En Amealco, el único hotel temático de la Revolución Mexicana combina experiencias culturales con infraestructura para eventos empresariales, bodas y convenciones.
En el corazón del Pueblo Mágico de Amealco de Bonfil, Querétaro, se levanta la Hacienda La Muralla, un complejo del siglo XVIII que ha sabido reinventarse como el único hotel temático de la Revolución Mexicana en el país. Bajo la dirección de Antonio Tovar Sánchez, gerente general, el lugar se ha consolidado como un referente tanto para el turismo cultural como para el segmento corporativo.
“Es todo un concepto que llevamos desde tu llegada”, explica Tovar. “No se te trata como si fueras un huésped normal en otro hotel, sino como si fueras revolucionario. Te bautizamos, te cambiamos el nombre, es toda una experiencia que se vive desde el primer contacto”.
La propuesta va más allá de la ambientación. Cada domingo, los jardines coloniales se convierten en escenario de la Feria del Mole, donde visitantes y habitantes locales comparten mesa en un ambiente festivo. “Definitivamente la actitud de los colaboradores es lo más valorado por los huéspedes”, afirma el gerente. “La forma en que te tratan y el concepto mismo hacen que la hacienda sea icónica, sacando a relucir el valor mexicano”.
El hotel cuenta con más de 120 habitaciones, restaurante de cocina queretana, bar, ludoteca, paseos a caballo, senderismo y una alberca techada disponible todo el año. Para los más pequeños, el Club Infantil La Haciendita ofrece actividades gratuitas, mientras que las noches de leyendas y las caminatas entre jardines coloniales enriquecen la experiencia de parejas y familias.
Pero La Muralla no solo es un destino de descanso. Con siete salones de eventos, el complejo se ha convertido en un punto estratégico para convenciones, bodas y reuniones corporativas. “La gran mayoría de nuestros visitantes son familias los fines de semana, pero entre semana recibimos grupos de trabajo y eventos sociales. El hotel está preparado para atender ambos segmentos”, detalla Tovar.
La integración con la comunidad es otro de los pilares. “Definitivamente es un ícono porque es una fuente de trabajo para la comunidad. La gran mayoría de los compañeros que están aquí con nosotros son de Amealco”, comenta. Esa conexión refuerza la autenticidad del proyecto y lo distingue de otras propiedades históricas.
De cara al futuro, el gerente se muestra optimista: “Definitivamente muy exitoso, muy próspero, muy actual. La misma clientela nos exige día a día mantenernos innovando”.
El mensaje final es claro: “Quienes aún no conocen La Muralla se están perdiendo un buen concepto, un lugar que te jala tus raíces, tu historia, tu natividad”.
Hoy domingo, la Feria del Mole será nuevamente el punto de encuentro entre tradición y hospitalidad, reafirmando a La Muralla como embajadora de Amealco y como un espacio donde la historia se vive, se celebra y se proyecta hacia el futuro.