Las manos de las mujeres son poderosas

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La arquitectura tiene que recordar lo que significa estar en los brazos de una madre, nuestra abuela, una esposa, la mujer amada o nuestra mejor amiga

André-Jacques Bodin
CEO de Bodin Bodin Arquitectos
Fundador de SISMOLISTO asociación civil sin fin de lucro
www.sismolisto.com
www.bodinbodin.com
Instagram : @bodinbodinarq

Siempre fue una prioridad humana revolucionar nuestros espacios para ofrecer un mejor mundo, tal vez no lo comprendimos en el siglo pasado; lo que conocimos antes está muerto, estamos ante una nueva época.

Una manifestación de cambio radical: las escuelas de arquitectura tienen más alumnas que alumnos, mañana tendremos más arquitectas que arquitectos y eso se traduce en un estatus de equidad e igualdad. La creatividad de las mujeres siempre estuvo ahí, pienso en Friedl Dicker, una de las mujeres más brillantes de la Bauhaus, no sólo fabricaba marionetas, participó activamente en los talleres de encuadernación, textiles, tipografía. Creó arte a través de su poderosa fotografía y litografías, abandonó la Bauhaus sin obtener un título; eso jamás fue un obstáculo para fundar junto a Franz Singer un estudio de arquitectura: Atelier Singer-Dicker, que entre sus obras más destacadas construyó el Pabellón de la Condesa Heriot entre 1932 y 1934; cuyo elevador era de cristal y paredes curvas que hasta nuestros días inspira esa necesidad de conectarnos con los espacios exteriores.

Una mujer visionaria

Sin duda, fue una mujer visionaria, en ese estudio también colaboraron Martha Hauska Döberl y Anna Szábo. Friedl era comunista, por esa razón fue arrestada en 1934; migró a Praga para fundar con Karola Baroch un estudio. En 1936 se casó con Pavel Brandeis; la deportan en 1942 a Theresienstadt por ser judía; pasó sus últimos días en un campo de concentración en el que daba clases de arte a las niñas y niños recluidos, los dibujos de los niños traducen toda la enseñanza de la Bauhaus que encontró resistencia aún en un campo de concentración.

Antes de ser enviada a Auschwitz en octubre de 1944, entregó a Raja Engländerova, la encargada de un sector del campo de concentración, dos maletas con más de cuatro mil dibujos realizados en sus clases que se encuentran en al Museo Judío de Praga. Perpetuando así la luz de esta mujer que el nazismo no pudo apagar pese al infame asesinato que perpetuó contra ella.

El pensamiento de la sociedad actual

Existe una inercia muy lenta entre las ideas y la realización, necesitamos paciencia y perseverancia para ver un resultado físico en las calles, los edificios, en los interiores la repartición de espacios es obsoleta. El esquema de la mujer aislada en la cocina, un hombre en la oficina, va en contra del estilo de pensamiento de la sociedad actual.

Más libertad significa más transparencia, más aperturas y conexiones. Las mujeres trabajan y toman decisiones desde tiempos remotos, tal como los hombres cocinan y cuidan a los niños.

La respuesta arquitectónica es hacer menos separaciones y ángulos. La sala tiene que ofrecer una conexión directa con la cocina como una ventana o una barra. También el cuarto de oficina necesita una ventana hacia la sala que no debería ser un espacio exclusivo, el baño puede ser parte de la recámara, el jardín tiene que entrar en casi todos los espacios para ligar el proyecto completo, el flujo entre jardín-cocina-sala-oficina-recámara-baño permite una arquitectura inclusiva que une nuestros espacios en armonía.

Una arquitectura obsoleta

La arquitectura obsoleta del poder se manifiesta en forma de torres fálicas. La metáfora obvia de un deseo de la supremacía del hombre sobre las mujeres y el mundo. La arquitectura vertical no es intrínsecamente mala, sí lo es, la jerarquía interna de su organización, es importante cuestionar por qué la distribución y la forma que damos a nuestros espacios favorece un modelo androcéntrico.

De la misma manera, nos damos cuenta que la calle pública abandonada es un espacio hostil a la mujeres. Nuestra realidad arquitectónica lleva demasiadas líneas rectas brutalistas con deseos de conquista. El sentido de protección de las mujeres es más sabio que el de los hombres, cualquier mujer convierte un espacio en ruinas en algo hermoso y habitable.

Un mundo diseñado por las mujeres

Las manos de las mujeres son poderosas, tienen la capacidad de sanar lo que tocan. Estoy convencido que la urbanización frenética que padecemos actualmente es el resultado de una soberbia masculina sin conciencia.

Un mundo diseñado con una visión femenina sería más respetuoso, más limpio, más suave. Sería un mundo que no duele. La arquitectura tiene que recordar lo que significa estar en los brazos de una madre, nuestra abuela, una esposa, la mujer amada o nuestra mejor amiga.