Amalia García Moreno, embajadora contra el cáncer

0

mujer ejecutiva, 13 líderes, cáncer, niños, rio, labor, fundación, enfermedad, confianza, adversidades

Cumple 20 años como fundadora de Casa de la Amistad para Niños con Cáncer

mujer ejecutiva, 13 líderes, cáncer, niños, rio, labor, fundación, enfermedad, confianza, adversidades

Cumple 20 años como fundadora de Casa de la Amistad para Niños con Cáncer

LINDA KURI SLIM*

Una adversidad personal la convirtió en una fundación y, junto con un gran equipo, ha ayudado a más de 6,200 niños y jóvenes de escasos resursos que padecen cáncer

¿Cómo nació esta institución?

La idea fue de mi esposo como agradecimiento a Dios, pues uno de nuestros hijos tuvo leucemia, hace más de 20 años, cuando tenía 12 años. Ante esto, vimos la vida de manera diferente, apreciamos cada segundo juntos y para desarrollar el proyecto invitamos a nuestros amigos y conocidos, quienes de inmediato se unieron. Por fortuna nuestro hijo se curó, ya hasta se casó.

¿A qué obstáculos se enfrentaron? 

Al principio, todo era un sueño, el primer reto fue el dinero. Aunque, por fortuna, las personas han puesto su confianza en nosotros para que todo esto se convirtiera en realidad.

¿Cómo ayudan a los niños en el albergue?

Tenemos un gran equipo, conformado por voluntarias, que trabajamos para dar techo a los niños y a algún familiar, apoyo emocional y alimento. Además tenemos un proyecto llamado RIO ( Resilencia Infantil Oncológica), el cual es una herramienta para que cada uno encuentre la capacidad para vivir situaciones adversas y salir fortalecido de éstas.

¿Qúe pasa con su educación mientras están ahí? 

Contamos con apoyo educativo con validez oficial, por medio del cual se desarrolla la inteligencia del niño a través del arte. Cada uno es diferente y recibe la clase que necesite para dar continuidad de sus estudios; contamos hasta con Braile, para los niños que han tenido cáncer en el nervio óptico.

¿Cuáles son los resultados?

Todo ha marchando muy bien, hemos formado un gran equipo. Hay una mesa directiva, yo sólo la represento, pero todas las personas involucradas tienen un gran amor por la causa y gracias a esto ha crecido este proyecto. Aquí queremos niños felices, nos enfocamos en apoyarlos, nos alimenta dar todo -hasta lo indecible-, para que salgan triunfantes de esta enfermedad, aunque la última palabra la tiene Dios.

¿Cómo llevas a cabo esta labor sin descuidar a la familia? 

Esta fundación comenzó en mi casa, siempre he tenido el apoyo de mi esposo, y ha existido una gran comunicación entre nosotros. Ha sido un trabajo en equipo, tanto las voluntarias, como sus esposos, están muy compremetidos con esta causa.

¿Es más fácil para un niño asimilar esta enfermedad? 

La palabra en sí causa un shock, los niños en realidad no saben de qué se trata, pero les platicamos lo que ocurrirá  con su cuerpo y cómo se sentirán.    Aunque sea una enfermedad que baja las defensas, ellos son capaces de salir adelante. Mi hijo llegaba de sus tratamientos a recostarse y su hermano le aventaba la  pelota para que se levantara a jugar, hasta que lo lograra.  Lo que más necesita un enfermo es que lo animen, no hay se les puede permitir que se desconecten, ni se dejen vencer, hay que insitir, animarlos e impulsarlos, decirles: ¡Tú puedes! ¡Te debes levantar!

Mujer Ejecutiva*