Industria de protección de cultivos y la suficiencia alimentaria
Por Luis Fernando Haro Encinas | Director General Consejo Nacional Agropecuario

Para el 2050 nuestro planeta contará con una población de casi 10 mil millones, la FAO señala que para atender la demanda creciente de alimentos en el mundo debemos de incrementar la producción en al menos un 60% de lo que actualmente estamos produciendo.

Sin embargo, la actividad agrícola enfrenta diversos retos, como el cambio climático, la degradación de los suelos, escases de recursos naturales, la presencia de nuevas plagas y enfermedades entre otros, que incrementa la incertidumbre en términos de producción.

Proteger los cultivos de plagas y enfermedades es más rentable que lidiar con emergencias, ya que su gestión es lenta y costosa: la FAO estima que sin el uso de fitosanitarios se perdería hasta el 40% de los cultivos, y en términos comerciales, las pérdidas superarían los 220 mil millones de dólares.

Los sistemas agroalimentarios en el mundo entero han ido evolucionando a través del tiempo y los avances tecnológicos han permitido no sólo elevar la productividad sino hacerlo de manera más eficiente y sustentable.

La Industria de protección de cultivos contribuye al crecimiento del campo mexicano, el cual ha logrado un estatus fitosanitario que permite producir alimentos para la población y también exportarlos a más de 160 paises.

Se sataniza y se pretende prohibir el uso de productos químicos que permiten el control de plagas, enfermedades y malezas que afectan el desarrollo, la calidad y la productividad de los cultivos, aun cuando en otros paises mucho más desarrollados que el nuestro se siguen utilizando, bajo el cumplimiento de las regulaciones existentes, todo basado en principios científicos y en estudios profundos sobre el cuidado, la protección a la salud y al medio ambiente.

La Industria más regulada del mundo

Es importante que se conozca que todos los plaguicidas son rigurosamente evaluados en todo el mundo, para garantizar su seguridad ambiental, toxicológica y eficacia agronómica, se someten a exhaustivos estudios científicos.

En nuestro país existen al menos 6 leyes, 12 reglamentos y 30 normas oficiales que regulan a los plaguicidas, las cuales contemplan cada una de las etapas de ciclo de vida del producto, desde la fabricación o formulación hasta su disposición final.

Así la industria de protección de cultivos ha ido evolucionando y modernizando al igual que las mismas regulaciones, aprovechando los avances tecnológicos que permiten realizar de manera más eficiente los análisis y estudios basados en ciencia y poder emitir una valoración completa de cada uno de los productos y sus contenidos.

Entre las últimas innovaciones, se encuentra la nanotecnología en el diseño y fabricación de los plaguicidas: nanoformulaciones que permiten reducir la dosis del Ingrediente Activo (IA), nanopartículas que se disuelven fácilmente en el agua, que encapsulan el IA para que se active en condiciones específicas, de luz solar, calor, condiciones alcalinas, etc. toda esta tecnología se traduce en poder tener una mayor productividad , mayor eficacia, menor toxicidad y el uso de menores dosis de aplicación.

Los avances tecnológicos como aplicaciones selectivas, la utilización de drones, la de la robótica, de la digitalización, el big data, la agricultura inteligente permite un control más eficiente y el menor uso de productos para el combate de plagas y enfermedades.

Fomento de prácticas sustentables y responsables

De igual forma la industria fomenta prácticas sustentables y el uso responsable de insumos agrícolas, se capacita de manera permanente a miles de personas en el buen uso y manejo de plaguicidas, en protección de polinizadores, prácticas para un campo limpio y el comercio legal de insumos fitosanitarios.

Algo que sí debe de preocupar es el comercio Ilegal de insumos agrícolas, ya que este atenta contra la salud y medio ambiente; se estima que por lo menos un 15% del comercio global de plaguicidas corresponde a productos ilegales. En México, 1 de cada 5 productos en el mercado es ilegal, donde más del 50% de estos corresponden a plaguicidas falsificados o sin registro ante COFEPRIS.

Una Industria comprometida

La industria formal de protección de cultivos está comprometida con el sector agroalimentario, con la producción de alimentos y también con el medio ambiente y la salud de la población.

Debemos aprovechar al máximo las innovaciones tecnológicas que son la única respuesta para lograr incrementar la producción de alimentos, tenemos que hacer más con menos, de manera más eficiente y sustentable garantizando las necesidades actuales sin comprometer el futuro para las próximas generaciones.

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