La mira está puesta en el Congreso de Estados Unidos, pero el 3 de noviembre también se disputará una parte importante del poder territorial. Treinta y seis estados elegirán gobernador: 18 gobiernos actualmente republicanos y otros 18 demócratas. El resultado puede modificar el mapa político estatal y fortalecer a los dirigentes que buscarán protagonismo en la carrera por la Casa Blanca 2028.
La disputa tiene varios focos. Alaska, Georgia, Ohio y Nevada figuran entre las contiendas más cerradas en las evaluaciones de Cook Political Report. Iowa también merece atención por la competencia del demócrata Rob Sand en un estado tradicionalmente republicano.
Texas y Florida, aunque siguen clasificados como republicanos, presentan una competencia más activa de lo habitual: El Washington Post destaca que los demócratas tienen oportunidades de ganar terreno incluso en estados tradicionalmente conservadores.
La distribución también importa para la elección presidencial. Georgia aporta 16 votos electorales; Ohio, 17; Nevada, 6; Alaska, 3 e Iowa, 6. En conjunto suman 48. Si se agregan Texas, con 40, y Florida con 30, la cifra llega a 118. Son magnitudes relevantes en una elección en la que se necesitan 270 de los 538 votos electorales para ganar la presidencia.
Pero hay una precisión esencial: elegir a un gobernador demócrata no significa que ese estado vaya a votar por el candidato presidencial de ese partido dos años después. Son elecciones distintas, son candidatos, agendas y electorados que pueden comportarse de manera diferente.
Las gubernaturas, sin embargo, tienen un valor que se mide no solo en votos electorales. Los gobernadores administran políticas públicas, construyen redes de apoyo, movilizan estructuras partidistas y pueden convertirse en figuras nacionales.
Además, influirán en las disputas sobre la redistribución de distritos legislativos después del censo de 2030. Ganar o perder un gobierno estatal puede alterar la posición de un partido durante años, aunque no determine por sí mismo el resultado de la siguiente elección presidencial.
En 2010 los republicanos aprovecharon su avance en las elecciones estatales para reforzar su posición en las legislaturas y participar en la redistribución de los distritos tras el censo, lo que ayuda a entender por qué el control territorial importa más allá de una elección. Aquella victoria tuvo consecuencias que fueron más allá de una jornada electoral.
En 2026, el efecto de las gubernaturas será diferente: los nuevos mapas electorales no llegarán hasta después del censo de 2030, pero los partidos ya buscan construir las estructuras y los liderazgos con los que competirán en los próximos años.
Para los demócratas, dirigentes como Gavin Newsom, Josh Shapiro, Andy Beshear y JB Pritzker forman parte de la lista de aspirantes a candidatos presidenciales. Para los republicanos, la sucesión de Donald Trump abre una disputa en la que el vicepresidente JD Vance figura entre los principales nombres que se mencionan.
El resultado de noviembre puede fortalecer sus redes y su visibilidad, pero también ofrecer espacio a otros dirigentes. Ninguna gubernatura garantiza una candidatura: lo que aporta es experiencia ejecutiva, contactos, recursos y una plataforma desde la cual construirla.
El 3 de noviembre el sucesor de Donald Trump no estará en la boleta, pero comenzará a dibujarse el terreno en el que se disputará esa sucesión. Quien gane gubernaturas obtendrá plataformas y cuadros políticos; quien pierda tendrá que reconstruir su presencia estatal. En una elección presidencial que se encuentra más cerca de lo que parece, esa diferencia puede pesar mucho más que una noche de resultados.
Chobani y la inclusión laboral de refugiados
Se encuentra en México Hamdi Ulukaya, fundador y CEO de Chobani, la popular marca de yogur griego líder en Estados Unidos, y quien también destaca por su compromiso con los refugiados. De origen kurdo y nacido en Turquía, fundó Tent Partnership for Refugees (Tent), una iniciativa que vincula a empresas para facilitar el acceso al empleo de personas refugiadas. Su compromiso incluye la contratación de refugiados en las plantas de Chobani en Estados Unidos, procedentes principalmente de Asia, África y Oriente Medio.
En México, Tent colabora con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) para promover la inclusión laboral mediante ferias de empleo, jornadas de reclutamiento y una guía que orienta a las empresas sobre los procesos legales y administrativos de contratación.
Los solicitantes de asilo en México provienen, entre otros países, de Cuba, El Salvador, Haití, Honduras y Venezuela. Tent México trabaja con más de 80 empresas para ampliar sus oportunidades de empleo y favorecer su integración económica.
Morena, ¿mayoría absoluta en el Congreso de nuevo?
Si en estos días fueran las elecciones para diputados federales, 46 por ciento votaría por Morena, de acuerdo a encuesta de El Financiero publicada este lunes. El más cercano competidor —de algún modo hay que llamarle— es el PAN, con 8%; seguido por el PRI, 6%; Movimiento Ciudadano 5%; Verde 2%; PT y Somos 1% cada uno.
Con las reservas de que los comicios de 2027 son para varios cargos, entre ellos 17 gubernaturas; 2,424 presidencias municipales y 16 alcaldías de la CDMX; se renuevan 31 congresos, y todos ellos influyen de diferente forma en las preferencias locales para elegir los cargos.
Es decir, hay una mayor votación en las entidades que eligen gubernaturas, mientras que la abstención es alta donde solo renuevan congresos, el desconocimiento de los candidatos a diputados, la posibilidad del voto cruzado, hay varios factores que hacen heterogéneas las elecciones del siguiente año.
Sin embargo, viéndolo a nivel gubernaturas, también se pronostica un predominio de Morena, que todo indica va a refrendar las 13 gubernaturas que tiene por amplio margen, se perfila a ganar Chihuahua, y en las entidades donde no, sigue figurando como segunda fuerza. PAN retendrá Aguascalientes y Querétaro; MC, Nuevo León y el Verde, San Luis Potosí. El PRI no solo no figura para ganar nada, sino que está en riesgo de desaparecer en algunas entidades.
Lo que sí es evidente en el sondeo es no solo la baja competitividad de los partidos opositores, sino la mala imagen de que gozan. PRI y PAN son los partidos con la peor opinión de los entrevistados con 70% y 64% respectivamente; mientras que el único partido con más positivos que negativos es Morena, con 55%; seguido por el Verde con 31%.
Tanto entre priistas y panistas no se ven liderazgos nacionales fuertes; mantienen cuestionamientos por temas de seguridad, corrupción y economía que caen en los lugares comunes; y hasta parecieran esperar que Estados Unidos intervenga para sacar a Morena del poder.
La realidad es que nada les alcanza para generar simpatías ni expectativas entre la gente, ni tampoco como una alternativa fuerte que incentive a Estados Unidos a apoyarlos, como ha sucedido en otros países latinoamericanos, en la primera escala rumbo al 2030.
El escenario es lamentable porque, de seguir así la tendencia, todo indica que habrá otros tres años sin equilibrio de poderes en el único Poder que queda que puede ser un contrapeso y no es por culpa del partido en el gobierno, sino de opositores que no han estado a la altura de ser alternativa.
Síguenos en Google Noticias para más noticias