Cómo lograr que las empresas sean competitivas

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Hoy las empresas se deben empapar de innovación; esta será la herramienta que le permita estar a la altura de los estándares a nivel mundial

Raciel Sosa
Experto en Liderazgo del siglo XXI

Actualmente, la digitalización ha convertido al mundo en una “aldea”, por ello, las organizaciones pueden tener contacto con similares ubicadas en cualquier parte del mundo. Es decir, hoy no se compite, como antes se hacía, con economías cerradas donde las empresas solamente competían con sus “vecinos”. Ahora, la competencia se encuentra en el mundo entero y los jugadores son de altísimo nivel.

La calidad de la competencia ha crecido. Hoy en día, compiten con organizaciones y equipos de trabajo de mucho conocimiento global. Asimismo, existe otro factor que mantiene a la empresas a la expectativa: los emprendedores.

Hay cada vez más grupos de emprendedores que salen al mercado con ideas totalmente disruptivas y exponenciales y que ponen de rodillas a corporaciones. Por lo que todo ello implica mucha competitividad organizacional.

Cómo diferenciarse de la competencia

Las organizaciones tienen que asegurarse de que sus clientes vivan una experiencia memorable. Antes, su preocupación se basaba en que estos quedaran satisfechos. Sin embargo, actualmente, los clientes necesitan no solamente quedar satisfechos, sino, verdaderamente, plenos con la experiencia. Para ello, todo el equipo de trabajo en la organización debe estar orientado a crear esas experiencias memorables, es decir, algo que se queda en la memoria de los clientes para siempre.

No obstante, existe un factor que se sitúa entre los aspectos externos e internos para lograr el objetivo: la innovación. Las organizaciones tienen que empezar a innovar, con el fin de impactar positivamente a los clientes. La innovación juega un papel muy importante para generar consistencia y sustentabilidad.

Para ello las empresas deben:

1.- Crear un entorno sano y atractivo para el colaborador, que lo haga querer dar lo mejor de sí, que lo haga “ponerse la camiseta”. Y eso se logra cuidando internamente la cultura y el clima de la organización, los cuales juegan un papel muy relevante en las empresas del siglo XXI.

2.- Asegurarse que todos sus procesos de ejecución estén alineados y simplificados; que sean prácticos, sencillos y que vayan directamente a resolver una necesidad de sus clientes.

Conclusiones

Estas estrategias internas y externas están vinculadas. Se trata de una diferenciación didáctica, pero, en la práctica, las debemos ver como un todo.  Es decir, para que el cliente tenga una experiencia memorable, hay que capacitar a los equipos de trabajo internamente para que lo puedan hacer.

Finalmente, hay que cuidar la cadena de valor que está adentro para lograr el impacto hacia afuera. De ahí que, en realidad, la conexión es natural y no es posible trabajar solamente en un lado de la ecuación, sino que hay que voltear a ver la parte interna para que impacte en la parte externa.