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Mientras todos miran a Wall Street, la oportunidad está en la calle

por Mundo Ejecutivo
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Por Vlad Ramírez, empresario, escritor y fundador de Grupo Franquicia Master

Voy a decir lo que casi nadie se atreve a decir en este momento: estamos al borde de una crisis y nadie la quiere nombrar.

Y no la nombran porque suena raro, suena raro porque la bolsa está en máximos históricos, los influencers financieros venden la idea de que vivimos “la mejor era económica de la historia”, y todo el mundo está distraído esperando el IPO de SpaceX, y Anthropic.

Pero hay un detalle, mientras la fiesta financiera parece un cohete a la luna, mientras todos hablan de IA, en la calle, el consumidor está pasando aceite, aunque no se explica por qué. El consumo en supermercados cayó más de 4% en un solo mes en México. El comercio digital, que se vendía como salvador eterno, también está en rojo y en todo Latam, el patrón se repite.

Entonces te pregunto algo sencillo: ¿cómo puede subir tanto la bolsa si la gente aparentemente está comprando menos?

La respuesta es incómoda, lo que está subiendo no es la economía. Es la apuesta.

La gran ilusión

Hoy, siete empresas tecnológicas concentran el 40% del valor total de Wall Street. Si sumas las próximas salidas a bolsa de OpenAI, Anthropic y SpaceX, esa concentración superará todas las burbujas registradas en la historia financiera moderna. 

Pero el dato más sintomático no es ese. Es este: las mismas empresas que más suben en bolsa son las que más están destruyendo empleos de clase media. Amazon recortó treinta mil. Meta, ocho mil. Oracle planea otros treinta mil. ¿La justificación oficial? Inteligencia artificial. ¿La justificación real? Reorientar capital a infraestructura tecnológica que no genera empleo masivo.

Las empresas valen más que nunca y emplean a menos personas que nunca.

Esto no es un fenómeno pasajero, es un cambio estructural y lo más peligroso es que está pasando rápido, mucho más rápido de lo que la gente puede procesarlo.

La clase media no se está debilitando. La están desmontando.

Hablo con muchos empresarios, con franquiciatarios, con socios, con inversionistas, con gente que vive en distintos países. Y todos me dicen lo mismo: hay una sensación rara en el ambiente. Como si todos supiéramos que algo está a punto de quebrar, pero nadie se atreviera a decirlo en voz alta.

Y yo te lo voy a decir: la clase media latinoamericana no se está erosionando por mala suerte. Se está erosionando porque dejamos de abrir negocios y un país sin negocios físicos abriendo no es un país. Es un casino donde unos cuantos especulan y todos los demás ven cómo se va consumiendo lo que les queda.

Mientras millones de personas ahorran cada quincena para meter cien dólares en una acción tecnológica esperando convertirse en el próximo millonario de internet, están dejando pasar la mayor oportunidad de emprendimiento de la historia. Justo enfrente. Justo en su esquina.

Lo que están haciendo los que sí entendieron

Aquí viene la parte interesante, mientras la mayoría sigue mirando hacia arriba, una nueva generación de empresarios está mirando hacia abajo. Hacia la calle, hacia lo físico, hacia lo real.

Están saliendo de la especulación y entrando al negocio de consumo, cambiando criptomonedas por sucursales. Acciones por puntos de venta, promesas por flujo de caja.

¿Por qué? Porque entendieron algo: un negocio físico genera dinero desde el día uno, no desde “el día que el mercado crea en tu tesis”. Una sucursal abierta no necesita que Powell baje la tasa para producir, necesita una buena ubicación, un buen producto, y una buena operación.

Y hay otro punto, todavía más importante, mientras la inteligencia artificial puede reemplazar cientos de empleos corporativos, no puede reemplazar a un cliente comprando un helado un domingo en familia. No puede reemplazar a alguien metiéndose a comer churros después de una caminata por Chapultepec, no puede reemplazar el momento humano de consumo.

Y mientras esa verdad simple siga existiendo, el negocio físico va a ser el activo más resistente del siglo XXI.

Lo que estoy viendo desde adentro

No te hablo desde la teoría, hablo desde la operación. En Grupo Franquicia Master hoy operamos más de 300 unidades en más de 8 países, con marcas como Churrería Porfirio —que acaba de recibir un galardón como mejor franquicia mexicana del año y un premio internacional en Brasil—, Bahama Heladería & Tapioca Bar -que hoy opera en diferentes mercados internacionales-, Sky Rocket Pizza, Frozen Donuts, entre otras. 

Y lo que estamos viendo en piso de venta es lo contrario a lo que dicen los titulares económicos, el consumo en nuestras tiendas está creciendo cerca de 20% anual. Los franquiciatarios no abren una sucursal: abren tres, cuatro, cinco. Los mercados internacionales nos piden desarrollos completos.

Pero el dato que más me llama la atención es otro: el perfil del franquiciatario está cambiando también, antes era el emprendedor tradicional. Hoy son ejecutivos que vienen del corporativo, profesionistas que dejaron sus posiciones en empresas, inversionistas que decidieron migrar del papel al ladrillo, gente que se cansó de apostar en pantallas y decidió construir algo que puede tocar.

Están votando con su dinero y están votando por la economía real.

Lo que viene

Te hago una predicción, y la firmo: en los próximos cinco años, emprender va a dejar de ser una opción y va a convertirse en una necesidad.

No por moda, por matemática pura. Porque los empleos tradicionales de clase media se están reduciendo más rápido de lo que la economía puede generar nuevos empleos. Porque un trabajador despedido por automatización no se convierte de un mes para otro en ingeniero de IA. Porque hay toda una generación que va a tener que reinventarse profesionalmente, y la reinvención más escalable, más replicable, más probada va a ser el negocio físico de consumo con marca.

El que se anticipe, gana. El que espere a que el mercado lo obligue, paga el precio caro. Así de simple.

La conclusión incómoda

Mientras Wall Street baila en sus máximos históricos y los algoritmos venden el sueño del próximo unicornio tecnológico, la oportunidad real está sucediendo en la esquina. En el centro comercial. En el aeropuerto, en el zoológico. En todos los lugares donde la gente todavía come, bebe, ríe y vive.

Yo no te estoy diciendo que vendas todas tus acciones, te estoy diciendo algo más simple: diversifica hacia lo real. Porque cuando la música pare —y siempre para— el único que va a seguir bailando es el que tenga un activo físico produciendo flujo de caja.

Todo lo demás es ruido. 

Estamos viviendo la mayor oportunidad de emprendimiento de la historia y el mundo está volteando hacia otra parte.

Yo voy en dirección contraria y por si te interesa el rumbo, déjame decirte algo:

Te veo en la calle abriendo negocios reales.

Sobre el autor

Vlad Rarmiez es empresario, escritor y fundador de Grupo Franquicia Master, www.franquiciamaster.net operador de más de 300 franquicias en 8+ países. Es creador de marcas como Churrería Porfirio, Bahama Heladería & Tapioca Bar, Sky Rocket Pizza y Frozen Donuts. Ha cerrado más de 1,000 ventas de alto ticket en múltiples países y es desarrollador de la metodología VIVE VENDE VENCE®. 

IG: @vladramirez.mvp

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