Anja y Lorena dejaron atrás sus carreras en la industria audiovisual para construir KURHAUS, un proyecto que busca replantear la manera en que entendemos el descanso en la Ciudad de México.
Emprender suele asociarse con crecimiento, velocidad y productividad. Sin embargo, para Anja y Lorena, dos emprendedoras alemanas establecidas en la Ciudad de México, el verdadero reto fue construir un negocio cuyo propósito fuera precisamente el contrario: invitar a las personas a detenerse.
Hace poco más de un año comenzaron a imaginar lo que hoy es Kurhaus, un espacio inspirado en la tradición alemana del sauna que nació con una idea sencilla, pero poco común en una ciudad que rara vez desacelera: convertir el descanso en una práctica cotidiana y accesible.
El proyecto no surgió de una estrategia de mercado ni de una expansión empresarial. Surgió de una experiencia personal. Después de años trabajando en la industria audiovisual, ambas conocían de cerca el ritmo acelerado de jornadas largas, estrés constante y poco espacio para la recuperación física y mental. Fue entonces cuando comenzaron a preguntarse cómo podían construir un lugar que respondiera a una necesidad que ellas mismas habían vivido.
La respuesta fue restaurar una antigua casa en la colonia Roma Norte y transformarla en un santuario urbano donde la arquitectura, el diseño y el bienestar convivieran de manera natural.
Más que replicar un spa tradicional, Anja y Lorena buscaron traer a México una filosofía profundamente arraigada en la cultura alemana: entender el sauna como un ritual de salud, comunidad y recuperación.




El resultado es un espacio donde el diseño minimalista, la vegetación y los materiales naturales acompañan una experiencia que integra sauna, cold plunge, el ritual alemán Aufguss y áreas de descanso pensadas para desconectarse del ritmo cotidiano.
Pero detrás de Kurhaus también hay una historia de emprendimiento.
Como muchas empresas nacientes, el proyecto implicó tomar riesgos, aprender una industria completamente nueva y construir una marca desde cero. Desde la búsqueda del inmueble y su restauración hasta el desarrollo del concepto y la operación diaria, cada decisión fue tomada por ellas mismas, impulsadas por la convicción de que el bienestar dejaría de ser una tendencia para convertirse en una necesidad.
Hoy, esa apuesta comienza a consolidarse en un contexto donde el mercado global del wellness continúa creciendo y donde cada vez más personas buscan incorporar hábitos de recuperación como parte de su estilo de vida.
El objetivo de sus fundadoras es construir una comunidad que entienda el descanso no como una recompensa después del trabajo, sino como una herramienta para vivir y rendir mejor.
Porque, al final, emprender también implica aprender a cuidar de uno mismo.
Y quizá esa sea la mayor enseñanza detrás de KURHAUS: que detenerse, respirar y recuperar energía también puede ser una forma de avanzar.