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Del Código de Barras al QR: 40 años transformando el comercio en México

por Mario A. Esparza
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Del Código de Barras al QR: 40 años transformando el comercio en México

Hay inventos que transforman industrias sin hacer ruido, basta con que estén presentes cada vez que compramos, vendemos, producimos o distribuimos un producto. El Código de Barras es uno de ellos.

Este 21 de agosto se cumplen 40 años de la llegada del Código de Barras a México, un aniversario que permite mirar hacia atrás, pero, sobre todo, entender hacia dónde se dirige el comercio unificado en nuestro país.

En cuatro décadas, esta tecnología, el estándar más utilizado a nivel mundial, pasó de ser una innovación para agilizar el cobro en las cajas registradoras a convertirse en una pieza fundamental de la operación del retail, el ecommerce, la manufactura y las cadenas de suministro.

La historia comenzó en 1986, cuando 18 compañías —nueve cadenas comerciales y nueve fabricantes— impulsaron su adopción en México bajo la iniciativa de Henry Davis, entonces director general de Grupo Aurrerá. Aquella decisión sentó las bases para una transformación que hoy alcanza prácticamente todos los puntos de venta y plataformas digitales del comercio nacional.

En México, el organismo empresarial que ha acompañado y encabezado esta evolución es GS1 México, antes AMECOP y posteriormente AMECE. Su papel ha sido mucho más amplio que la asignación y administración de códigos de barras: ha contribuido a facilitar la innovación y la colaboración empresarial, al hacer más eficiente, interoperable y confiable el intercambio de información y las transacciones comerciales entre fabricantes, retailers, marketplaces y consumidores.

Actualmente, 34,457 empresas que operan en México utilizan estándares GS1. La lista incluye grandes cadenas comerciales como Walmart, Soriana, La Comer, Chedraui, Super Kompras y OXXO; fabricantes como Coca-Cola, P&G, Unilever, Mondelēz, Herdez, PepsiCo y Bimbo; marketplaces como Amazon y Mercado Libre, además de miles de PyMEs y micronegocios.

Tan solo durante 2025, el organismo empresarial que dirige Juan Carlos Molina Robledo, asignó más de 2.8 millones de códigos de barras con en icónico prefijo 750.

Este dato revela la dimensión de una infraestructura que muchas veces pasa inadvertida: 98% de los productos comercializados en las tiendas de México cuentan con Código de Barras GS1.

El impacto trasciende nuestras fronteras. GS1 Global, con sede en Bruselas, Bélgica, estima que más de 2 millones de compañías utilizan sus estándares a nivel global y que diariamente se realizan alrededor de 10 mil millones de escaneos.

No sorprende que la BBC haya incluido al Código de Barras entre los 50 inventos que transformaron la economía moderna.

Pero quizá lo más interesante de este aniversario no sea celebrar los primeros 40 años, sino observar los siguientes.

Con la iniciativa “Amanecer”, GS1 impulsa la transición hacia los códigos 2D, mejor conocidos como códigos QR bajo el estándar GS1, capaces de almacenar mucha más información que el tradicional código lineal (1D). Fecha de caducidad, lote, número de serie, instrucciones de uso, certificaciones, promociones, campañas y contenidos digitales podrán convivir en un mismo punto de acceso.

Esto significa que el código de barras dejará de ser únicamente una herramienta para “cobrar el producto en la caja o kioskos de autocobro” y se convertirá en una puerta de entrada a datos extendidos, trazabilidad y experiencias digitales.

Su valor, además, no comienza ni termina en el punto de venta. Los códigos 2D pueden fortalecer procesos en plantas, almacenes, centros de distribución y tiendas, facilitando el control de materias primas, inventarios y mercancías, al mismo tiempo que permiten ofrecer al consumidor información más transparente y confiable.

Los primeros 40 años del Código de Barras en México son, en realidad, la historia de una transformación silenciosa del comercio. Desde aquel primer producto mexicano identificado, el jabón Don Máximo, hasta la primera identificación mexicana con Código 2D, la Cerveza Charro, el recorrido muestra algo fundamental: la innovación no siempre consiste en crear algo completamente nuevo, sino en establecer estándares que permitan que millones de actores puedan colaborar juntos.

El verdadero desafío ahora será convertir los datos en valor. Porque si durante cuatro décadas el Código de Barras ayudó a identificar productos, cajas, tarimas, unidades logísticas, entre otros, los próximos años deberán servir para identificar oportunidades, anticipar necesidades y construir mayor confianza entre empresas y consumidores.

A 40 años de distancia, GS1 México no solo celebra el código que transformó los puntos de venta físicos y anaqueles digitales. Celebra cuatro décadas de construir el lenguaje común que hizo posible un comercio más eficiente y que hoy prepara el terreno para uno más inteligente, agéntico, phygital y conectado.

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