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La infraestructura que no vemos y que puede definir la eficiencia de un centro logístico

por Mundo Ejecutivo

¿De qué sirve tener un almacén de última tecnología si tus camiones se quedan atascados en el patio? Resulta que los centros logísticos actuales son grandes naves con montacargas modernos, pero muchos de ellos no han considerado la infraestructura que hay debajo y, claro, hay ciertas ocasiones en que los accesos están destruidos o el suelo está en malas condiciones, lo que frena todo tipo de operación al no haber un flujo constante.

Cuidar el suelo por donde se mueven las mercancías es tan importante para evitar retrasos como el software que se utilice para la eficiencia logística. Es la infraestructura que no vemos pero que debe ser capaz de soportar el ritmo de trabajo diario.

Un terreno firme para mantener las operaciones en movimiento

En un centro logístico, cada minuto es muy importante porque al llegar, los vehículos deben cargar y descargar mercancía en cierto tiempo para no afectar sus rutas, por eso es que las áreas de circulación deben ofrecer buenas condiciones y no afectar el tránsito constante.

Hay lugares como los patios de maniobras en donde se reciben vehículos pesados que van a ejercer una buena presión sobre el pavimento así que, ese terreno debe de tener una buena resistencia para que no aparezcan hundimientos ni grietas. 

Como puedes ver, son problemas que no solamente son de la superficie, ya que pueden provocar daños también en vehículos si es que no se trabajan en las reparaciones pertinentes. Para evitar estos problemas, la preparación del terreno es fundamental desde el inicio de la construcción del lugar.

La compactación: un trabajo que no siempre se ve, pero se nota

Como hemos mencionado antes, un terreno preparado correctamente va a minimizar cualquier problema posterior y, por ello, la importancia de acondicionar el suelo para que soporte todo lo que requiere la operación. 

El proceso más importante es la compactación, porque gracias a este proceso se reducen los espacios de aire entre las partículas del suelo y de algunos materiales, creando una estructura densa y estable. 

Una buena compactación va a poder soportar cargas grandes y tendrá una mayor durabilidad con el paso del tiempo sin importar las condiciones que existan.

Para conseguirlo, se utilizan diferentes tipos de maquinaria, según las características del suelo, la superficie que se va a trabajar y las necesidades de la obra. Las vibrocompactadoras, por ejemplo, aprovechan la vibración para hacer densos los materiales y nivelar el espacio de manera adecuada. 

Cuando esta etapa se hace bien, hay una base confiable para construir superficies que soporten sin problema el tránsito continuo de camiones, remolques y otros vehículos de carga.

Los costos ocultos de una infraestructura deficiente

Una superficie mal preparada puede parecer un problema menor durante las primeras semanas de operación, pero con el tiempo los problemas aparecerán y los daños podrían extenderse a niveles mayores. 

Si un patio de maniobras empieza a presentar desniveles, de principio solamente afectaría la velocidad de los vehículos en ciertas zonas pero el daño podría crecer al punto de desgastar neumáticos o afectar en ciertas maniobras al conducir 

En un centro logístico con un flujo elevado de vehículos, incluso una interrupción parcial puede alterar la programación de entregas y afectar otras actividades. Por eso, evaluar la calidad de la infraestructura desde la etapa de construcción puede ayudar a prevenir gastos que no siempre se contemplan en el presupuesto inicial.

Drenaje y mantenimiento: dos aliados de la eficiencia

La estabilidad del terreno no depende únicamente de la compactación. También es necesario considerar cómo se comportará frente a la lluvia y la humedad.

Cuando el agua se acumula en patios, accesos o zonas de carga, puede filtrarse hacia las capas inferiores y debilitar algunos materiales. Con el paso de los vehículos, esto favorece la aparición de un deterioro considerable en el pavimento.

Lo importante es no esperar a que el problema sea evidente para actuar. Una revisión preventiva puede facilitar las reparaciones y evitar que una falla localizada termine afectando una superficie mucho mayor.

La eficiencia también se construye desde el suelo

Tener terrenos preparados y superficies resistentes en centros logísticos mejora completamente las condiciones y las actividades que se presentan día a día.

Aunque esta infraestructura suele pasar desapercibida cuando todo funciona correctamente, sus beneficios se reflejan en la continuidad de las operaciones y en el control de los costos.

Al planear un centro logístico, vale la pena mirar más allá de los edificios y la tecnología. Porque, antes de mover miles de productos cada día, hay que asegurarse de que el terreno esté preparado para soportar todo ese movimiento.

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