Inicio » Trump: cuando la cooperación se convierte en propaganda

Trump: cuando la cooperación se convierte en propaganda

por El Consejero
0 comments 251 views
Trump: cuando la cooperación se convierte en propaganda

Si algo quedó en claro durante el mensaje del Estado de la Unión, emitido por Donald Trump, es que México continúa siendo para el mandatario un instrumento narrativo más que un socio estratégico.

Entre aplausos republicanos y críticas demócratas el presidente, sin ningún pudor, se adjudicó como logro propio la captura de Nemesio Oseguera Cervantes. No hubo una felicitación para el ejército mexicano o una palmadita para la presidenta, Claudia Sheinbaum; para él, se trató simplemente de una prueba contundente de que su política de presión “sí funciona”.

No es que nadie esperara el reconocimiento de la cooperación bilateral en materia de seguridad. Esa cooperación existe desde hace décadas, con distintos matices y administraciones. Lo grave es convertir una operación compleja –que involucra inteligencia compartida, fuerzas mexicanas actuando en el territorio nacional y costos humanos y políticos internos– en un trofeo político personal. Trump habló de la captura como si se tratara de una extensión directa de su voluntad, minimizando el papel soberano de México y simplificando un proceso que rara vez depende de un solo actor.

En su narrativa, México volvió a ser estigmatizado en los temas más taquilleros para su base electoral: el origen del desorden migratorio y el escenario de la guerra contra el narcotráfico. No hubo espacio para reconocer la interdependencia económica que sostiene millones de empleos en ambos países ni para asumir la corresponsabilidad estadounidense en el tráfico de armas y la demanda de drogas.

banner

El mensaje presidencial fue diáfano: presión, amenazas arancelarias y exhibición pública de resultados. Bajo esa lógica, la relación bilateral se entiende como una ecuación de fuerza, donde Washington exige y México responde. El problema es que la diplomacia moderna no opera a base de ultimátums televisados. La cooperación sostenida requiere confianza, no degradación pública.

El contraste lo ofreció el senador demócrata Alex Padilla. Hijo de migrantes mexicanos, respondió al discurso de Trump en español para subrayar que la comunidad latina no es un actor externo sino una parte constitutiva del país. Criticó que el presidente utilizara la migración y la relación con México como herramientas de confrontación interna, y cuestionó que la fortaleza de una nación pueda medirse únicamente por la dureza de su frontera o por la apropiación política de operativos internacionales.

El contrapunto se hizo más que evidente. Mientras Trump presentaba la captura de Oseguera como muestra de poder, Padilla insistía en que la seguridad no puede desligarse del respeto institucional y de la cooperación entre iguales: uno habló de control, el otro de comunidad.

México, mientras tanto, quedó de nuevo en medio de la disputa narrativa estadounidense. No como socio estratégico de largo plazo, sino como símbolo electoral de utilidad. Al final, un indigno espectáculo en el que la verdad fue inmolada.

Reforma electoral: poder y dinero en disputa

En la conferencia mañanera de este miércoles se dio a conocer el contenido de la iniciativa de reforma electoral del Ejecutivo, la cual será presentada el próximo lunes, quedando por definirse la Cámara de origen. Tanto en la de senadores como de diputados, solo Morena tiene la mitad de los legisladores, por lo que sea a quien le toque -el senador Ignacio Mier o el diputado Ricardo Monreal-, tendrá que operar fino para negociar y conseguir los votos necesarios entre los aliados, pero reacios a la reforma, partidos Verde y del Trabajo, además de, no descartar, a Movimiento Ciudadano.

De los diez principales elementos que componen la reforma, sobre dos serán donde se centrarán las diferencias y que se ve poco probable que pasen sin modificaciones a la propuesta original: la elección de representación proporcional del Congreso de la Unión, y la reducción del gasto electoral y político.

En la primera, se mantienen los 500 diputados y se reducen de 128 a 94 senadores, y se eliminan las listas de partidos para diputaciones plurinominales. En lugar de las famosas listas, las 200 diputaciones plurinominales se asignarán entre candidatos que participaron en el proceso: 97 se asignarán a candidaturas que, sin haber obtenido la victoria en su distrito, hayan alcanzado los mejores resultados dentro de su partido; 95 se elegirán mediante votación directa por circunscripción y por partido, garantizando la paridad de género; y 8 corresponderán a representantes de mexicanos residentes en el extranjero. En el caso de los senadores, 64 serán electos por mayoría relativa y 32 por el principio de primera minoría.

En cuanto a la reducción del gasto electoral y político, se busca reducir 25% el costo de procesos electorales, recortando gasto del INE, los partidos, los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs) y los tribunales electorales. Para ello, contemplan la reducción de sueldos y prestaciones de consejeros y altos mandos del INE; eliminar duplicidades funcionales entre órganos electorales; reducción del gasto del Congreso de la Unión y de los congresos locales, y disminución del número de regidurías municipales en función de la población, con un máximo de 15 por ayuntamiento.

En ambos casos, se trata de poder y dinero. Descartando que PAN y PRI voten a favor de la iniciativa, entre los aliados de Morena, el PT es el que resultaría más perjudicado con la desaparición de la fórmula actual de plurinominales, y no se ve que la nueva le beneficie por ningún lado, porque su votación siempre ha sido marginal, incluso en la coalición. Sin embargo, al Verde y a MC pueden resultarles atractiva la propuesta -seguramente con unos ajustes-, dado su crecimiento en varias entidades y que, de paso, terminarían de hundir al PAN y PRI, donde sus dirigencias han vivido a costa de figurar en las listas, no hacer campaña y repartir el pastel partidista. Por lo pronto, está claro que desaparecerán dichos listados; estará por verse qué tanto cambia la fórmula propuesta en la iniciativa.

La reducción del gasto electoral y político son preocupantes para la ciudadanía por los recortes al INE y los órganos electorales, que tendrán más trabajo y menos recursos; aunque realmente lo que les interesa a los partidos -Morena incluido-, son los recortes a los gastos de los congresos federal y locales, así como la disminución de regidurías por ayuntamiento. Si para armar el presupuesto anual, los diputados son quisquillosos para que sus asignaciones no disminuyan, menos lo van a aprobar en una reforma constitucional.

Reclutar ya no es atraer: es convencer

Durante años, muchas empresas asumieron que el principal problema del mercado laboral era la escasez de talento, sin embargo, los datos más recientes obligan a replantear esa narrativa, ya que hoy, el verdadero cuello de botella no está en la falta de candidatos, sino en la forma en que las organizaciones los tratan desde el primer contacto.

El estudio Market Research de Computrabajo, el sitio de empleo líder en Latinoamérica, refleja que 4 de cada 10 candidatos en México abandona un proceso de reclutamiento no por desinterés, sino por experiencias poco claras, deficientes o mal gestionadas. En otras palabras, el talento sí está ahí, pero decide irse cuando el proceso se convierte en una barrera en lugar de un puente.

Paradójicamente, muchas vacantes permanecen abiertas durante meses mientras los candidatos se retiran en silencio. No hay rechazo formal, no hay negociación salarial fallida: hay formularios interminables, entrevistas sin retroalimentación, perfiles mal definidos y promesas que nunca se cumplen. Esa fricción, que muchas veces es invisible para la empresa, es hoy uno de los principales costos ocultos del reclutamiento.

A este escenario se suma la acelerada adopción de la inteligencia artificial y la automatización, una de las tres grandes fuerzas que, junto con la evaluación por competencias y el bienestar del colaborador, están redefiniendo la atracción de talento en 2026. La IA, bien utilizada, tiene el potencial de corregir muchos de estos errores: agiliza la postulación, mejora la comunicación y permite dar seguimiento oportuno a los candidatos y el talento lo valora cuando funciona como facilitador, no como filtro opaco.

Otro hallazgo relevante es el peso creciente del bienestar y la propuesta de valor al empleado. El reclutamiento ya no se evalúa solo por la oferta económica, sino por la coherencia entre lo que la empresa promete y lo que realmente ofrece desde el primer contacto. Cada interacción comunica cultura, liderazgo y prioridades y cada silencio prolongado también.

Al final, la lección para las organizaciones es incómoda, pero necesaria: el poder ya no está exclusivamente del lado de la empresa. Hoy, los candidatos evalúan a las compañías con el mismo rigor con el que son evaluados. Y cuando la experiencia no es clara, consistente o respetuosa, simplemente se van.

Síguenos en Google Noticias para mantenerte enterado

You may also like

Leave a Comment