Por Lorenzo Roel Hernández, Consejero Delegado de Diálogo Social de COPARMEX
A partir de 2027, la jornada laboral máxima comenzará a reducirse de 48 a 46 horas semanales y continuará disminuyendo dos horas anuales, hasta llegar a 40 horas en 2030. La reforma establece que este cambio no implicará una reducción de salarios, ni de prestaciones.
La discusión, por tanto, ya no es si México tendrá una jornada más corta. La pregunta es mucho más importante: ¿cómo hacemos para que trabajar menos horas no signifique producir menos, contratar menos o para que no disminuya la formalidad?
En COPARMEX hemos sostenido que mejorar las condiciones laborales es parte de construir un mejor país. También sabemos que si una empresa es productiva y competitiva puede sostener empleos formales, invertir, crecer y ofrecer mejores condiciones a sus trabajadores. Estos elementos no compiten entre sí. Pero para que puedan avanzar juntos necesitamos hablar de productividad y de competitividad.
México tiene un reto que no podemos ignorar. En el segundo trimestre de 2026, 55.1% de las personas ocupadas se encontraba en la informalidad laboral. (INEGI, ENOE, segundo trimestre de 2026). Reducir la jornada mientras mantenemos este nivel de informalidad exige mucho cuidado. Una reforma laboral puede mejorar la vida de quienes ya tienen un empleo formal, pero el objetivo de fondo debe ser que más personas puedan acceder a empleos formales.
Por eso, la transición tendrá que reconocer y permitir formas flexibles para el desarrollo de la jornada de trabajo, ya que no todas las actividades funcionan de la misma manera. Una oficina, una fábrica, un restaurante, una empresa de logística, un comercio o un hospital, y las actividades que se desarrollan fuera de un establecimiento, entre otras, tienen dinámicas distintas. En algunos casos será posible reorganizar horarios; en otros habrá que revisar turnos, procesos, tecnología, capacitación o esquemas de atención, y por supuesto casos de excepción respecto a la obligación de registrar de manera electrónica la jornada de trabajo..
Las MiPyMEs enfrentan además una realidad particular. Para una gran empresa, reorganizar un equipo puede significar rediseñar un proceso. Para una pequeña, puede significar encontrar a una persona adicional, modificar un turno completo o asumir un costo que antes no existía. Esa diferencia importa porque las MiPyMEs son fundamentales para el empleo y para la actividad económica del país.
La buena noticia es que el cambio, que permite que la jornada de trabajo pueda ser flexible, también puede abrir oportunidades para mejorar la productividad.
La productividad significa eliminar tareas innecesarias, aprovechar mejor la tecnología, capacitar a las personas, reducir tiempos muertos y organizar mejor los procesos. INEGI reportó un aumento trimestral de 0.9% en la productividad laboral de la economía durante el segundo trimestre de 2026. El desafío es conseguir que esa mejora sea una tendencia que acompañe la transformación del mercado laboral.
La nueva jornada también traerá mayores responsabilidades para las empresas. Las disposiciones generales sobre el registro electrónico de la jornada laboral, una herramienta que permitirá documentar los horarios de entrada y salida, son un reto respecto a las actividades que deberán considerarse como caso de excepción, así como la gradualidad respecto al cumplimiento de la obligación.
México tiene un gran reto en el proceso de reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. No puede considerarse únicamente como una reducción del tiempo de trabajo, ya que debemos entenderlo como una invitación a flexibilizar y modernizar la forma en que trabajamos.
El bienestar de los trabajadores es muy importante, pero debe ir de la mano con la productividad y competitividad de las empresas. Y la generación de empleo formal beneficiará a trabajadores, empleadores y mejorará la economía del país.
El verdadero éxito de las 40 horas llegará cuando las personas tengan más tiempo para su familia y su vida, y las empresas crezcan en productividad y competitividad y puedan generar más y mejores empleos y oportunidades.
Menos horas puede ser una meta. Trabajar mejor tiene que ser el verdadero propósito.
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