Consigue el máximo potencial para tu negocio

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Susana García-Robles, especialista principal a cargo del Fomin, comparte datos que te serán de mucha utilidad

Susana García-Robles, especialista principal a cargo del Fomin, comparte datos que te serán de mucha utilidad.

Las mujeres tienen las mismas posibilidades de consolidar una empresa exitosa que los hombres, sin embargo, existen algunas tendencias en el comportamiento de las emprendedoras a la hora de hacer negocios que pueden dificultar el desarrollo del máximo potencial de su negocio.

Uno de estos aspectos es su red de contactos, donde la principal debilidad de la mujer es quedarse en un círculo cercano, con amigos y familiares, en vez de buscar retroalimentación con otras empresarias, compañeros de trabajo o mentores.

Las mujeres necesitan salirse más de su zona de confort, buscar un poco más de profesionalismo y de internacionalización en sus redes de contacto.

Señala Susana García-Robles, Especialista principal a cargo del Grupo de Financiamiento en Etapas Tempranas del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), organismo perteneciente al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En entrevista con Mujer Ejecutiva, menciona que los comentarios que se reciben de familiares no proporcionan la misma orientación que los de una persona que también se dedica a los negocios, “si tienes como mentora a tu mamá, siempre te dirá lo positivo; en cambio, alguien que se dedica a lo mismo podrá dar una retroalimentación objetiva”.

Ampliar los horizontes de la red de apoyo, de acuerdo con el estudio Liberando el potencial de crecimiento de la mujer emprendedora en América Latina y el Caribe, realizado por el Fomin en colaboración con Ernst & Young, al asociarse con organizaciones con presencia global, se puede participar en convocatorias de intercambio comercial con otros países y establecer contacto con clientes y socios potenciales en otras partes del mundo.

Otra opción, dice Susana García-Robles, es realizar estudios en el extranjero, “cuando uno estudia en el exterior hace contactos internacionales que, en su vida profesional, van a servir para ampliar su red de contactos, lo que lleva a tener más acceso a financiamiento”.

En este sentido, el estudio indica que la principal fuente de fondeo para las mujeres proviene de su círculo cercano, con 35%; en comparación con el 22% de los hombres que se apoyan en este grupo.

Esta tendencia continúa cuando llega el momento de hacer crecer sus empresas, “los hombres tienden a apoyarse más en sus mentores, inversionistas privados y asociaciones de emprendedores, mientras que para las mujeres, estas fuentes de apoyo se mantienen en un segundo plano”.

Para los emprendedores de alto crecimiento, aquellos cuya empresa es formal y ha crecido anualmente por lo menos 20% en ingresos o empleos en los últimos tres años, la segunda fuente para conseguir recursos, en el caso de las mujeres, son los préstamos otorgados por instituciones bancarias; 15% de ellas recurre a estos para iniciar su negocio y 28% para llegar al siguiente nivel.

En tanto, 6% de los hombres acude a la misma fuente al inicio de su emprendimiento y 17% para hacerlo crecer.

La diferencia en los porcentajes entre géneros se debe a que los hombres tienen mayor acceso a fuentes como inversionistas ángeles (inversionistas privados que aportan capital y conocimientos), capital semilla (inversión inicial en la empresa) y capital emprendedor, que es la adaptación del Fomin al término capital de riesgo, el cual, dice Susana García-Robles, “nos parece una mala traducción de venture capital, que es una cosa entusiasmante y capital de riesgo parece algo totalmente negativo”.

Si bien es cierto que la mujer necesita salir más de su red cercana en busca de un mayor crecimiento para su empresa, también lo es que socialmente se enfrenta a diversos prejuicios sobre su desempeño.

Se cree que las mujeres son menos agresivas en los negocios y que tienen un mayor rechazo al riesgo que sus contrapartes masculinas. Esta creencia se manifiesta incluso entre emprendedores; 21% de ellos considera que la aversión al riesgo y la falta de seguridad es de los principales retos para que ellas logren un mayor crecimiento.

Los encuestados también piensan que las mujeres enfrentan mayores obstáculos que ellos para emprender sus negocios, pero 90% afirma que las emprendedoras tienen las mismas posibilidades de consolidar una empresa exitosa que los hombres.

García-Robles confirma que al comienzo del emprendimiento las mujeres tienen un mayor temor al fracaso que los hombres y “se sienten un poco discriminadas, pero cuando la empresa crece, una vez que ya lograron saltar esa barrera, se sienten totalmente confiadas”.

Al respecto, 88% de las emprendedoras dice que su género no fue una barrera para emprender.

Tendencia en el emprendimiento

En la región de Latinoamérica y el Caribe, la mayoría de las emprendedoras aspira a crear una empresa mediana o grande dentro de su país, mientras que los ellos proyectan consolidar una firma multimillonaria y con alcance internacional.

Los sectores en los que ellas incursionan principalmente son: servicios a negocios, alimentos y bebidas o manufactura. En tanto, los hombres se inclinan por las áreas de software, internet y servicios a negocios.

