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Hábitat

Economía circular, salud y calidad de vida

Por: Colaborador 08 Oct 2020

Debemos pensar en una economía circular azul, para responder a necesidades básicas de la comunidad, con innovaciones inspiradas en la naturaleza, generando empleos y capital […]


Economía circular, salud y calidad de vida
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Debemos pensar en una economía circular azul, para responder a necesidades básicas de la comunidad, con innovaciones inspiradas en la naturaleza, generando empleos y capital social 

Francisco Suárez Hernández
Director general de AdeS para América Latina
Expresidente del Consejo del World Environment Center

Fotogafía: Antonio Soto Feria

Estas últimas semanas que se presentaron importantes avances en el Foro Económico Mundial sobre prácticas y proyectos de Economía Circular, me trajo gratos recuerdos de la invitación y honor que tuve hace algunos años de visitar y actualizarme de los logros, de un lugar increíble; ejemplo de transformación positiva de nuestro entorno y medio ambiente en condiciones extremas, Las Gaviotas en el Orinoco en Colombia.

Encabezados en este viaje por el Dr. Carlos Scheel del Tec de Monterrey y Gunter Pauli, un gran experto y autor del libro “La Economía Azul”, entendí claramente el concepto de economía circular azul como la capacidad de responder ante las necesidades básicas de toda una comunidad introduciendo innovaciones inspiradas en la naturaleza, generando empleos y capital social y favoreciendo cadenas productivas locales; es decir, ofreciendo más con menos.

Sociedades sostenibles

Las Gaviotas es la visión hecha realidad de Paulo Lugari, quien al visitar por primera vez el lugar en 1984, tuvo la intensión de convertirla en lo que hoy es un ejemplo de desarrollo sostenible. Esta región tiene una población de menos de un habitante por cada cuatro kilómetros cuadrados. Tiene largos periodos de calor intenso, seguidos por meses de continuas lluvias caudalosas y estas condiciones llevaban a los expertos académicos forestales a concluir que este sueño era imposible de lograr debido a la reconversión de la sabana en la selva por el nivel de pH del suelo.

Para empezar, se dieron a la tarea de probar lo imposible; empezar a sembrar lo que ahora son más de 8 millones de árboles pino de caribe en la zona, donde ya llevan miles de hectáreas transformadas, desafiando a todos. Se logró comprobar que el joven bosque crea condiciones que permiten a los ecosistemas tropicales naturales volver a tomar su curso natural. La plantación del pino de caribe rápidamente dio lugar a la llegada de más de 250 especies de plantas tropicales.

El modelo de regeneración ha sido muy productivo, cada pino ofrece 7 gramos de resina por día y con esto lograron crear una biofactoría sin utilizar ningún químico, y con base en la resina cosechada se instaló una fábrica de biocombustibles que también produce colofonia y trementina, ingrediente base para la industria de pinturas y papel.  La obtención de la resina se realiza con tecnologías suaves que no impacta de manera negativa al bosque, sino todo lo contrario, lo fortalecen y defienden sanitariamente.

También se montó una planta piloto de extracción de aceite de Seje (palma local), una gran innovación en el mundo tropical, obteniendo un aceite de mejor calidad que el de oliva y de gran provecho medicinal contra las enfermedades pulmonares, siendo este fenómeno una fuente de estudios doctorales de Harvard.

La regeneración de la selva aportó beneficios adicionales a la población local más allá de puestos de trabajo bien remunerados y la regeneración de la vegetación diversa, también han aumentado la precipitación de lluvias y cambio favorable de la temperatura en la zona. Se ha logrado una excelente filtración a través del suelo y el agua más limpia se está convirtiendo en un elemento clave en la atención sanitaria preventiva y un generador de ingresos para Las Gaviotas donde el agua excedente de primera calidad se vende en Bogotá.

Energía renovable

Asimismo, lograron desarrollar sistemas de energía renovable diseñados y producidos a nivel local que van desde un molino de viento tropical de doble efecto, para extracción de agua y ya llevan instalados más de 5 mil en la región. Y puedes encontrar localmente hasta juegos infantiles como un sube y baja, que combina la diversión para los niños con el bombeo de agua y diseños de bomba de agua innovadores y más productivos. Se instaló calefacción ambiental de energía solar para espacios en viviendas y oficinas. También se han acondicionado espacios como cocinas solares de termoaceite, utilizando como fluido aceite de semilla de algodón.

Las Gaviotas dentro de cientos de aportaciones a la región, plantó millones de árboles, provocó el regreso de la biodiversidad, regeneró el bosque, ha creado empleo, secuestra el dióxido de carbono, ofrece soluciones al problema de calidad y cantidad de agua, las excelentes condiciones de salud y alimentación combinado con el ejercicio regular, donde el único medio de transporte es la bicicleta, trajo como grato resultado que la población local tiene ahora los mejores índices de salud en el país. Con todos estos ejemplos y mejores prácticas, cierro con la siguiente pregunta:

¿Qué buenas prácticas de Las Gaviotas podrías llevar a tu comunidad?

Para mayor información citada sobre Las Gaviotas en la presente columna favor visita: centrolasgaviotas.org

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