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Impacto económico del cibercrimen asciende a 10.5 billones de dólares al año

por Laura Hernández
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Impacto económico del cibercrimen asciende a 10.5 billones de dólares al año

La manera en que los cibercriminales planean, estructuran y ejecutan un ataque cibernético se ha transformando. Actualmente, los modelos de ataque son cada vez más sofisticados, con intrusiones más silenciosas, mayor influencia geopolítica y una profesionalización creciente del cibercrimen.

De acuerdo con el informe ‘Ciberinteligencia de amenazas’ de NTT DATA, hoy en día los atacantes priorizan las intrusiones de bajo perfil, prolongadas en el tiempo y orientadas a maximizar el impacto económico, estratégico y reputacional de las compañías.

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Impacto económico del cibercrimen

Cabe mencionar, que según el informe, la estimación del impacto económico del cibercrimen se sitúa en torno a los 10.5 billones de dólares anuales.

Los sectores que se han convertido en los principales blancos, con la mayor cantidad de incidentes son la administración pública y gobiernos con 3 mil 343 ataques en el semestre.

En segundo lugar se encuentran las instituciones educativas con mil 140; los servicios financieros 957; tecnologías de la información 802; y telecomunicaciones con 614 incidentes.

Ciberamenazas cada más persistentes y sofisticadas

La investigación refiere que más que ataques inmediatos, el foco de los criminales se desplaza hacia la persistencia, el sigilo y la capacidad de influir de manera sostenida en los entornos comprometidos.

En este contexto, María Pilar Torres Bruna, Head of Cybersecurity, NTT DATA Iberia, International Organisations, LATAM and Consulting in Benelux and France; señaló que ante el riesgo de ciberamenazas cada más persistentes y sofisticadas; anticipar riesgos, comprender el contexto y operar la ciberseguridad como una función estratégica serán claves para construir una resiliencia digital real y sostenible.

“Estamos frente a un cambio de paradigma: los ataques ya no buscan solo interrumpir, sino condicionar decisiones, procesos y estrategias de largo plazo: la gestión eficaz del riesgo exige una aproximación integral, orientada a la detección contextual, la resiliencia y la anticipación estratégica frente a amenazas persistentes y altamente adaptativas”.

Principales hallazgos

El estudio evidenció que el ciberespacio es un ámbito estratégico donde se articulan conflictos económicos, políticos y de seguridad.

Las tensiones geopolíticas, la fragmentación tecnológica y los cambios en las alianzas internacionales impactan cada vez más en las infraestructuras digitales, las cadenas de suministro y los sectores críticos.

Esto hace que sea más difícil identificar a los responsables de los ataques, complica la cooperación entre naciones y aumenta el nivel de riesgo para gobiernos, industrias clave y empresas privadas.

Asimismo, refiere que el ciberespacio se convirtió en un ámbito habitual de confrontación indirecta, donde es posible ejercer presión y generar disrupciones sin llegar a un conflicto militar abierto.

Este fenómeno se profundiza a partir de la incorporación creciente de Inteligencia Artificial como multiplicador estratégico, en operaciones de ciberespionaje, desinformación y automatización ofensiva; reduciendo las barreras de entrada, acelerando los ciclos de ataque y amplificando el alcance de las campañas híbridas, tanto por parte de Estados como de actores criminales avanzados.

Por otra parte, destaca que la caída de grandes foros underground y marketplaces centralizados, no reduce la actividad ilícita: la redistribuye hacia mercados especializados, brokers de acceso inicial y canales privados más opacos, dificultando la monitorización y la obtención de inteligencia temprana.

Finalmente, destaca que el ransomware y los modelos de extorsión basados en datos alcanzaron un alto nivel de madurez operativa.

Las campañas combinan automatización, robo selectivo de información sensible, presión pública escalonada y explotación reputacional. Crece el uso de técnicas “silenciosas”, con un mayor abuso de servicios legítimos, especialmente cloud y SaaS, para persistir y moverse lateralmente casi sin dejar huellas.

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