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Fernando Estrada, el hombre detrás de una verdadera inclusión

por Mundo Ejecutivo
Fernando Estrada, el hombre detrás de una verdadera inclusión

En entrevista con Mundo Ejecutivo, Fernando Estrada, director general de Éntrale, comparte el trabajo que esta alianza realiza en favor de la inclusión laboral de personas con discapacidad.

¿Cómo nació Éntrale?

Éntrale, Alianza por la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, nació en 2016 dentro del Consejo Mexicano de Negocios a partir de un caso muy concreto.

Una empresa que estaba haciendo bien la tarea en equidad de género se topó con una realidad incómoda: una mujer con discapacidad visual había sido rechazada injustamente en un proceso de contratación.

El problema no era su talento, sino que la empresa no tenía la infraestructura para incluir a personas con discapacidad. Y si eso le pasaba a una empresa comprometida con la diversidad, le pasaba a casi todas.

El Consejo Mexicano de Negocios entendió el alcance del problema y decidió actuar. Sus CEOs asumieron la inclusión laboral como una agenda propia de negocio, con el propósito de crear mejores oportunidades para todas las personas.

Cuando los principales líderes empresariales del país ponen un tema en su mesa, ese tema deja de ser un asunto de buena voluntad y se convierte en una decisión de competitividad. En buena parte del mundo, la inclusión laboral avanzó porque una ley la volvió obligatoria.

En México, el Consejo no esperó a que existiera esa obligación y construyó el camino desde el sector privado. Esa secuencia invertida, primero las empresas y después la regulación, es lo que distingue al modelo mexicano y lo vuelve replicable en países donde la capacidad del Estado es limitada.

Diez años después, esa decisión del Consejo se convirtió en infraestructura: un índice que mide la inclusión empresa por empresa, un distintivo y un premio a las mejores prácticas, programas de formación y una serie de estudios económicos.

¿Qué está haciendo Éntrale para cambiar la realidad de la fuerza laboral con discapacidad en México?

Les damos a las empresas dos cosas: las herramientas para poner fácilmente el piso parejo para todas las personas y los datos que justifican y fortalecen un cambio de narrativa.

Con el Índice de Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad (IILPCD), cada empresa se diagnostica y mide su avance año con año; con el Distintivo Empresa Comprometida con la Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad, que entregamos desde 2018 con el propio Consejo Mexicano de Negocios, el Consejo Coordinador Empresarial y COAMEX, reconocemos a las que ya lo lograron; y las conectamos con talento y con organizaciones especializadas que acompañan la colocación.

En septiembre sumamos la certificación Inclusión Sin Teatro, para profesionalizar a quienes operan la inclusión dentro de las empresas. El objetivo es que hacer las cosas bien sea sencillo y forme parte de la operación diaria.

Los datos dimensionan lo que está en juego. En México hay 4.8 millones de PcD en edad de trabajar. Su tasa de participación laboral es de 56.4%, frente a 71.8% de las personas sin discapacidad, una brecha que deja fuera del mercado a unas 730,000 personas, y casi 90% de ella no se explica por escolaridad, edad, sexo ni región.

Nuestro estudio El Peso de la Inclusión estima que esa exclusión le cuesta al país cerca de 251 mil millones de pesos al año, 0.75% del PIB, una cifra conservadora frente al rango de 3 a 7% que la OIT ha estimado para otros países.

Y Las Dos Ausencias, nuestro estudio más reciente, muestra que solo 47.2% de las mujeres con discapacidad de 15 a 64 años participa en el mercado laboral, frente a 87.5% de los hombres sin discapacidad. Esos números son los que nos permiten cambiar la conversación: hablamos de talento y de empleo digno, no de discapacidad.

¿Cuántas compañías se han afiliado a sus programas?

Hoy son más de 800 empresas aliadas. La red empezó con los grupos del Consejo Mexicano de Negocios y ya lo rebasa por mucho. Juntas suman más de 67,000 colocaciones documentadas de PcD; para dimensionar el camino, en 2016, nuestro primer año, las empresas de Éntrale contrataron a 681 personas.

Esa red nos da algo muy difícil de replicar: diez años de información sobre cómo incluyen las empresas en México. Y necesitamos que siga creciendo. Es importante que más empresas se sumen, que quieran el cambio y crean en él, porque la inclusión se vuelve norma cuando deja de ser la excepción.

Sumarse dice que el tema está en la agenda; medirse año con año dice que ya está en la operación, y ahí se separa la empresa incluyente de la que solo tiene buenas intenciones.

¿Qué viene para Éntrale en 2027?

2027 abre nuestra segunda década y es el primer año completo bajo la presidencia de Héctor Hernández-Pons Torres, de Grupo Herdez, quien en agosto tomó la estafeta de Joaquín Vargas Guajardo.

Que el Consejo Mexicano de Negocios haya asegurado esa continuidad con un liderazgo de ese calibre confirma que la inclusión ya es una agenda institucional del sector privado, no un proyecto de coyuntura. Si la primera década demostró que la inclusión funciona, la segunda tiene que demostrar que escala.

El 4 de noviembre, en el marco de nuestro décimo aniversario, convocamos a los CEOs del país a firmar el Manifiesto por la Inclusión Laboral, y en 2027 el reto es convertir esas firmas en metas medibles.

También vamos a mover la conversación de la contratación a la permanencia, el desarrollo y el liderazgo de las PcD dentro de las empresas, porque ahí está el siguiente salto de productividad. Y vamos a poner en el centro a la inteligencia artificial, que puede convertirse en el ajuste razonable más poderoso que hayamos visto o en una nueva barrera; queremos que las empresas tomen esa decisión con evidencia y no por inercia.

Al mismo tiempo, vamos a seguir facilitando este camino para las empresas y para las PcD. Para eso fortaleceremos nuestras herramientas de capacitación para ambos grupos, a través de plataformas digitales que nos permitan llegar a muchas más personas.

Así, las empresas tendrán más elementos para atraer, incluir y hacer crecer talento, y las PcD podrán desarrollar las habilidades que hoy pide el mercado para competir en igualdad de condiciones.

Hace diez años había que convencer. Hoy hay que implementar, medir y escalar.

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