Ariadna Montiel asumió la presidencia nacional de Morena tras el VIII Congreso Nacional Extraordinario del partido, en el que se renovó la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional.
El nombramiento se dio de forma unánime, con 1,830 congresistas presentes, y se inscribe en un reordenamiento interno de la fuerza mayoritaria del gobierno federal de la presidenta Claudia Sheinbaum.
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Trayectoria política de Montiel
Ariadna Montiel inició su carrera en el ámbito público en el entonces Distrito Federal, donde se desempeñó como directora general de la Red de Transporte de Pasajeros entre 2006 y 2012.
Posteriormente se integró a la Asamblea Legislativa como diputada local y luego pasó a la Cámara de Diputados como representante federal por Morena en la LXIII Legislatura, perfilándose como figura clave en el primer grupo parlamentario.
Durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ocupó la Subsecretaría de Bienestar, y más tarde fue titular de la Secretaría del Bienestar, cargo en el que se mantuvo hasta la llegada de Sheinbaum a la presidencia de la República.
Esta experiencia la sitúa como una de las pocas mujeres que han encabezado una cartera federal clave del estado social y, ahora, la primera en dirigir Morena con el perfil de una funcionaria de gabinete con fuerte enraizamiento en políticas públicas sociales.
Este nombramiento, se da tras la salida de Luisa María Alcalde, quien desde el inicio de la actual administración había encabezado el Comité Ejecutivo Nacional de Morena.
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La transición responde a decisiones internas de reacomodo de liderazgos para el periodo 2026‑2027, con el objetivo de fortalecer la estructura territorial, blindar la elección legislativa intermedia y reforzar la alineación del partido con el proyecto de gobierno.
Rol inmediato del partido
Con Montiel al frente, Morena se posiciona para coordinar de forma más cercana las estrategias de candidaturas y alianzas locales en el contexto de los comicios de 2027, donde se jugarán gubernaturas, diputaciones y ayuntamientos clave.
El partido orientará su agenda en torno a la continuidad de programas sociales, la defensa de la política económica del gobierno federal y la consolidación de la izquierda, mientras intenta mantener la hegemonía territorial que ha sostenido en los últimos años.
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