En cuanto a la participación en sus empresas, la de las mujeres es mayor, 73% son accionistas mayoritarias dentro de la misma, comparadas con 35% de los hombres en la misma situación.

La familia ejerce una gran influencia en el emprendimiento femenino, porque en general provienen de un entorno en donde:

un padre, un hermano o una pareja es también un emprendedor.

De acuerdo con el estudio, las mujeres “empezaron sus negocios por oportunidad, ya sea porque identificaron o crearon una necesidad en el mercado, pero también motivadas por la pasión respecto a su emprendimiento.

Los negocios que surgen de una pasión real tienen más probabilidades de crecer y tener éxito. Éstas son en realidad las mejores inversiones, pero enfrentan los mayores desafíos a la hora de obtener capital semilla.

Dice García-Robles.

Entre las mujeres existe la creencia de que emprender les dará mucha flexibilidad para combinar la familia y el trabajo mejor que si estuvieran en una oficina, pero a medida que sus empresas crecen, se dan cuenta de que lograr este balance les cuesta.

En México, comenta que el emprendimiento femenino aumentó, debido a un cambio generacional, afirma a ejecutiva: “Hay muchas mujeres que estudian en el extranjero y vuelven con la idea de emprender, a esto se suma el fenómeno en México, que es la acción de aceleradoras como Wayra (de Telefónica) o 500 Startups, las cuales facilitan a las mujeres un lugar donde, además de acceso al financiamiento, obtengan mentoría para poder potenciarse”.

Como consecuencia, hay más mujeres en los equipos de las empresas y de gestores de fondos.

Eventualmente, tendremos emprendedoras que habrán hecho todo el círculo: emprender, vender sus empresas, ganar riqueza y devolver a la comunidad como inversores ángeles y apoyando a otros emprendedores.

Recurre a capital emprendedor

García-Robles explica que el capital emprendedor “es capital inteligente, en el que no sólo se otorga a la compañía dinero, sino también estrategia, contactos, y se les abren las puertas”.

A este tipo de financiamiento “puede recurrir cualquier emprendedor formal que esté trabajando con la idea de crear compañías que tengan alto potencial de crecimiento”, explica.

De preferencia, las empresas que busquen esta alternativa deben ofrecer servicios basados en tecnología, sectores que tengan que ver con tecnologías de la información (TI), todo lo que sea online y que también pueden ser tecnologías aplicadas a sectores tradicionales, como educación, vivienda, salud, servicios financieros y agronegocios.

La importancia de estas soluciones está en la reducción de costos, “hoy es lo que permite crear empresas más baratas, porque todo se puede bajar de internet y lo que es importante es crear el modelo y no tanto tener un plan de negocios de 150 páginas”, afirma García-Robles.

Fondos de capital emprendedor

Al invertir en un fondo, varios inversionistas confían y “delegan su dinero a una compañía administradora, la cual tiene un expertise específico en hacer análisis de empresas, y tiene una estrategia concreta”, explica la especialista.

Cuando se otorga dinero a este tipo de fondos, “se reconoce que hay muchos emprendimientos que mueren o que tienen que renacer bajo otra forma, lo que se llama ‘pivoteo de los modelos de negocios’, entonces un fondo de capital emprendedor asume que de un determinado número de compañías, a muchas no les irá tan bien, pero a algunas les irá muy bien y ellas serán una fuente de creación de empleos muy importante en las décadas siguientes que afectarán positivamente la economía y el crecimiento económico del país donde están”, agrega.

La inversión que se hace a través de estas firmas es de largo plazo, diez años, a cuyo término se devolverá no sólo el capital, sino un retorno interesante.

En porcentajes, Susana García-Robles observa que “del 100% de las empresas que en general se invierte, habrá 30% que tendrá gran éxito y que va a pagar el capital del fondo varias veces; “habrá algunas empresas, que pueden ser hasta 30% ó 40%, que van a ser mediocres, es decir, que puede que consigan cierto crecimiento, pero nada muy atractivo, y se venderán por múltiplos pequeños; y otras empresas se perderán, pero es parte del proceso dinamizador e innovador.”

En México, el Fomin invierte en gestores de fondos como Latin Idea, Alta Ventures y Angel Ventures.

Éxito en el emprendimiento

Un factor clave para un emprendedor es ser un líder dinámico, algo relacionado de manera directa con la forma de relacionarse y con qué tan activo es.

Una persona con esta cualidad busca la forma de solucionar los problemas, para mejorar las oportunidades de éxito, en lugar de culpar a factores externos por ello.

El estudio señala que para lograr que sus empresas prosperen, muchas mujeres requieren superar o “simplemente ignorar las barreras comunes”.

También vale la pena considerar adentrarse enáreas de oportunidad de emprendimiento para el género femenino, como los sistemas basados en tecnología en los que actualmente predominan los hombres.

Finalmente, se deben asumir algunos riesgos para lograr crecer, innovar, y una vez que se ha logrado prosperar, pensar en devolver una parte de la experiencia y capital obtenidos a los emprendedores que inician sus negocios.