Esto debes considerar al elegir a tu socio de negocios

Construir una empresa exitosa es una tarea que sobrepasa por mucho las capacidades de una sola persona, se requiere de un enorme trabajo en equipo y sobre todo, tener un buen socio de negocios

Armando Nuricumbo
Miembro del Consejo Editorial de Mundo Ejecutivo y socio director de la firma de consultoría Nuricumbo + Partners
www.nuricumbo.com

“La larga historia de la humanidad y del reino animal demuestra que aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar más efectivamente son los que sobreviven”

Charles Darwin

Construir una empresa exitosa no es fácil, hay que identificar una necesidad insatisfecha, desarrollar una forma eficiente de satisfacer esa necesidad; hay que hacerlo mejor que la competencia. Se tiene que construir cuidadosamente la combinación de sistemas, procesos y gente para operar el negocio, se necesita salir a vender, convencer a los clientes e ir construyendo una base de ingresos, y lo más importante: Cumplir a cabalidad con la promesa de valor al cliente, la ejecución tiene que ser impecable.

El construir una empresa exitosa es una tarea que sobrepasa por mucho las capacidades de una sola persona. A pesar de que en muchas ocasiones tenemos la idea de que un negocio es obra de un solo fundador visionario, la realidad es que siempre se requiere de un enorme trabajo en equipo. Quizás una de las decisiones más importantes que cualquier persona de negocios eventualmente enfrenta es elegir correctamente al socio o a los socios con los que se abordará ese enorme reto de emprender algo nuevo.

Si no se cuenta con el socio adecuado, será muy difícil alcanzar el éxito

Diversos estudios demuestran que 75% de las empresas cierran sus puertas dentro de los primeros dos años de haberse constituido. Esto puede deberse a muchas causas: la competencia, el ambiente económico, un modelo de negocio inapropiado, pero muchas veces es por haber seleccionado al socio inadecuado.

La importancia de encontrar al socio correcto se remonta hasta la Edad Media, cuando empiezan a surgir los gremios económicos que más tarde darían origen a las sociedades mercantiles. Estos gremios estaban muy enfocados en agrupar a artesanos de la misma localidad y del mismo oficio. Su principal enfoque era controlar la competencia y los precios, asegurar la calidad de los productos, y administrar riesgos para sus agremiados.

El orden jurídico que reglamenta la forma en que los individuos se pueden asociar para impulsar una empresa se fortaleció ampliamente en el siglo XIX, época en que la revolución industrial y el capitalismo europeo/norteamericano llevaron la actividad económica a nuevos niveles de desarrollo.

Para ti que eres empresario, o que estás pensando en emprender un negocio, ¿cuáles son las características que debes de buscar en un socio? En nuestra experiencia como consultores, hemos identificado los siguientes puntos:

Encontrar al socio correcto es tan importante como casarte con la persona correcta

Para empezar, debe de existir un convencimiento absoluto de ambas partes sobre el plan estratégico del negocio. La misión y la visión deben ser totalmente aceptadas y compartidas, para que ambas partes puedan dirigir todos sus esfuerzos en la misma dirección. Socios que no están 100% alineados transmiten ese sentimiento de división o incertidumbre al resto de la empresa.

El socio deberá ser el complemento perfecto

Aunque los socios deben de estar alineados al máximo en la misión y visión, es muy importante que también tengan capacidades complementarias. No sirve de mucho una asociación entre dos personas que piensan exactamente lo mismo todo el tiempo.

Casi siempre funciona mejor cuando un socio está muy enfocado al exterior (por ejemplo, ventas y desarrollo de negocios) y cuando otro socio es muy fuerte al interior (finanzas, talento, operaciones, producción, cumplimiento), o bien cuando un socio está muy enfocado al aspecto creativo/visionario/informal del negocio, mientras que el otro mantiene los pies en la realidad.

Good cop y bad cop

Una estrategia que funciona muy bien al interior de la organización es cuando un socio juega el papel de “good cop” y otro de “bad cop”. Un socio puede permitirse poner presión a los empleados y crear el sentido de urgencia necesario para que las cosas sucedan, mientras el otro socio mantiene el aspecto amigable y relajado y sirve de válvula de escape a la presión. Por supuesto, al momento de tomar las decisiones importantes, ambos deberán de estar alineados.

Confianza, principio fundamental

Obviamente la relación en cualquier sociedad debe de basarse en sentimientos muy fuertes de confianza, sinceridad, afinidad y hasta de admiración. Si eso no existe al principio, es difícil que se desarrolle más adelante y menos aún ante la presión inevitable de los temas de negocio.

Olvidar la competencia entre socios

Hay que tener cuidado con dos socios que compiten entre sí todo el tiempo y que necesitan la misma cantidad de atención. La lucha de egos distrae inútilmente a la organización.

Es inevitable que un socio tendrá que aceptar un papel menos protagónico que el otro. No hay empresa que pueda existir con dos súper estrellas que necesitan de toda la atención todo el tiempo. Las cosas funcionan mejor cuando uno de los socios juega ese papel y el otro se desarrolla de forma efectiva tras bambalinas. Eso le evita muchos conflictos a la organización.

Retroalimentación

Los socios deben de saber cómo cuestionarse entre ellos efectivamente. Como mencionábamos antes, dos socios que siempre piensan lo mismo no generan mucho valor para el negocio, pero dos socios que siempre están en desacuerdo tampoco llegarán muy lejos. El cuestionamiento debe de ser respetuoso, sincero, objetivo, claro y sin agendas ocultas.

Los socios deben de estar abiertos a la retroalimentación sincera, deben estar dispuestos a aceptar errores cuando los haya, y deben de absorber rápido las lecciones aprendidas para poder seguir adelante.

Emprender debe ser divertido

Tu socio debe de ser alguien con quien te puedas divertir mientras construyen la empresa. ¡No es buena señal que casi nunca te rías de sus chistes o que casi nunca hagan nada juntos después del trabajo!

Utilidades igualitarias

Es muy importante tener claro que la viabilidad de la relación con tu socio se basa en un principio de igualdad y justicia. Las mejores sociedades son aquellas que son al 50%, de manera que si hay utilidades cada quien gane lo mismo, y si hay pérdidas también cada quien pierde lo mismo.

Ambos socios deben de contribuir de manera equitativa al negocio. No se vale que un socio esté siempre de vacaciones y el otro siempre trabajando hasta las tres de la mañana. Y ambos socios deben de retirar lo mismo del negocio. No es justo que uno meta los gastos hasta de su jardinero, y otro no cobre ni siquiera el reembolso de un café. La equidad interna de la empresa empieza por la equidad recíproca entre los socios.

Transparencia en todos los procesos

Es indispensable que exista una adecuada transparencia financiera sobre la administración y los resultados del negocio. Debe de haber una revisión mensual de estados financieros. Debe de haber transparencia total en cuanto a proyectos y clientes.

Deben de existir estados financieros auditados, de ser posible. Hay que tener un comisario que sea verdaderamente independiente y, muy importante, una función financiera -llámese CFO, contralor o contador- que sea justo y transparente con ambos socios y que no otorgue preferencias de ningún tipo.

Finalmente, escoger a tus socios es una de las decisiones más importantes que harás en tu vida como empresario. Es importante tomar en cuenta estos y otros factores para reducir la posibilidad de equivocarte en una decisión tan trascendental.