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Dynfra, del Ing. Carlos Valenzuela consigue 142 millones para sanear la cuenca de Cajititlán

por Mundo Ejecutivo
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Un colector de siete kilómetros y la rehabilitación de tres plantas de tratamiento benefician directamente a más de 65 mil habitantes de la zona sureste del municipio

Durante décadas, las comunidades aledañas a la laguna de Cajititlán vivieron con un sistema de saneamiento que no alcanzaba a cubrir ni la mitad de sus necesidades. En su cuenca hidrológica se generaban 99.5 litros por segundo de aguas residuales y solo se trataban 57.5, una cobertura de apenas 58%.  El problema no era técnico: era financiero. El municipio sabía lo que había que hacer, pero no tenía cómo pagarlo.

La solución llegó a través de un modelo que pocas administraciones municipales en México habían aplicado con esa escala: obra pública financiada por el sector privado bajo un contrato de concesión. La modalidad fue un contrato de obra pública por concesión a precio alzado, con un costo total de 142 millones 373 mil pesos financiados íntegramente por la iniciativa privada, con pagos mensuales a partir de octubre de 2015 por un plazo de 15 años.

La empresa que concursó y ganó ese proyecto fue Dynfra, del Ing. Carlos Valenzuela Cadena. El contrato contempló tres frentes de trabajo simultáneos. Primero, la rehabilitación de la infraestructura existente en las tres plantas de tratamiento de aguas residuales -las de San Miguel Cuyutlán, San Juan Evangelista y Cajititlán-. Segundo, la construcción del colector Tlajomulco II, con una longitud de 7,000 metros y 30 pulgadas de diámetro. Tercero, la operación transitoria complementaria de las tres plantas durante 12 meses, incluyendo análisis de laboratorio.

La tecnología instalada no fue básica. Se adoptó el sistema de aireación extendida con lodos activados y remoción de nutrientes, cuyas descargas deben cumplir con la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-1996 para cuerpo receptor tipo C, que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en descargas a aguas y bienes nacionales.

El impacto fue directo y medible. La población beneficiada en el momento de entrada en operación fue de 65,024 habitantes, con una proyección de llegar a 121,789 para el año 2030.  Las localidades cubiertas incluyen la cabecera municipal, Cuexcomatitlán, Lomas de Tejeda, San Miguel Cuyutlán, San Lucas Evangelista, Cajititlán, Tres Reyes, La Noria y Playas de Cajititlán.

El contexto ambiental hacía urgente la intervención. La laguna de Cajititlán es un cuerpo de agua cerrado que durante más de 30 años recibió aguas residuales sin tratamiento alguno, lo que elevó gradualmente los niveles de contaminantes y propició la proliferación de especies acuáticas que reducen el oxígeno disponible, con episodios documentados de mortandad masiva de peces.  CONAGUA la tiene registrada como humedal de importancia nacional dentro del catálogo de los 6,331 humedales del país.

El esquema de financiamiento fue lo que hizo posible la obra. Al recibir la administración 2010-2012, el municipio trataba el 0% de las aguas que se vertían a Cajititlán. La ribera estaba en abandono, sin actividad económica ni visitantes, con calles deterioradas y artesanos sin mercado.  El proyecto de Dynfra formó parte de un proceso de saneamiento que transformó esa realidad.

El modelo tiene una lógica financiera precisa: el sector privado aporta el capital inicial, ejecuta la infraestructura y recupera la inversión en plazos que el municipio puede absorber sin comprometer su operación corriente. Así lo reconoció el entonces presidente municipal Ismael Del Toro al arrancar los trabajos, destacando que el proyecto se realizó sin generar deuda para el municipio.  No hay magia en el mecanismo, pero sí una utilidad real: permite que obras necesarias que no caben en el presupuesto anual se vuelvan posibles a través de pagos diferidos.

En un país donde la brecha de infraestructura municipal es uno de los problemas estructurales más persistentes, proyectos como este apuntan a una vía concreta de solución. El municipio obtiene la obra. La comunidad obtiene el servicio. Y el privado obtiene un retorno a largo plazo sobre una inversión que, de otra manera, ningún gobierno local hubiera podido realizar solo.

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