La noche del miércoles 28 de octubre de 2026, falleció Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, a la edad de 92 años, en la capital del país.
La presidenta Claudia Sheinbaum fue una de las primeras autoridades en reaccionar. En un mensaje público, expresó su pesar y describió a Cárdenas como “un hombre de principios firmes que transformó la vida política de México“.
Durante la conferencia matutina de este jueves, la mandataria rindió un homenaje a quien fuera fundador del PRD desde Palacio Nacional.
Su reconocimiento se centró en el papel histórico de Cárdenas dentro del movimiento democrático y en su influencia sobre las generaciones posteriores de la izquierda mexicana.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador también despidió a Cuauhtémoc Cárdenas con un mensaje de condolencias. Lo calificó como precursor del movimiento democrático en la historia reciente de México y afirmó que, sin él, la realidad política del país sería distinta.
Los servicios funerarios se llevan a cabo en el Panteón Francés, en medio de un ambiente reservado y familiar. Se prevé que el fundador del PRD sea sepultado este jueves, junto a su esposa, Celeste Batel.
Trayectoria política y legado
Cárdenas nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1934, fue hijo del expresidente Lázaro Cárdenas del Río y de Amalia Solórzano.
Se tituló como ingeniero civil por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1957, y comenzó su vida profesional vinculada al aprovechamiento de los recursos de la cuenca del río Balsas.
Su carrera política inició dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su trayectoria abarcó hasta la construcción de una oposición de izquierda. Fue senador por Michoacán de 1976 a 1982 y, en 1980, gobernador de esa entidad.
En ambos cargos combinó la administración pública con una militancia cercana a las causas sociales y al legado político de su padre.
Cuauhtémoc Cárdenas fue fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y uno de los protagonistas de la apertura política de México. Fue tres veces candidato a la Presidencia de la República , y el primer jefe de Gobierno de la Ciudad de México, antes llamado Distrito Federal.
La ruptura de 1987
El punto de quiebre llegó en 1987, cuando Cárdenas encabezó la Corriente Democrática junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. El grupo cuestionó la orientación económica del gobierno federal y la forma en que el PRI seleccionaba a sus candidatos, lo que derivó en su salida del partido gobernante.
En 1988 compitió por la presidencia de la República como candidato del Frente Democrático Nacional, en la que resultó electo Carlos Salinas de Gortari.
El nacimiento del PRD
Tras la elección, Cárdenas convocó a la formación del Partido de la Revolución Democrática, constituido el 5 de mayo de 1989. En su primer Congreso Nacional, celebrado en 1990, fue elegido primer presidente nacional del partido, cargo que ocupó hasta 1993.
El PRD reunió a corrientes de izquierda, exmilitantes del PRI, movimientos sociales y organizaciones ciudadanas. Su creación dio a la oposición una plataforma nacional permanente y contribuyó a transformar un sistema político que, hasta entonces, había estado dominado por un solo partido.
Candidaturas y gobierno capitalino
En 1994, Cárdenas volvió a buscar la presidencia de México, como candidato postulado por la Alianza Democrática Nacional, y en 2000, por la Alianza por México.
En 1997 se convirtió en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal elegido por voto popular y en el primer político de oposición en gobernar la capital. Ejerció el cargo hasta 1999, cuando dejó el puesto para competir nuevamente por la presidencia.
Un legado institucional
El legado de Cárdenas no se limita a la fundación del PRD. Su decisión de canalizar el descontento posterior a 1988 por la vía de un partido político, y no por la violencia, es reconocida como una contribución a la estabilidad democrática del país.
El propio PRD ha recordado que su convocatoria fue responder al autoritarismo y al conflicto electoral mediante la construcción de un instituto político.
Su figura también dejó una marca en la vida pública de la capital, al inaugurar la elección directa del jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Para el sistema político mexicano, Cárdenas representa el paso de una oposición fragmentada hacia una izquierda organizada, con capacidad de participar en elecciones, gobernar territorios y disputar el poder nacional.
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