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Azoteas inteligentes ganan terreno como solución ante el calor y el alto consumo energético

por Louis Louna
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El mercado de cool roofs crece alrededor de 10% anual a nivel global.

En un contexto marcado por la necesidad de edificaciones más eficientes, resilientes y sustentables, las azoteas inteligentes se posicionan como una de las principales tendencias dentro del sector de la construcción a nivel global.

El mercado de cool roofs crece alrededor de 10% anual a nivel global, impulsado por la demanda de soluciones que reduzcan el consumo energético y mitiguen el impacto del calor en zonas urbanas. En paralelo, la construcción representa cerca de 6% a 7% del PIB en México, consolidándose como uno de los sectores más relevantes para la economía nacional y con mayor potencial de transformación hacia prácticas más sostenibles.

De acuerdo con el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE), los techos convencionales pueden alcanzar temperaturas superiores a los 65°C durante días soleados, mientras que los techos reflectivos o “cool roofs” pueden mantenerse hasta 28°C más frescos al reflejar una mayor cantidad de radiación solar y absorber menos calor. Asimismo, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) señala que los edificios que incorporan este tipo de tecnologías pueden reducir entre 11% y 27% la demanda máxima de enfriamiento, disminuyendo significativamente el consumo energético y las emisiones asociadas.

Ante este panorama, las llamadas “azoteas inteligentes” comienzan a posicionarse como una nueva tendencia dentro del desarrollo inmobiliario. Estas soluciones integran tecnologías como impermeabilización térmica, recubrimientos reflectivos, sistemas multicapa de protección y materiales diseñados para mejorar el desempeño energético de las edificaciones, al tiempo que prolongan la vida útil de las superficies expuestas.

Además de reducir la transferencia de calor hacia el interior de los inmuebles, estas tecnologías ayudan a disminuir el deterioro ocasionado por la radiación solar, las lluvias intensas y los cambios bruscos de temperatura, factores que cada año representan importantes costos de mantenimiento para desarrolladores, administradores de inmuebles y propietarios.

“Hoy las constructoras ya no solo compiten por ubicación o diseño. El desempeño térmico y la capacidad de las edificaciones para responder a las nuevas condiciones climáticas se han convertido en factores clave para el mercado. Las azoteas inteligentes representan una evolución natural de la construcción moderna porque permiten proteger la infraestructura, mejorar el confort de los usuarios y contribuir a la eficiencia energética de los proyectos”, señaló Ricardo Rojas, Gerente de Marketing de Imperquimia.

Diversos especialistas coinciden en que la adopción de sistemas de protección térmica y reflectiva será cada vez más relevante en ciudades con alta densidad urbana, donde la acumulación de calor en superficies como concreto, asfalto y techumbres contribuye al incremento de las temperaturas ambientales.

Como parte de esta evolución, Imperquimia cuenta con soluciones diseñadas para mejorar el desempeño térmico y la protección de las superficies expuestas. Entre ellas destaca Sistema Elaston, una tecnología de impermeabilización acrílica que incorpora acabados reflectivos capaces de disminuir la absorción de calor, proteger las superficies contra la radiación UV y prolongar la vida útil de las azoteas.

Ante el creciente interés por edificaciones más eficientes y resilientes, Imperquimia comparte algunas de las principales ventajas de incorporar sistemas de azoteas inteligentes:
* Reducción de la temperatura superficial, gracias a materiales reflectivos que disminuyen la absorción de calor provocada por la radiación solar.
* Mayor eficiencia energética, al contribuir a mantener temperaturas interiores más estables y reducir la demanda de sistemas de aire acondicionado.
* Mayor durabilidad de las estructuras, al proteger las superficies contra los efectos de la radiación UV, la humedad y los cambios bruscos de temperatura.
* Menores costos de mantenimiento a largo plazo, al prevenir filtraciones, grietas y deterioro prematuro de las cubiertas.
* Contribución a la sustentabilidad urbana, al ayudar a mitigar el efecto de isla de calor y disminuir el consumo energético de los edificios.
* Mayor confort para los usuarios, al mejorar las condiciones térmicas al interior de viviendas, oficinas y espacios comerciales.

Gabriela González – Directora Comercial de Imperquimia, destaca que, “el futuro de la construcción estará cada vez más vinculado a soluciones que combinen eficiencia energética, sustentabilidad y protección estructural, convirtiendo a las azoteas en un elemento clave para enfrentar los retos climáticos y urbanos de los próximos años”.

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