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El costo de la desconexión entre tecnología y talento: EY advierte sobre la productividad perdida

por Pedro Garcia
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El estudio Trabajo Reimaginado de EY revela que las organizaciones que no alinean talento, cultura y liderazgo con la adopción de inteligencia artificial están dejando hasta un 40% de productividad potencial sin aprovechar.

La integración entre talento humano y tecnología se ha convertido en la principal palanca de competitividad para las empresas. Sin embargo, el más reciente estudio Trabajo Reimaginado de EY advierte que muchas organizaciones en Latinoamérica aún operan con una desconexión crítica: adoptan herramientas de inteligencia artificial (IA), pero no logran integrarlas de manera profunda en sus modelos de trabajo.

El informe señala que cuando la IA se implementa sobre cimientos organizacionales frágiles —cultura débil, capacitación insuficiente o esquemas de incentivos mal diseñados— los beneficios de eficiencia se estancan y la inversión no se traduce en valor sostenible. “La alta dirección debe reconocer que la tecnología no corrige por sí sola las brechas organizacionales. El valor de la innovación se materializa únicamente cuando talento, cultura y liderazgo están alineados con la estrategia”, explica Carolina González Alcántara, socia líder de People Consulting de EY Latinoamérica.

Los datos son contundentes: aunque el 93% de los roles en la región ya utilizan IA en su trabajo, generando un ahorro promedio cercano a nueve horas semanales, solo un 5% logra capitalizarla como un verdadero acelerador de productividad. El desafío no es la adopción, sino la profundidad del uso y su integración en el trabajo diario.

El estudio identifica cinco capacidades críticas que las organizaciones deben fortalecer para transformar la adopción tecnológica en valor:

  • Aprendizaje continuo y desarrollo de habilidades digitales.
  • Cultura organizacional que promueva la experimentación.
  • Sistemas de recompensas alineados al uso efectivo de la tecnología.
  • Gestión estratégica del talento que priorice bienestar y desempeño.
  • Liderazgo con visión clara y comunicación consistente.

“Integrar la IA intencionalmente en la forma de trabajar es lo que convierte a la tecnología en una capacidad organizacional que amplifica el talento, acelera la toma de decisiones y transforma el modelo operativo con claridad de propósito”, añade González Alcántara.

El reto para los consejos de administración y la alta dirección es evidente: la desconexión entre talento y tecnología puede costar hasta un 40% de productividad potencial. En un entorno donde la IA ya está presente en la mayoría de los procesos, la ventaja competitiva no vendrá de la adopción superficial, sino de la capacidad de integrar la innovación en la cultura y en la operación diaria.

El estudio de EY concluye que las organizaciones que logren cerrar esta brecha estarán mejor posicionadas para capturar valor sostenible, mientras que aquellas que mantengan esquemas desalineados corren el riesgo de quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo.

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