Ninis en México, 75% es mujer

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La realidad de los jóvenes que “ni estudian ni trabajan” en nuestro país es 7,800,000, donde la mayoría es mujer, cifra que obedece a factores como falta de oportunidades, dedicarse al hogar y embarazos precoces

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La realidad de los jóvenes que “ni estudian ni trabajan” en nuestro país es 7,800,000, donde la mayoría es mujer, cifra que obedece a factores como falta de oportunidades, dedicarse al hogar y embarazos precoces

TANIA LARA D*

La lucha de las mujeres por la igualdad laboral que hasta ahora pareciera eterna, no termina de concretarse. Del ya de por sí alto porcentaje de ninis en nuestro país, resulta que en su mayoría es del género femenino, de entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el que tiene el mayor número de mujeres de entre 15 y 29 años que no estudian ni trabajan. La cifra es preocupante, ya que de los 7 millones 820 mil ‘ninis’ mexicanos, 5,900,000 son mujeres, es decir, 75% contra 1,900,000 de hombres, que representa  25%. Otro dato fuerte es que en América Latina hay 22 millones de jóvenes entre los 15 y 24 años de edad que no estudian ni trabajan, esto es, uno de cada cinco jóvenes de la región.

Se sabe que históricamente ha sido difícil para las mujeres incursionar en el mercado laboral, dejar atrás el impuesto social de madre y encargada de las tareas domésticas; ahora que “se permite” que trabajen y estudien se presenta un panorama donde el reto pareciera otro: falta de oportunidades en general, problemas de género y la mezcla de ambas.

En estos días donde las oportunidades de trabajo son escasas, las condiciones precarias, la crisis y la carencia de vacantes de calidad, por desgracia los ‘ninis’  forman una generación cada vez más representativa en muchos países. Contrario a lo que se piensa, la condición de ‘nini’ no se limita a estratos sociales bajos: más de 3 millones de jóvenes pertenecen a las clases de mayor poder económico de México o son de la clase media y se caracterizan por ser bilingües, con acceso a la tecnología y patrones de consumo de ocio sofisticados,  subsidiados por sus familias. En tanto, los otros 4,700,000 viven en pobreza.

El reporte Panorama de la Educación 2011 indicó que mientras el promedio de mujeres en esta circunstancia es de 17.7% entre los países de la OCDE y en específico las mexicanas lo elevan hasta 38%. En tanto, 10.7% de los  mexicanos de entre 15 y 29 años no estudian y tampoco trabajan, lo que los ubica por debajo del promedio, 12.9%; por ejemplo, hay menos connacionales ninis que brasileños.

Tomando en cuenta ambos sexos México es el tercer país, sólo después de Turquía e Israel, donde se tiene el mayor número de jóvenes “inactivos”, con un total de 7,820,000 personas de entre 15 y 29 años que no reciben educación ni forman parte de la fuerza laboral.

Al principio a este grupo inactivo de jóvenes, se le acusó de “juniors, mantenidos, apáticos, flojos, sin ideales”, como si se tratara exclusivamente de una elección depresiva. Posteriormente, los mismos grupos de jóvenes se movilizaron de forma activa en forma de marchas, peticiones a sus gobiernos y varias protestas alrededor del mundo que demostraban un genuino interés por su porvenir creando así, con ayuda de las redes sociales, (canal de comunicación que les acompaña como eficaz arma), varios movimientos que no se pueden ignorar.

Son ejemplos las movilizaciones juveniles de Chile, de Los Indignados en varias ciudades alrededor del mundo en países como España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en especial Nueva York; debiendo mencionar las actuales exigencias en nuestro propio territorio por el grupo “Yo soy 132”. Quienes les dieron por sentado en un principio, tuvieron que hacer una segunda reflexión:  ¿Quieren o no ser ‘ninis’? o ¿Será qué algo más está faltando?

Ahora para las mujeres

La pregunta que en este caso salta es ¿a qué se debe que un porcentaje mayor al 50 de los ‘ninis’ de nuestro país lo conforme mujeres?

Los niveles de inactividad dependen, en buena parte, de diferencias de género: mujeres (15 a 29 años) que no reciben educación y están desempleadas o no integran la fuerza laboral es 3.6 veces superior a la de los hombres.Bajo el entendido de que sea por propia voluntad esa condición, no sería descabellado pensar que la mujer asumiera, pasivamente quizás, el rol familiar impuesto que la hace capaz de renunciar a una profesión para dedicarse al hogar y los hijos, más aún si se enrola a temprana edad.

Pedro García de León, jefe de la División de Indicadores y Análisis de la Educación, advirtió que estos números son muestra del potencial inutilizado de población joven que podría contribuir a la mejora del nivel educativo y a la economía.

“Está demostrado que si una persona se mantiene desempleada por cierto tiempo y tampoco se redirige hacia la educación, corre el riesgo de caer no sólo en desempleo crónico, sino que las competencias académicas tiendan a perderse y eso es lo que sucede con este analfabetismo práctico”,  advirtió García de León.

En este punto cabe aclarar que no se puede criticar co severidad a este grupo de la sociedad por su vulnerabilidad. Es decir, cómo condenar a adolescentes cuyos padres los abligan a abandonar la escuela por trabajar o a quienes son madres o personas dedicadas al trabajo doméstico, que no se remunera, pero que es trabajo.  De hecho, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI 2009, considerá que 30% de mujeres ‘ninis’ solteras son amas de casa que ayudan a sus madres, lo cual deriva en un problema social grave.

Más graduadas, menos contratadas

Otro aspecto preocupante es que el contraste aumenta conforme la mujer se acerca a los 30 años de edad. La inactividad laboral de la mujer entre 15 y 19 años es 2.3 veces mayor que la de los hombres; en las de 20 a 24 aumenta a 3.9  y a 5.1 veces, de 25 a 29 años, situación que casi duplica la de Brasil y es la más alta entre los países analizados en el Panorama de la Educación 2011 de la OCDE.

Peor aún, aquéllas que cuentan con educación o diplomas de doctorado o maestría tienen una tasa de empleo 16% más baja que la de los hombres con nivel educativo similar. Lo que representa la 4° brecha más grande de ese organismo, detrás de Corea, Japón y Turquía.

El Banco de México propone que mejorar las políticas de género puede impactar en forma favorable la productividad en las naciones, en particular las que se encuentran en vías de desarrollo.

Las “políticas de género” están más que sabidas, sin embargo, no en todas las empresas se aplican: que embarazadas las contraten y protejan de los despidos, que se les pague la ausencia por maternidad; apoyo con guarderías como prestación laboral; que se dé igual valoración en las contrataciones entre sexos; que las vacantes de altos mandos las tomen en cuenta igualitariamente y por supuesto, que por un puesto de funciones similares perciban el  mismo sueldo que un hombre.  Algunas modificaciones más unas menos según el país, pero a grandes rasgos las mujeres, desde el movimiento pionero de los sesenta, claman por mejores condiciones laborales, por ende, mayor calidad de vida.

Así que el fenómeno nini es más complejo de cómo se planteó en el principio de su boom a la luz pública; tampoco es nada nuevo y aunque los gobiernos otorgan becas de estudio, proyectos nacionales de empleo o programas especiales de atención a la mujer, las cifras hablan por sí mismas: son insuficientes.

*Mujer Ejecutiva