remota y las prácticas a veces son difíciles de observar, es aún más importante para los líderes  llamar la atención, y reconocer qué aspectos de la cultura se exhiben y porqué eso es relevante.

Poner al descubierto este aspecto del kit de herramientas culturales no sólo les recuerda su existencia a las personas, sino que también les indica su valor; al reflejar auténticamente las habilidades de los empleados.

Abrace las modificaciones que surjan en el kit de herramientas

Un beneficio de pensar en la cultura como un kit, es que nos alerta sobre el hecho de que tenemos una variedad de herramientas a nuestra disposición. Y, como un kit de herramientas real, a menudo tenemos más de las que usamos, regularmente.

Pero Swidler sostiene que la característica de conocer más que aquello que aplicamos, es lo que nos permite usar la cultura de manera flexible, y hasta de manera expansiva.

Después de todo, ahora entendemos que las culturas organizacionales son mucho más abiertas e interactivas con sus entornos circundantes, responden a las expectativas de ser más responsables social y ambientalmente, y están alineadas con otros aspectos de las experiencias de los empleados más allá del lugar de trabajo.

Aplique la disrupción para reforzar el núcleo cultural

No todos los aspectos de la cultura son igualmente críticos. Parte de lo que se encuentra en un kit de herramientas culturales puede ser el equivalente a las múltiples medidas de las perchas para colgar cuadros e imágenes; son útiles, pero sólo algo sustituibles y aplicables en situaciones relativamente limitadas.

Finalmente, para Jennifer Howard-Grenville, puede pasar mucho tiempo antes de que los colaboradores regresen a sus oficinas; y se reúnan de nueva cuenta con sus compañeros. Si algo hemos aprendido durante esta etapa de distanciamiento social es que la cultura se trata de las acciones que tomamos y hacemos visibles a los demás, y los significados que invertimos en ellos, más difíciles, pero no imposibles, de mantener desde nuestras casas.