La Tierra del Fuego, un caleidoscopio de contrastes

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Llamada la Tierra de Fuego en griego antiguo, Azerbaiyán está salpicado de reservas de petróleo

Melanie Béard

En las afueras de Bakú, ciudad capital de Azerbaiyán, hay volcanes que estallan con una mezcla de agua, arena, gas y petróleo. Como parte de una realidad alterna, este escenario mágico juega con nuestros sentidos.

Testigo de la historia, desde el imperio de Alejandro Magno, esté intrigante país es tan fascinante como Bakú, su metrópoli.

A pocos pasos de la ciudad vieja, Four Seasons abrió sus puertas a finales de 2012.

Una obra al estilo francés de las Bellas Artes de finales del siglo XIX, Four Seasons Bakú está ubicado en la avenida Neftchiler, una de las arterias centrales del centro de la ciudad que corre paralela al mar Caspio, a pocos minutos a pie de la zona de Icheri Sheher, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Se caracteriza por su fascinante mezcla de lo moderno y lo clásico. Esta amurallada ciudad alberga rascacielos, pequeñas callejuelas, antiguos monumentos, bloques de oficinas construidos por la Unión Soviética, impactantes palacios y espacios de lujo desmesurado.

Entre las terrazas colgantes de madera de los antiguos edificios de la ciudad se vislumbran, brillantes bajo el sol de primavera, las imponentes Flame Towers.

Por su parte, el edificio del Four Seasons se alza a los pies del majestuoso mar Caspio, encarnando el alma de Bakú: un sofisticado y contrastante caleidoscopio que es antiguo y moderno a la vez.

Finalmente, Azerbaiyán es ese misterioso lugar donde Asia occidental y Europa oriental se unen; donde varios mundos convergen y crean algo único.

En el corazón de su Capital, Bakú, Four Seasons nos lleva de la mano a enamorarnos de su magia.