Economías que se adaptan al trabajo remoto: MIT Sloan

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El trabajo remoto ha hecho evidente que algunos países están en mejor posición que otros para prosperar a pesar del distanciamiento social, de acuerdo con el MIT Sloan

La adopción del trabajo remoto ha hecho evidente que algunos países están en una mejor posición que otros para prosperar aun cumpliendo con las normas del distanciamiento social.

De acuerdo con Sarah H. Bana, Seth G. Benzell y Rodrigo Razo Solares en un artículo escrito para el MIT Sloan Management Review México, las economías desarrolladas probablemente lo harán mejor, principalmente aquellas con una combinación de industrias y ocupaciones que son más propicias para trabajar desde casa.

Por otro lado, las regiones donde trabajar desde casa es más difícil, pueden ser más susceptibles a despidos, derivado de la depresión de la actividad económica, aunado al enfrentamiento de menor demanda de productos.

Asimismo, el índice desarrollado por el MIT Sloan tiene cuatro componentes: el primero analiza la combinación de ocupaciones en cada nación y el grado en que estas requieren de que las personas trabajen muy cerca unas de otras. Por ejemplo, los fisioterapeutas, dentistas y barberos. Las economías con una mayor proporción de estos profesionales verán un impacto más profundo del distanciamiento social.

Los países más ricos tienden a tener una mayor proporción de trabajadores en servicios personales de alta proximidad. España, Irlanda y Estados Unidos cuentan con más del 10% de su fuerza laboral en tales ocupaciones, mientras que China y Brasil tienen menos del 5 por ciento.

Profesiones propicias al distanciamiento

Por el contrario, otras profesiones son más propicias para el distanciamiento social y el trabajo desde casa. El análisis muestra que muchas ocupaciones de baja tecnología (como trabajadores agrícolas y madereros) y profesiones de alta tecnología (analistas estadísticos y científicos sociales) tienen poca necesidad de proximidad física.

Los componentes restantes del índice son tres factores económicos y demográficos más amplios: acceso a internet y calidad, el porcentaje de hogares con un niño en el hogar y el porcentaje de trabajadores empleados que ya trabajan desde casa en ocasiones.

En general, los resultados muestran que los países del mundo desarrollado tendrán el cambio más fácil para trabajar desde casa; aunque estos tienden a tener una mayor proporción de personas que trabajan en servicios personales de alta proximidad, para lo cual la demanda crece.

A medida que un país se hace más rico, sus mezclas ocupacionales más propensas al riesgo se ven compensadas por puntajes sólidos en calidad de internet, experiencia trabajando desde casa y demografía.

No estamos suficientemente preparados

Los resultados muestran que ningún país del mundo está completamente preparado para que todos sus residentes trabajen desde el hogar. Pero hay pasos claros que las partes interesadas pueden tomar para mitigar las consecuencias económicas de futuros shocks a gran escala.

Los gobiernos también pueden ayudar a las empresas a prepararse para la crisis, diseñando los incentivos adecuados.

Del mismo modo, los programas de inversión empresarial de muchos países desalientan involuntariamente a las empresas a realizar las actualizaciones necesarias para ser más resistentes. Cuando una empresa decide reemplazar un servidor heredado o actualizar sus procesos y trasladar sus servicios digitales a la nube, elige entre dos inversiones.