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Ciberseguridad

Ciberespacio, nuevo campo de batalla

Por: Colaborador 20 Jul 2020

En México, la descarga y el uso de la banca digital se elevó en un 116% en el periodo de abril a junio de 2020 […]


Ciberespacio, nuevo campo de batalla
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En México, la descarga y el uso de la banca digital se elevó en un 116% en el periodo de abril a junio de 2020

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

“Las contraseñas son como la ropa interior: no son para andarlas exhibiendo en todos lados, hay que cambiarlas con frecuencia, y no se deben compartir con el primer extraño que pase”. – Chris Pirillo

Con el crecimiento exponencial de transacciones a través de Internet, también se han incrementado fuertemente los riesgos de delitos en el ciberespacio. La ciberseguridad se empieza a consolidar como una de las actividades profesionales de mayor crecimiento para los próximos años.

Durante mucho tiempo la ciberseguridad se entendió como una actividad exclusiva de administradores de tecnología, muy enfocada a amenazas que involucraban la infraestructura de las organizaciones y a riesgos que permanecían acotados a un pequeño grupo de usuarios, quienes eran altos productores o consumidores de información sensible.

Sin embargo, en años recientes la información sensible se ha multiplicado, el número de usuarios tanto internos como externos ha crecido vertiginosamente, y la operación de los negocios en Internet ha dejado de ser algo deseable para convertirse en una parte clave de los negocios.

Datos, principal preocupación de las empresas

Cada vez son más las organizaciones cuyo principal activo es la información: los datos de sus clientes, de sus productos, de su comportamiento, del entendimiento del mercado y de su competencia. Por otro lado, cada vez más países han instituido regulaciones estrictas para el manejo y protección de datos personales o confidenciales, lo cual añade complejidad regulatoria y el riesgo de fuertes multas.

El desarrollo de la pandemia Covid-19 está ocasionando una migración masiva de usuarios y transacciones a medios digitales. En México, por ejemplo, la descarga y el uso de la banca digital se elevó en un 116 por ciento en el periodo de abril a junio 2020. Se estima que el número de usuarios que adoptaron banca digital en los últimos 3 meses lo habrían hecho en un período de 3 años en condiciones normales.

Ciberataques, una realidad ante la digitalización

El mundo se moverá en los próximos meses a modelos de negocio denominados como “low-touch” o “stay-at-home”, con el objeto de conservar y ganar clientes en un contexto de preocupación por el riesgo de contagios. Este será un gran catalizador para la economía digital pero también una gran ventana de oportunidad para cibercriminales.

Hace poco Microsoft publicó algunos datos preocupantes sobre delitos cibernéticos. Detalló que a nivel mundial cada segundo cerca de 12 personas se convierten en víctimas de un delito en Internet. Según el informe Combatiendo amenazas invisibles, del área de investigación de Julius Baer, los ataques cibernéticos le cuestan a la economía mundial cerca 1.5 billones de dólares por año, lo cual es mayor que todo el PIB anual de México.

Nuestro país se encuentra en la sexta posición de los países con mayor número de ataques cibernéticos, sólo detrás de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Brasil y Alemania. En meses recientes hemos sido testigos de ataques a las páginas de la Condusef, de Banco de México, de Pemex y del sistema de pagos electrónicos SPEI.

La semana pasada incluso la página de Twitter, un gigante de la economía digital en Silicon Valley, fue hackeada por cibercriminales, quienes se apoderaron de 130 cuentas de usuarios de alto perfil, entre quienes se encontraban Joe Biden, Barack Obama, Elon Musk, Warren Buffet y Kim Kardashian, y las utilizaron para tratar de hacer fraude con bitcoins entre sus seguidores.

La lucha por la información

El ciberespacio es sin duda el nuevo campo de batalla. Empresas, mercados y hasta elecciones podrán ser manipulados por aquellos que tengan acceso a información privilegiada, o por aquellos que puedan utilizar esas redes para diseminar la información que convenga a sus intereses. El ataque a Twitter demuestra que incluso las empresas de tecnología más avanzadas pueden ser susceptibles de caer ante esta problemática.

Sin duda la elección presidencial de este año en Estados Unidos será una prueba de fuego en esa convergencia donde se encuentran tecnología, elecciones, percepción, bandas criminales y gobiernos extranjeros. ¿Será posible “hackear” una elección presidencial de la misma forma en que se “hackea” a una empresa? Este año en noviembre podríamos quizás tener parte de la respuesta.

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