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¿Podremos evitar otra Década Perdida?

Por: Colaborador 15 Sep 2020

Con la pandemia Covid-19, el mundo se enfrenta seriamente al riesgo de una década perdida en términos de crecimiento económico y de lucha contra la […]


¿Podremos evitar otra Década Perdida?
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Con la pandemia Covid-19, el mundo se enfrenta seriamente al riesgo de una década perdida en términos de crecimiento económico y de lucha contra la pobreza

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”.

Albert Einstein

El término Década Perdida es conocido para muchos de nosotros, ya que se utilizó ampliamente para caracterizar la crisis de deuda de los años ochenta en Latinoamérica. Aunque para mucha gente joven suene raro, México alguna vez vivió inflaciones de más de 150% al año, devaluaciones constantes y un estado macroeconómico de enorme inestabilidad. Esa década perdida de los años ochenta creó muchos de los problemas de pobreza extrema y de desigualdad social que subsisten hasta nuestros días. Hoy estamos en riesgo de enfrentarnos a un panorama incluso peor.

Economías débiles

Las dos caídas más fuertes del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos 30 años en nuestro país fueron en 1995 (-6.3%) y en 2009 (-5.3%). Sin embargo, aunque ambas fueron crisis económicas muy graves y complejas, la realidad es que fueron relativamente bien manejadas, alcanzando una recuperación casi total en tan solo un par de años.

El PIB creció 6.8% en 1996, 6.8% en 1997 y 5.2% en 1998. Después de la crisis del 2009, el PIB se recuperó 5.1% en 2010, 3.7% en 2011 y 3.6% en 2012. La crisis de 2020 podría ser muy diferente por varias razones.

La economía de México tuvo una contracción anual histórica de 18.9% en el segundo trimestre del 2020, según cifras del Inegi. Esto implica una destrucción de riqueza y prosperidad a una velocidad que nunca habíamos visto antes, y que coloca a nuestro PIB en niveles del año 2011. Es decir, en un sólo trimestre perdimos el crecimiento económico que habíamos logrado en nueve años. Por otro lado, el origen y la coyuntura de esta crisis también es diferente a las anteriores, lo que significa que las medidas para combatirla también tendrían que ser diferentes.

Salud

La amenaza a la salud ocasionada por el virus creará cambios importantes en la conducta de los consumidores, lo cual implicará problemas de demanda en el mediano y largo plazo para sectores enteros como hoteles, aviones, restaurantes o centros de espectáculos masivos, por citar algunos ejemplos.

Empleo

El uso de nuevas tecnologías hará que muchas empresas decidan apostar por la aceleración de sus procesos de automatización y transformación digital. Esto ocasionará que muchos puestos de trabajo sean eliminados permanentemente y remplazados por tecnología mucho más rápido de lo que hubiera sucedido en condiciones normales.

Educación

Para niños de clases económicas acomodadas, la pandemia puede ser una oportunidad de continuar aprendiendo de manera diferente, ya sea a través del uso de la tecnología o a través de una interacción mayor con sus padres o con otros adultos cercanos. Para niños de clases económicas más vulnerables, la pandemia puede significar un distanciamiento total de la única oportunidad que tenían para mejorar sus posibilidades de movilidad social, exacerbando aún más la desigualdad.

Población con recursos limitados y sin ingresos

Los países de bajos ingresos serán particularmente vulnerables a esta crisis económica, debido a que muchas de sus fuentes tradicionales de ingreso se están viendo ampliamente comprometidas. Entre ellas encontramos ingresos por turismo, ingresos por remesas, así como disminuciones en exportaciones de materias primas, tanto por reducciones de volumen como de precio.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que, sólo en 2020, más de 45 millones de personas entrarán a situación de pobreza extrema debido a la pandemia. La misma CEPAL identifica a México como el país que será más afectado en esta categoría, pasando de 11 a 16% el porcentaje de su población que estará en pobreza extrema.

Valeria Moy, directora general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que sería hasta 2032 cuando nuestra economía podría regresar a niveles de PIB de 2019. José Antonio Ocampo, economista y ex ministro de Hacienda colombiano, contempla que a diferencia de 2009 la recuperación será muy lenta, porque viene después de un período de muy bajo crecimiento económico en América Latina.

El confinamiento y sus consecuencias ¿catastróficas?

Se aproxima uno de los momentos más difíciles para nuestro país y para el mundo, cuando los efectos económicos reales de todos estos meses de confinamiento empiecen a tornarse más visibles. Hoy más que nunca sería importante contar con una respuesta global y perfectamente coordinada de parte de los países más influyentes de la tierra, a través de organismos multilaterales como el G-20.

Necesitaríamos de gobernantes que antepusieran la ciencia y el interés común por encima de sus intereses políticos y de las próximas elecciones. además de un programa de apoyos económicos muy estratégico, que sepa diferenciar empresas y sectores que se deben rescatar de aquellos que no se debe.

Requeriríamos inversión público-privada altamente eficiente en salud, infraestructura y en otras formas y mecanismos que ayuden a mantener el empleo. Asimismo, programas de apoyos sociales robustos, transparentes, afianzados en el uso de la más alta tecnología, para asegurar que la ayuda llegue efectivamente a quien la necesita, y que se pueda medir su impacto. Lamentablemente para México y el mundo, todo eso no lo tenemos hoy.

Esta crisis global nos toma por sorpresa, en un momento en que muchos de los países más avanzados han renunciado a su liderazgo, o han decidido dar la espalda al sistema multilateral que nos dio paz y prosperidad en las últimas décadas, o han decidido anteponer objetivos políticos por encima de verdades científicas. Hoy enfrentamos esta crisis global más confundidos y más engañados que nunca.

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