Octaviano Couttolenc, Director de Impact Ventures en Promotora Social México, subraya que el reto no es la falta de proyectos, sino la capacidad de articular capital con oportunidades reales de transformación social.
La inversión de impacto en México vive un momento decisivo. Durante su participación en Impact Days, Octaviano Couttolenc, Director de Impact Ventures en Promotora Social México, destacó que el país cuenta con proyectos sólidos en educación, salud y desarrollo económico, pero aún enfrenta el desafío de conectar esos esfuerzos con capital dispuesto a generar impacto de largo plazo. “Hoy tenemos soluciones que funcionan, lo que falta es que los inversionistas se atrevan a dar el paso y conviertan las conversaciones en decisiones concretas”, afirmó.
Promotora Social México, con más de 17 años de trayectoria, ha beneficiado a más de 4.3 millones de personas y se ha consolidado como un actor clave en la intersección entre inversión y desarrollo social. Couttolenc explicó que espacios como Impact Days buscan activar el “potencial colectivo” del ecosistema: “No se trata solo de reunir a inversionistas y emprendedores, sino de generar compromisos que cambien la realidad de comunidades enteras”.
El directivo enfatizó que escalar la inversión de impacto requiere mayor participación de capital institucional y políticas que incentiven la confianza en este modelo. “Si logramos que fondos de pensiones, aseguradoras y grandes instituciones se sumen, el impacto puede multiplicarse de manera exponencial”, señaló.
Sobre los aprendizajes de Promotora Social México, Couttolenc compartió que la experiencia acumulada ha permitido diseñar estrategias más efectivas. “Hemos aprendido que el impacto no se mide solo en números, sino en la capacidad de transformar vidas y generar sostenibilidad en proyectos que antes dependían únicamente de subsidios”, comentó.
El director también subrayó la importancia de medir resultados con rigor, pero sin perder de vista la dimensión humana: “Los indicadores son necesarios, pero lo que realmente importa es si logramos que una comunidad tenga acceso a salud, educación o empleo digno. Eso es lo que define el éxito de la inversión de impacto”.
De cara al futuro, Couttolenc visualiza un crecimiento acelerado de este modelo en México e Iberoamérica. “En los próximos cinco años veremos cómo la inversión de impacto deja de ser una alternativa para convertirse en una categoría reconocida dentro del sistema financiero. Promotora Social México seguirá siendo un puente entre capital y soluciones, porque creemos que el impacto es la mejor inversión posible”, concluyó.
La entrevista con Couttolenc refleja un cambio de paradigma: la inversión ya no se limita a la rentabilidad financiera, sino que busca generar valor social y ambiental. En un entorno donde los desafíos son cada vez más complejos, la apuesta por el impacto se presenta como una vía para construir un futuro más sostenible y equitativo.
En este sentido, el directivo insistió en que México tiene condiciones únicas para liderar la región en inversión de impacto, gracias a su ecosistema emprendedor y a la creciente demanda de soluciones sociales innovadoras. “Tenemos talento, tenemos proyectos y tenemos necesidades urgentes. Lo que falta es que el capital se atreva a confiar en que el impacto también genera retorno”, puntualizó.
Finalmente, Couttolenc destacó que la inversión de impacto no es solo una tendencia, sino una necesidad para enfrentar los retos del siglo XXI. “La desigualdad, el acceso a servicios básicos y la sostenibilidad ambiental no pueden esperar. La inversión de impacto es la herramienta que nos permite atender estos problemas con visión empresarial y compromiso social”, dijo.