Afrodisíacos, el placer de los sentidos

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Pese al debate sobre su efectividad, lo cierto es que el poder de estos alimentos, bebidas, lecturas y música, enriquecen la vida sexual

Pese al debate sobre su efectividad, lo cierto es que el poder de estos alimentos, bebidas, lecturas y música, enriquecen la vida sexual

LARISA OCHOA*

¿Te has preguntado por qué existen sustancias, situaciones, olores y hasta imágenes que elevan el deseo sexual, consciente o inconscientemente? El hecho es que existen desde el principio de la humanidad y en ocasiones resultan de gran utilidad cuando se intenta elevar el deseo sexual o mejorar la relación de pareja.

El placer sexual es uno de los más codiciados y buscados por la especie humana. De hecho, el hombre se ha ocupado del amor y los afrodisíacos desde que la historia es historia. En todas las culturas se han preparado filtros y pócimas de amor, ungüentos y prácticas rituales para atraer al sexo opuesto, potenciar la sexualidad y la fertilidad.

Aunque se  sabe que un afrodisíaco es una sustancia que incrementa el deseo sexual, a nivel científico aún se discute si sus efectos son superiores al de un placebo. En concreto, la ciencia médica occidental no tiene pruebas concluyentes de que estos supuestos estimulantes de la libido, como perfumes, bebidas y alimentos, tejidos de animales, plantas y especias aumenten el deseo o rendimiento sexual.

Además de estos, otro gran afrodisiaco es la música, porque puede despertar deseo pues muchas veces ha quedado asociada, en la memoria, a momentos eróticos.  De igual forma, las palabras son otro potente estimulante; en el proceso aparecen infinitos descubrimientos, capaces de erotizar a la pareja. Sin olvidar a la literatura romántica que es rica en alusiones al amor como alimento.

¿Cómo funcionan?

Algunos sólo estimulan el sistema nervioso central y actúan como desencadenantes secundarios o bien provocan un aumento de la circulación sanguínea. Otros poseen elementos que permiten el buen desarrollo de las funciones, sexuales y reproductivas; aseguran el buen funcionamiento de los órganos sexuales y el adecuado desarrollo del embarazo.

Algunos afrodisíacos suelen estimular algunos sentidos (vista, tacto, olfato, oído) y otros se ingieren en forma de comida, bebidas, alcohol, “filtros amorosos”, drogas, o preparados medicinales. Muchos de los alimentos poseen una estructura química similar a la de las hormonas sexuales producidas por el organismo y al confundir al mismo por su similitud, se provoca una reacción en cadena que desemboca en la excitación sexual.

Lo cierto es que el buen sexo necesita la misma dedicación que la necesaria para preparar una buena comida. El ambiente que la rodee, la disposición del lugar donde se sirva, poner la mesa de manera atractiva, con elementos como flores, iluminación íntima y música suave. Todos estos afrodisíacos, utilizados de modo variado y con particularidades creativas, crean la magia necesaria para revitalizar la relación.

Sin embargo, la máxima verdad es que el órgano sexual más importante del cuerpo es el “cerebro” y no los genitales, como podría pensarse. Si un individuo desarrolla la habilidad de estimular el cerebro de su pareja, logrará experiencias únicas. Para ello es de vital importancia la comunicación no verbal, donde domine lo sensorial sobre lo racional.

Por lo general, los mejores afrodisíacos son la buena salud, el ejercicio y la ausencia de estrés. “La mente es el afrodisíaco más potente.” La mayoría de las veces  el verdadero poder está en la mente, por  tanto, si alguien consume determinados alimentos con la convicción de que pueden ayudarlo en su desempeño sexual, los resultados pueden ser los esperados.

No obstante, el mayor estimulante sexual es descubrir y alentar los sentimientos por la otra persona y dejarse llevar por el instinto. Sin duda, la imaginación puede conseguir las metas propuestas mejor que cualquier cosa; lo cual evoca al gran Octavio Paz, “En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación”.  

Los más famosos

Almendras. Es un símbolo de la fertilidad. Se cree que el aroma induce la pasión femenina. El mazapán es una buena opción para comer almendras.

Albahaca. Se dice que aumenta la fertilidad y el deseo.

Chocolate. El alimento de los Dioses para los aztecas, ha demostrado tener un efecto afrodisíaco. Es rico en antioxidantes y en sabor ni hablar.

Café. La cafeína es un estimulante en cantidades moderadas, si te excedes, bajará el nivel de deseo.

Fresas y frambuesas. Son las frutas perfectas para una celebración romántica, además de ser deliciosas y decorar muy bien, contienen vitamina C. Las fresas con chocolate son el afrodisíaco perfecto.

Jengibre. Se cree que estimula la circulación y actúa como afrodisíaco.

Vainilla. Su esencia exquisita es seductora y es el efecto mental que produce en los humanos. Cuenta una de las más románticas y populares leyendas mexicanas que dos jóvenes con un amor imposible, ardiendo en pasión un día fueron asesinados por un monstruo en la selva. De su sangre nació una planta que fue llamada xanat o  vainilla.

Vino. Una copa relaja y estimula los sentidos. Mucho puede emborrachar o poner a dormir.

Ginseng. Planta cuya raíz se utiliza en la medicina tradicional china y el azafrán, popular condimento culinario extraído de la flor ‘crocus sativus’, han demostrado efectos sostenidos en la estimulación del impulso y el rendimiento sexual.

Ostiones. Probablemente el más popular, por ser rico en proteína y delicioso al paladar.

*Mujer Ejecutiva