Suiler Altamirano, fundador de Control+, explica cómo la automatización industrial y la inteligencia artificial están transformando la competitividad de México y la región, con proyectos que integran ingeniería, software y formación especializada.
La historia de Control+ es también la de su fundador, Suiler Altamirano, quien pasó de enfrentar la falta de empleo a construir uno de los ecosistemas de automatización más relevantes de Latinoamérica. “Cuando me quedé sin trabajo entendí que la tecnología no era el problema, el verdadero riesgo era quedarse atrás por no adoptarla”, recuerda. Esa convicción lo llevó a crear una empresa que hoy tiene presencia en México, Perú y Estados Unidos, y que se ha convertido en referente de Industria 4.0 en la región.
Altamirano sostiene que la automatización no elimina empleos, sino que transforma la manera en que trabajamos. “La pregunta no es si la máquina sustituye al humano, sino cómo el humano se vuelve más competitivo al trabajar con la máquina. La automatización abre espacios para empleos de mayor calidad, con mejores salarios y más seguridad”, afirma.
El modelo de Control+ combina proyectos de automatización industrial, sistemas de control, integración tecnológica y digitalización de procesos, con plataformas de software y programas de formación dirigidos a ingenieros, técnicos y universidades. “No podemos hablar de modernización si no reducimos la brecha entre lo que se enseña en las aulas y lo que necesita la industria. Por eso diseñamos programas que preparan al talento para los retos reales”, explica.
Sobre los errores más comunes en la modernización de fábricas mexicanas, Altamirano es claro: “Muchas empresas creen que basta con comprar tecnología. El error es no tener una estrategia. La automatización no es un gasto, es una inversión que debe alinearse con la visión de negocio. Si no hay planeación, la tecnología se convierte en un adorno caro”.
La visión de futuro de Control+ trasciende lo técnico. “Queremos consolidarnos como un ecosistema latinoamericano que integra ingeniería, software e inteligencia artificial. No se trata solo de vender soluciones, sino de fortalecer el talento regional y acelerar la transformación digital de la industria”, asegura.
En cuanto a los riesgos de no adoptar tecnología, Altamirano advierte: “El mayor peligro no es equivocarse al implementar, sino quedarse inmóvil. Hoy vemos empresas que pierden competitividad porque no se atreven a dar el paso. En México ya hay casos de compañías que han perdido contratos internacionales por no cumplir con estándares digitales”.
El fundador de Control+ también comparte su visión sobre el papel de la automatización en la competitividad global de México. “Si queremos competir con Asia o Europa, necesitamos fábricas inteligentes. La automatización no es un lujo, es la base para generar empleos de calidad y para que nuestras exportaciones tengan valor agregado. México puede ser protagonista si apuesta por la tecnología”.
Altamirano reconoce que el camino no ha sido sencillo. “Construir Control+ implicó aprender de los fracasos. Hubo proyectos que no funcionaron, pero cada error nos enseñó a ser más estratégicos. Hoy sabemos que la clave está en escuchar al cliente y en diseñar soluciones que realmente resuelvan sus problemas”.
Con más de una década de experiencia, Control+ se ha consolidado como una empresa que acompaña a organizaciones de diversos sectores en la modernización de sus plantas y la optimización de procesos productivos. “Nuestra misión es clara: llevar la tecnología a donde ocurre la verdadera emoción, que es la fábrica, el taller, el lugar donde se produce. Ahí es donde la automatización cambia vidas”, concluye Altamirano.
La apuesta de Control+ es sostenible y colaborativa. Su fundador insiste en que el futuro de la industria latinoamericana depende de integrar talento, innovación y visión estratégica. “La tecnología no es un fin en sí mismo, es un medio para transformar sociedades. Y en esa transformación, México tiene todo para liderar”.