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Argentina-Inglaterra: adiós a las armas

por El Consejero
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Argentina-Inglaterra: adiós a las armas

Hay partidos que pueden ir más allá del deporte. Inglaterra y Argentina volverán a encontrarse en una Copa del Mundo y, aunque el balón ruede sobre el césped, será imposible ignorar el peso de la historia.

Para millones de argentinos –y buena parte de latinoamericanos– las Islas Malvinas siguen siendo una herida abierta desde la guerra de 1982, un conflicto que dejó cientos de muertos y una marca imborrable en la memoria colectiva.

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Cuarenta y cuatro años después, la disputa por la soberanía del archipiélago permanece sin resolverse: Argentina mantiene su reclamo territorial, mientras el Reino Unido sostiene que la voluntad de los habitantes de las islas debe prevalecer. Esa memoria resurge cada vez que ambas selecciones se cruzan en un Mundial.

No será la primera vez que el fútbol cargue con ese simbolismo. Apenas cuatro años después de la guerra, en México 86, Diego Armando Maradona anotó primero ayudado por la polémica “Mano de Dios” y, minutos después, el considerado por muchos como el mejor gol en la historia de los Mundiales.

Aquella victoria fue interpretada por numerosos argentinos como una revancha simbólica frente al antiguo adversario. Desde entonces, cada enfrentamiento entre ambas selecciones revive inevitablemente ese pasado. Las generaciones cambian, los protagonistas también, pero la memoria colectiva permanece.

La semifinal de este Mundial vuelve a colocar frente a frente a dos países cuya rivalidad rebasa el terreno de juego. Como si la historia se resistiera a abandonar ese duelo, la previa también ha estado acompañada de nuevas controversias: cuestionamientos a decisiones arbitrales y un intenso debate en torno al papel de la FIFA y la percepción, alentada por algunos sectores, de un supuesto trato favorable hacia Argentina. Más allá de si esas críticas tienen fundamento o responden a la pasión propia del fútbol, confirman que cuando Inglaterra y Argentina se enfrentan nunca se habla únicamente de deporte.

Las diferencias ya no se dirimen con armas sino con talento, estrategia y noventa minutos reglamentarios de fútbol. El deporte no resuelve disputas de soberanía ni sustituye a la diplomacia, pero sí ofrece un espacio donde las pasiones nacionales pueden expresarse sin violencia.

En Sudamérica, las heridas de Malvinas siguen abiertas para muchos; la diferencia es que hoy encuentran en una cancha una forma de canalizarse. Porque Inglaterra y Argentina no juegan solamente por un pase a la final. También juegan contra el peso de una historia que ninguno de los dos puede borrar. Y quizá la mayor victoria sea que, desde hace décadas, esa historia se escriba con un balón y no con los cañones.

México tras el Mundial y el reconocimiento global

México atraviesa un momento de convergencia para su sector turístico. El reciente Mundial de Fútbol 2026 proyectó una imagen de hospitalidad y capacidad organizativa. No obstante, el impulso para el próximo año no debe buscarse únicamente en la euforia deportiva, sino en la consolidación de una oferta cultural y urbana, refrendada por la publicación de la revista Travel + Leisure.

La inclusión de cuatro ciudades mexicanas en la lista de las 25 mejores del mundo valida un modelo de turismo que apuesta por la autenticidad, la gastronomía, la arquitectura y la calidez humana. Este reconocimiento otorga un valor diferencial al país en el mercado global.

Para entender este éxito, es necesario observar el comportamiento del sector en la última década. Entre 2016 y 2026, México ha demostrado una notable resiliencia y dinamismo. Tras superar los retos globales de años previos, el país ha mantenido una tendencia de crecimiento sostenido.

Tan solo en los primeros cinco meses de 2026, el país recibió 42.87 millones de viajeros internacionales, una cifra que marca un récord histórico. Si bien el turismo fronterizo ha mostrado un crecimiento importante, el sector enfrenta el reto de mantener el flujo de viajeros de larga distancia, que recientemente presentó una ligera contracción en el segmento aéreo.

El reto para el próximo año es transformar el efecto Mundial en una estrategia de turismo sostenible a largo plazo. El prestigio ganado en los World’s Best Awards exige elevar el estándar de servicios, conectividad e infraestructura en destinos que ya son polos de atracción global.

La lección de este 2026 es clara: mientras el fútbol atrajo las miradas de forma temporal, la distinción de Travel + Leisure es un sello de calidad que atrae a un perfil de viajero interesado en la experiencia profunda. La expectativa para 2027 debe centrarse en capitalizar esta inercia. Al armonizar la infraestructura del Mundial con la promoción de nuestras ciudades premiadas, México elevará el valor percibido de su marca país.

El éxito residirá en nuestra capacidad para convertir a quienes llegaron por el fútbol en embajadores permanentes de nuestra cultura. México posee el aparador perfecto y la validación internacional para consolidarse como una de las capitales turísticas indispensables del mundo.

A final de cuentas, “solamente se necesita conocer a México, para quererlo toda la vida”. O al menos eso nos gusta creer. Ojalá que esa hospitalidad también se traduzca en seguridad para las personas y las empresas y que pronto capte inversiones, además de turistas.

¿Para cuándo denominación de origen a vinos mexicanos?

En 2020, el Concours International des Cabernets de Francia, el más importante certamen de esta variedad de vinos,  otorgó la Medalla de Oro y el título del Mejor Cabernet Sauvignon del Mundo a un Don Leo Gran Reserva 2013, originario de Parras, Coahuila, una región que produce vino desde hace más de 400 años.

En 2023, un Monte Xanic Cabernet Sauvignon 2021, del Valle de Guadalupe, Baja California, obtuvo la Medalla de Oro. La vínicola más antigua de Mexico es Casa Madero, fundada en 1597, y es la más premiada de México, con más de mil reconocimientos y medallas desde 2004.

A pesar de todos estos antecedentes, México no cuenta con Denominaciones de Origen para vinos. Lo más cercano para proteger a las regiones vitivinícolas son las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) que el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) solo ha otorgado a Querétaro en 2025, para proteger la autenticidad y origen de sus vinos.

Ni el Valle de Guadalupe, ni Parras cuentan con una protección similar. No solo eso: en nuestro país hay 17 estados donde se produce vino, con más 550 proyectos, aunque dos terceras partes de la producción se concentra en Baja California.

En México, el consumo anual per cápita de vino es aproximadamente de 1.5 litros. Es bajo en comparación de otros países con mayor tradición vinícola, pero su crecimiento ha sido exponencial, considerando que hace 20 años era apenas de 220 mililitros por persona. Alrededor de un 40 por ciento de lo que se consume es vino nacional.

Sin embargo, la industria enfrenta desafíos: requiere inversiones de largo plazo, hay fuerte competencia en el mercado con vinos extranjeros -muchos de dudosa calidad-, y el atractivo turístico de algunas regiones han hecho que inmobiliarias adquieran tierras para bienes raíces, desplazando a productores, lo cual es muy evidente en el Valle de Guadalupe.

El vino mexicano tiene presencia significativa en el mercado, compite en catas a nivel y gana reconocimiento internacional, y empieza a formar parte de la decisión de compra en restaurantes y hogares mexicanos. Ya es tarde para que regiones históricas y/o reconocidas en la producción de vino adquieran denominación de origen.

Adaptarse para crecer

Cada 15 de julio, el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud nos recuerda que preparar a las nuevas generaciones para el trabajo no depende solo de la educación formal, sino de desarrollar las capacidades que les permitirán mantenerse vigentes.

Hoy, la velocidad con la que cambian la tecnología, los modelos de negocio y la necesidad de las organizaciones ha convertido a la adaptabilidad y a la capacidad de aprendizaje en competencias estratégicas, por ello el Termómetro Laboral de OCC, la bolsa de trabajo en línea líder en México, identifica estas habilidades como las más valoradas por los reclutadores al contratar talento joven.

Este resultado refleja un cambio de fondo en el mercado laboral. Durante años, las empresas privilegiaron la experiencia y el dominio técnico como principales criterios de contratación, pero, aunque esos elementos siguen siendo relevantes, ya no son suficientes.

Las organizaciones necesitan colaboradores que puedan aprender nuevas herramientas, incorporar tecnologías como la inteligencia artificial, asumir diferentes funciones y desenvolverse en entornos de cambio constante, es decir, buscan potencial de crecimiento tanto como experiencia comprobable.

Paradójicamente, el principal obstáculo para que los jóvenes consigan su primer empleo sigue siendo la falta de experiencia. Romper este círculo requiere una visión distinta tanto de las empresas como de las instituciones educativas y de los propios estudiantes.

El voluntariado, el servicio social, las prácticas profesionales, los proyectos universitarios, el emprendimiento o la participación en iniciativas estudiantiles representan oportunidades reales para desarrollar habilidades, resolver problemas, trabajar en equipo y construir un historial que demuestre iniciativa y capacidad de aprendizaje.

La experiencia ya no solo se obtiene con un contrato laboral, también se construye participando en espacios donde se generan resultados y se adquieren competencias.

El desafío es compartido. Las empresas deben abrir más espacios de formación e inserción para el talento joven, mientras que las universidades necesitan fortalecer los vínculos con el sector productivo para acercar a sus estudiantes a experiencias prácticas desde etapas tempranas.

Para los jóvenes, el mensaje es claro: el aprendizaje continuo dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en una condición indispensable de empleabilidad, porque quienes demuestren curiosidad, capacidad de adaptación y disposición para aprender tendrán mayores posibilidades de construir una trayectoria profesional sólida y sostenible.

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