Contenido
Las nuevas reglas fiscales agregadas en la reciente publicación de los primeros oficios del Artículo 49 Bis confirman que la fiscalización se dirige a un camino que privilegia la transparencia, la evidencia y la trazabilidad de las operaciones. Esto debe verse no como un mayor control, sino como elementos que le suman confianza y buena reputación a las empresas entre sus clientes, de acuerdo con el especialista en derecho fiscal y delitos de cuello blanco, Noé Amaro Luis.
En entrevista, el especialista expone que, ante este panorama, los contribuyentes deben cambiar su forma de entender la fiscalización. No deben verla como mayores mecanismos de control, sino como una oportunidad para construir empresas más ordenadas, resilientes y preparadas para un entorno donde la confianza y la evidencia son activos tan valiosos como los resultados financieros que afianzan su buena reputación.
Amaro Luis expone que las reglas del cumplimiento fiscal se dirigen a un mayor seguimiento de los ingresos. Ahora ya no basta con cumplir requisitos formales o conservar una factura; la autoridad busca comprobar que detrás de cada operación exista una actividad real, debidamente documentada y sustentada.
Recordemos que el artículo mencionado incorpora un procedimiento especial y expedito para la ejecución de las visitas domiciliarias, con el objeto de verificar que las operaciones que amparan las facturas sean reales y no simuladas.
En este sentido, señala que “más que un cambio legal, se trata de un cambio en la forma de entender el cumplimiento por parte de los contribuyentes”.
Con ello, el SAT fortalece los mecanismos para identificar operaciones que carecen de sustento real. Esto significa que las revisiones ya no se enfocan únicamente en verificar si una factura fue emitida correctamente, sino en confirmar que el servicio se prestó, el bien fue entregado y que existe una razón de negocio que respalde la transacción.
En este nuevo entorno, asegura Amaro, la documentación adquiere un valor estratégico que las empresas deben considerar como parte de una adecuada salud fiscal.
La factura ya no lo cuenta todo
El experto en derecho fiscal explica que durante muchos años el comprobante fiscal fue considerado el principal respaldo de una operación. Sin embargo, hoy esa visión resulta insuficiente.
Las empresas deben estar preparadas para demostrar, mediante evidencia documental, cómo se originó una operación, quién la autorizó, cómo se ejecutó y cuáles fueron sus resultados.
Contratos, órdenes de compra, entregables, comprobantes de pago, correos electrónicos, reportes y cualquier documento que permita reconstruir una operación forman parte de un expediente que puede marcar la diferencia durante una revisión.
Ante este escenario, agrega que “el cumplimiento fiscal ha dejado de ser responsabilidad exclusiva del área contable. Compras, Finanzas, Jurídico, Recursos Humanos, Operaciones e incluso la Dirección General participan en la generación de evidencia que respalda las actividades de la empresa. Cuando estos procesos no están alineados, aumenta el riesgo de enfrentar observaciones, ajustes o contingencias”.
“Por ello, es importante fortalecer la comunicación entre áreas y establecer procesos claros que se conviertan en una inversión para la organización”, afirma.
El cumplimiento, la mejor prevención de riesgos
Las empresas más sólidas no esperan una auditoría para revisar sus procesos. La validación de proveedores, la integración de expedientes, la revisión periódica de operaciones y la implementación de controles internos forman parte de una estrategia preventiva que permite reducir riesgos y brindar mayor certeza en la toma de decisiones.
“En un entorno regulatorio cada vez más exigente, la prevención resulta significativamente menos costosa que la corrección”, señala.
Una oportunidad para fortalecer la cultura empresarial y la buena reputación
Finalmente, Amaro afirma que “más allá de las implicaciones fiscales, este nuevo escenario representa una oportunidad para que las organizaciones consoliden una cultura de cumplimiento basada en la transparencia, la responsabilidad y las buenas prácticas”.
Las empresas que documentan adecuadamente sus operaciones, fortalecen sus controles internos y promueven una correcta gestión de riesgos, no solo disminuyen su exposición frente a la autoridad, sino que también generan mayor confianza entre inversionistas, socios comerciales y clientes.
¿Quién es Noé Amaro Luis?
Abogado mexicano especializado principalmente en derecho fiscal, financiero y prevención de lavado de dinero. Tiene una maestría en Derecho Constitucional. Es abogado de la FSTSE.
Ha tenido experiencia tanto en el sector público como en el privado, incluyendo su participación en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en distintas áreas. Ha ocupado cargos jurídicos en el Congreso de la Unión y ha ejercido en despachos de alto nivel como Basham, Ringe y Correa.
Actualmente es presidente del Consejo de Administración de Luom Parametric y socio fundador de AYA LEGAL & COMPLIANCE, enfocada en asesoría corporativa, fiscal y regulatoria.
Como especialista ha tenido intervenciones en Forbes y Grupo Milenio TV. En la parte técnica es especialista en litigio y estrategia legal, cumplimiento normativo (compliance) y prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita.