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Responsabilidad social como motor de desarrollo

Por: Alberto Martínez Escamilla 16 Oct 2020

La pandemia de Covid-19 también modificó las operaciones de las fundaciones, pues complicó la recolección de recursos y el despliegue de apoyo Los problemas que […]


Responsabilidad social como motor de desarrollo
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La pandemia de Covid-19 también modificó las operaciones de las fundaciones, pues complicó la recolección de recursos y el despliegue de apoyo

Los problemas que requieren ser atendidos en la sociedad son tan bastos que las organizaciones gubernamentales no son suficientes para cubrirlos, ante ello y con el hambre de apoyar a quienes lo necesiten nacen fundaciones o asociaciones civiles que se encargan de obtener y canalizar los recursos necesarios para ayudar.

Al respecto, el encargado del área de Fortalecimiento Institucional y Alianzas Estratégicas de Fundación México Vivo, Beto Moheno destacó que las fundaciones actualmente “juegan un papel muy importante en cuanto al tema de responsabilidad social para crear alianzas estratégicas con el sector público y privado para poder llevar a cabo programas en favor de la comunidad”.

Pero el camino para cumplir sus metas no es fácil, el también miembro de la Asamblea de Asociados de la organización que busca fomentar una mayor conciencia sobre la sexualidad. En entrevista para Mundo Ejecutivo, comentó que el reto más grande es lograr llevar a cabo los programas y no dejarlos sólo en una planeación; además, de lograr expandirlos para llegar a la mayor población posible.

En el caso de México Vivo, existen diferentes programas para fomentar la educación sexual. Paress, por ejemplo, consiste en formar jóvenes en temas de salud sexual para convertirse en agentes de cambio en sus comunidades educativas. Pero también hay iniciativas para adultos, en este caso Empresa Viva que se realiza con colaboradores dentro de compañías o instituciones gubernamentales.

Beto Moheno relató que originalmente México Vivo nació en la sede de la Organización Mundial de las Naciones Unidas (ONU) México, en 2003, para combatir el SIDA, sin embargo, un año más tarde ampliaron su misión ante los diversos problemas de salud sexual que existen en el país.

Sin embargo, lo anterior se agravó con la pandemia de Covid-19. De acuerdo con Moheno, los embarazos no deseados, las infecciones no atendidas y la violencia sexual, se incrementaron de forma drástica durante el confinamiento.

Finalmente, comentó que la asociación también modificó su forma de operar a raíz de la contingencia sanitaria, pues al verse afectadas económicamente diversas empresas, obtener el apoyo se dificultó un poco más; asimismo, para seguir operando implementaron talleres y webinars en línea.

 

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