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De una Semana del Clima a 52 semanas de acción

por Francisco Suárez Hernández
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De una Semana del Clima a 52 semanas de acción

Por: Dr. Francisco Suárez Hernández. Director de Asuntos Públicos y Relaciones Estratégicas FEMSA. Ex Presidente del Consejo del World Environment Center.

Correo electrónico: francisco.suarezh@gmail.com

La semana pasada tuve el privilegio de participar como maestro de ceremonias en México por el Clima: Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza 2026. Mientras escuchaba a especialistas, empresarios, académicos, organizaciones sociales y ciudadanos compartir experiencias, una idea rondaba mi mente: el mayor desafío climático, hoy, es acelerar acciones para cambiarlo.

(Francisco Suárez apoyando como maestro de ceremonias durante México por el Clima: Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza 2026)

Del 5 al 9 de octubre, la Ciudad de México se convirtió en punto de encuentro alrededor de una pregunta: ¿cómo transformamos nuestra relación con el planeta y convertimos compromisos climáticos en acciones concretas?

La dimensión del encuentro fue reveladora: más de 150 paneles, 400 ponentes, talleres y proyectos de impacto. Destacó la diversidad temática: agua, biodiversidad, infraestructura, tecnología, alimentación, ciudades, economía circular, electromovilidad, transición energética, regeneración y juventudes formaron una misma agenda.

(Francisco Suárez Armenta y Francisco Suárez en el acceso principal de Papalote Museo del niño, sede principal de México por el clima 2026)

Ahí radica mi aprendizaje principal: la crisis climática no tiene compartimentos; nuestras soluciones tampoco deberían tenerlos.

Un planeta de sistemas conectados

Como maestro de ceremonias, tuve una posición privilegiada: escuchar.

Escuchar diferentes perspectivas permite descubrir conexiones que perdemos al observar problemas aisladamente.

Uno de los espacios abordó la rehabilitación hídrica de las barrancas de Barrilaco, en el Bosque de Chapultepec. Juan Ansberto Cruz Gerón, Laurent Herbiet, Sandra Pacheco y Manuel Padilla Sayago compartieron perspectivas sobre un recurso clave: el agua.

(Panel y discusión sobre la rehabilitación hídrica de las barrancas de Barrilaco, en el Bosque de Chapultepec)

Hablar de agua obliga a hablar de territorio, infraestructura, conservación y urbanización.

Esto llevó a otra conversación: infraestructura verde y azul para ecosistemas urbanos resilientes.

Representantes de la UNAM y especialistas mostraron algo fundamental: la naturaleza no es decorativa.

Árboles, bosques, humedales y barrancas cumplen funciones indispensables.

El paradigma consiste en diseñar ciudades trabajando con naturaleza, sin intentar dominarla.

Tecnología: de medir el problema a transformar decisiones

Acompañé el tema “Tecnología y transición justa: datos y herramientas digitales para decisiones ambientales de alto impacto”, con Mauricio Ruiz Barroso, de NTT Data y los panelistas especialistas del tema.

Con IA, sensores, imágenes satelitales y plataformas digitales conocemos nuestro impacto con precisión.

La tecnología climática transformadora no será la que genere más datos, sino la que provoque mejores decisiones en energía, inversión, producción, logística, recursos, diseño urbano y riesgo climático.

La tecnología debe reducir la distancia entre saber y actuar.

El desperdicio que ya no podemos permitirnos

Una conversación abordó la reducción del desperdicio alimentario en el sector hotelero, con participantes de Puerta Cortés, WWF, Alianza para la Seguridad Alimentaria, WRAP México y Fairmont Mayakoba.

(Panel sobre la reducción del desperdicio alimentario en el sector hotelero)

El desperdicio alimentario representa las contradicciones de nuestro modelo económico.

Detrás de cada alimento desperdiciado hay tierra, agua, energía, transporte y trabajo perdidos.

Combatirlo es acción climática.

Lo mismo ocurre en eventos masivos.

La conversación “Grandes eventos, huella pequeña” mostró cómo experiencias multitudinarias incorporan sostenibilidad y economía circular desde su diseño.

La sostenibilidad funciona cuando deja de ser un departamento y se convierte en una forma de tomar decisiones.

El clima también se transforma desde la mesa

La conversación salió de formatos tradicionales.

“La mesa que regenera” utilizó la gastronomía para hablar de territorio, biodiversidad y cultura.

Reconocer la cadena previa a nuestro plato demuestra que comer es un acto ambiental.

La exposición HOPE, de Cristina Mittermeier y SeaLegacy, planteó una dimensión indispensable: la esperanza.

Por años, la comunicación climática se centró en escenarios catastróficos. Necesitamos comprender la gravedad del desafío y también imaginar lo que podemos proteger y regenerar.

Sin esperanza difícilmente existe movilización.

Llevar la conversación a todos

México por el Clima salió del Papalote Museo del Niño y llegó a las Utopías de la Ciudad de México.

Esto es fundamental: la transición climática debe llegar a las comunidades.

Destaco Mexiquito por el Clima, espacio para niñas, niños, adolescentes y familias.

(La juventud presente y con voz central durante México por el clima 2026)

Pues existe una pregunta incómoda:

¿Qué planeta les estamos dejando?

Quizá debamos invertir la pregunta:

¿Qué generación estamos formando para cuidar el planeta que recibirán?

Educación, cultura y contacto con la naturaleza son inversiones climáticas poderosas.

De la competencia a la colaboración

Ningún sector puede resolver estos desafíos solo.

El clima y la biodiversidad no reconocen fronteras ni actividades económicas.

Necesitamos una nueva capacidad de colaboración.

El Laboratorio de Activación Biorregional refleja esa evolución al conectar saberes bioculturales, proyectos regenerativos e inversión de impacto entre México, Estados Unidos y Latinoamérica.

Asimismo, las conversaciones rumbo al Foro Urbano Mundial recuerdan que la batalla climática se jugará en las ciudades.

De maestro de ceremonias a alumno

Paradójicamente, terminé sintiéndome alumno.

Escuchar tantas voces me confirma algo esperanzador: muchas soluciones ya existen.

Tenemos conocimiento, tecnología, emprendedores, empresas innovando, organizaciones sociales, jóvenes y comunidades defendiendo sus ecosistemas.

Necesitamos conectar estas capacidades y multiplicar su escala.

Pasamos de preguntarnos: ¿por qué actuar? a cuestionarnos: ¿cómo hacerlo, con qué recursos y qué tan rápido?

(Francisco Suárez Armenta, Erica Valencia, directora general de México por el Clima y Francisco Suárez)

Estamos pasando de la conciencia a la ejecución.

México por el Clima busca construir una plataforma permanente para acelerar la acción climática.

La medida del éxito no será la asistencia, sino qué hacemos al terminar esta semana.

El planeta necesita transformar nuestras decisiones en las próximas 52 semanas.

Esa responsabilidad corresponde a todos.

El futuro sostenible no será heredado; será resultado de las decisiones que tomemos hoy.

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